Nuevo logo.
No me termina de convencer, pero necesitaba el cambio. El antiguo logo me tenía las pelotas llenas.
Nuevo logo.
No me termina de convencer, pero necesitaba el cambio. El antiguo logo me tenía las pelotas llenas.
Las horas pasan muy pronto cuando uno está transando.
Yo propongo un slogan para la ropa interior femenina de Caro Cuore.
“Sacá la hembra que ruge en vos”
Hace instantes, cuando fui a buscar mis porciones de pizza para continuar leyendo en la comodidad de la PC, tuve este breve diálogo con mi viejo:
— ¡Hay Coca-Cola!
— Sí… dentro de poco va a haber que ir a comprarla a la joyería.
— Por?
— Sale cinco treinta o algo así.
— Ah… no sabia que había pasado la barrera de los cinco mangos.
— Sí, hace rato. La cobran como si estuviéramos en verano.
Hace rato que no compraba la grande. No había notado el aumento.
Lo que sí puedo notar es la diferencia al paladar entre una Coca y las demás.
Ni Pepsi, ni Coto-Cola ni ningún otro pichi con reservas de agua y azúcar podrá mejorar ese sabor único.
Igualmente es cara.
Hoy estábamos comiendo algo en el centro con mi novia, en algo que se ha convertido en una agradable rutina, cuando nos detuvimos a mirar a la gente que pasaba por la calle, apuradamente.
Era interesante. Cada persona que pasaba por la vereda parecía estar atrapada en una burbuja propia. Cada uno a su ritmo, generalmente apurado, camino al trabajo, al hogar o a quién sabe dónde.
A veces cuesta pensar que ahí afuera hay millones de boludos con vidas propias que no existen solamente para entretenerme a mí.
(Todavía no salgo de mi asombro)
No me gustan los pulóveres con rombos.
Los detesto. Los odio. Los aborrezco.
Son una inmundicia de ver y/o usar.
He notado que en general la mujer empieza a bailar o a moverse automáticamente cuando escucha música.
¿Por qué será?
¿Qué hará que la mujer tenga el reflejo de mover el culo cuando oye música salir de unos parlantes?
Me intriga.
Me he dado cuenta de que es cierto que la experiencia hace al maestro.
La primera vez que diseñé era una inmundicia mi trabajo.
La primera vez que escribí apenas me las arreglaba para mantener cierta coherencia dentro de una oración.
La primera vez que usé la computadora no sabía ni lo que era el “doble click”.
La primera vez que vi una Mac no tenía la más mínima idea de las diferencias con una PC.
La primera vez que leí un cómic no sabía quiénes eran esos personajes que rodeaban al protagonista sobre el cual yo quería leer, ni conocía su historia.
Y esos son algunos ejemplos. Supongo que con todas las “primeras veces” debo haber sido igual. (Sí, ya sé lo que pensaste)
Lo importante es que ahora, luego de cierta práctica:
· diseño aceptablemente. (Según mis estándares soy un desastre, pero eso ya es mi inconformismo)
· escribo mucho mejor que en esas épocas
· siempre encuentro maneras de hacer lo que quiero u obtener lo que busco de la PC
· sé tanto sobre las Mac como un maquero. (Supongo)
· terminé aprendiendo los orígenes e historias de todos los personajes que rodeaban al que yo leía. (Y luego los de DC me cambiaron el origen de los personajes y mandé todo a la mierda. Nunca más compré un cómic)
Obviamente estos son solamente algunos ejemplos y seguramente debo haber mejorado en otras cosas que requerían más práctica.
Lo importante es que la experiencia hace la diferencia. Solamente porque no seas bueno en algo hoy, no significa que no puedas serlo mañana.
Depende también de lo que sea. No nos volvamos totalmente optimistas e ingenuos porque la realidad suele ser dolorosa.
Los ñoquis son una de las pastas que no me enloquecen.
En realidad la regla de oro para las pastas —según yo— es: si la pasta está rellena, es probable que sea un gran plato. Si la pasta no está rellena… ni me interesa verla.
Salvo que tenga salsas blanca y roja. Pero la importante es la blanca. Sin la blanca no pasa nada. La salsa blanca disfraza muy bien el sabor a “pasta sin nada” de los fideos, ñoquis y ravioles de ricota, que siempre me resultaron algo boludos por sí solos.
Ayer comí ñoquis.
Nunca entendí la locura de los ñoquis el día 29.
Peor aún: la costumbre de poner guita debajo del plato para que “traiga la fortuna”. Sí, bueh. Mirá, corazón, ¿sabés las veces que he hecho eso cuando era joven e ingenuo? Varias. ¿Sabés cuántas me llené de guita? Nunca. Ni una.
Listo, no sirve esa tradición. A la mierda con los billetitos bajo el plato. No lo hago más.
Hace tiempo me suscribí al RSS de archivos MP3 de Del.icio.us
Gracias a esto recibo todos los días unos veinte o treinta archivos de audio en MP3. El 99% es esencialmente mierda. Pero el 1% restante suele ser interesante, y me sirve para descubrir nuevos intérpretes.
Desgraciadamente no le di bola en meses. Ahora debe haber más de dos mil items para ver. Es un infierno.
Bueno, empecemos de una vez. Esas canciones no se van a escuchar solas.
A veces quiero escribir y no me viene la inspiración.
Me pasa también que abro el editor de texto para ver qué escribí y termino agregando dos capítulos.
En ocasiones veo que hace rato que no escribo nada de la novela y entro para ver si se me ocurre algo. A los quince minutos me aburro y lo dejo.
A veces me despierto con ganas de escribir algo y luego eso me lleva a querer seguir con la novela. Termino corrigiéndola y agregando más capítulos.
Yo no tengo un sistema. Ni un plan. Ni un método.
Cuando tengo ganas escribo. Cuando no, no.
Para qué complicarla.
No puedo perdonar una traición.
(De ninguna índole)
¡No se hace!
En realidad no es específicamente “no se hace”, sino que es una estructura libre, pero tiene ciertos parámetros. Seguí leyendo para entender lo que quiero decir.
Modo de uso:
Cuando algo requiere un esfuerzo que no estoy dispuesto a sufrir.
Ejemplo:
— Tengo ganas de comer canelones.
— Bueno, comprá la ricota y los hago.
— ¿Eh? No, se me fueron las ganas. ¡No se come!
En este caso es “¡No se come!”. Pero podría haber otras formas.
— Hay que conseguir hilo.
— ¿Para qué?
— Para atar el matambre.
— ¡No se hace matambre!
O sea, se trata de una estructura de negación que empleo cuando me da paja hacer algo. En este caso, ir del chino a comprar los productos.
Prefiero mandar todo a la mierda porque evalúo el costo de oportunidad de dejar lo que estoy haciendo para ir a comprar y obtener el beneficio de una comida que me gusta.
Al final determino que la comida no vale la pena porque a largo plazo ni me voy a acordar de lo que comí, pero si estoy leyendo o haciendo algo artístico —escribiendo, diseñando— eso me acompaña a largo plazo.
(Y sí, yo calculo las cosas casi siempre)
Oh-oh. Me siento algo identificado con esto.
(…)
Complejo de Narciso
Narcisismo. Sobreestimación de sí mismo. Fase infantil del desarrollo caracterizada por el deseo de ser amado, con preferencia al deseo de amar. El narcisista no logra superar esta fase evolutiva, queda atrapado en el yo. En la elección del objeto amoroso escogerá siempre bajo la influencia inconsciente de la imagen que se tiene formada de su propio yo, buscando en él una especie de réplica de sí mismo. En la mitología griega, Narciso era un bello pastor que, al inclinarse sobre el agua de una fuente para beber, percibió su imagen y se enamoró de sí mismo.
(…)
Escalofriantemente revelador.
Mirá vos. Otro que se busca a sí mismo pero en una mujer. Me pregunto si él la habrá encontrado. Espero que sí, suena como un buen tipo.
Suena como yo. Y al elogiarlo a él, me elogio a mí mismo.
(La psicología me resulta muy interesante)
Leer al menos una obra de Shakespeare.
Leyendo sobre las fobias, las manías y los complejos.
Me aguardan otras cuatro pestañas en Firefox con más información sobre el psicoanálisis, Freud, el sucesor de Freud y demás.
Me encanta hasta ahora todo lo que estoy leyendo.
Ah, soy egomaníaco.
(Chocolate por la noticia)
Lo encontré!
Escotomafobia: Miedo a quedar ciego; a no poder ver parcialmente.
Tantos años y nunca supe cómo llamarle.
Hace años me di cuenta que “matambre” significa “mata hambre”.
Esa es mi teoría.
Si la esperanza fuera un amigo, sería el típico amigo que te promete que te va a pagar algo que te debe, y se hace el pelotudo mientras vos seguís teniéndole confianza.
Yo veo así a la esperanza.
Como a una traicionera ilusión. Una yegua, bah.
Le pagaría a la gente apurada para que caminen más despacito por unos minutos.
Pero bien despacito, a un ritmo que los desquicie.
Yo siempre tuve una increíble apatía por el mundo que me rodea. Bueno, aún la tengo.
Y esa apatía no era disimulada con mis parejas. Siempre me importaron tres carajos sus vidas. Salvo en estos últimos años. Ahora al menos me interesa la vida de la persona con la que estoy.
Bueno, es un progreso.
La revelación del día: estudiar realmente sirve para entender las materias matemáticas.
Wow.
Parece tan obvio. Pero uno nunca le da bola.
Aprendí a derivar en una tarde.
Justo cuando empecé a ver el tema del cálculo del costo marginal usando una derivada… llegó el plomero.
Está haciendo mierda el baño. ¿Y todo para qué? Poner unos azulejitos que rompió para arreglar un caño.
Qué oportuno que es este tipo.
¿Por qué las empanadas de choclo son llamadas Humita?
Teoría de mi novia: porque la humita es un derivado del maiz, o sea del choclo.
Hasta ahora es la mejor explicación que escuché.
Pero… ¡son de choclo, no rompan las pelotas!
Agenda semanal.
Martes: volverme loco tratando de estudiar dos prácticas y media de Análisis matemático.
Miércoles: dar finalmente ese parcial hijo de puta y terminar con esta charada, me vaya bien o mal.
Jueves: ¡Salir!
Viernes: ¿Escribir, diseñar? Probablemente sea “¡salir!” otra vez.
Nada como un buen plan.
¿Para qué mierda servirá el canal 7?
¿Alguien mirará eso?
Estudiar para el parcial de análisis matemático es tan entretenido como agarrarse un testículo con el cierre del pantalón.
Bocadito marroc de FelFort.
Una delicia. $0.70
(Pensar que antes, estas pequeñas cositas costaban entre quince y cuarenta centavos)
Agregué cinco nuevos eBooks a mi carpeta pública de Skydrive.
· Hide and seek
· Childhood’s end
· History lesson
· 1984
· Foundation and empire
Siempre en el mundo tech se habla del usuario final o del hombre común o el tipo promedio, o simplemente Juan Perez.
Juan Perez no sabe usar la computadora. Tampoco navega mucho por internet. No hace deporte. No va a los museos. No lee. No escribe. No viaja al exterior ni al interior. No va mucho al cine. No compra ropa de marca. No se cuida cuando tiene sexo. No tiene un iPod. No viaja en avión. No tiene auto.
O sea, Juan Perez va al laburo, vuelve a su casa, se acuesta con Juana Perez para matar el rato y luego se va a dormir hasta el próximo día, esperando repetir la rutina.
Qué vida vacía que tiene Juan Perez, sinceramente.
(Por no decir que es una mierda)
La facultad te saca las ganas de vivir.
Porque es más divertido hacer bocetos que concretar algo, te traigo un nuevo posible diseño para mi site personal.
Espero elegir algo y hacerlo porque ya es el cuarto diseño que pruebo. (Sin contar todas las variaciones de colores, alineaciones, formas, tipografías y demás.)
El problema de usar esos colores es que uno roza en una línea que te hace pensar: “¿estos colores son afeminados?” Y entonces no sabés si usarlos, porque dentro tuyo te parece que es lo correcto; o no usarlos, porque te ponés a considerar el “qué dirán”.
Bueno, valamierda.
A mí me gusta ese esquema de colores y no tengo ningún complejo. Además, nunca me detuvo mucho el “qué dirán”. Total nos vamos a morir todos. Así que planeo continuar utilizándolo. Siempre y cuando no se me ocurra algo mejor.
(No cuentes con eso)
Compré un paquetito de tres bombones de coco y chocolate blanco Raffaello, que tienen un sospechoso parecido a los Ferrero Rocher.
Además el envase, que era exactamente igual al de Ferrero Rocher, decía abajo “Ferrero”, pero nada decía de “Rocher”.
Estaba rico. Me gusta el coco. $3
Cuando salgo de una boca de subte, me gusta mirar bien hacia arriba a medida que subo la escalera aproximándome a la superficie, sintiendo la luz del Sol en pleno rostro.
Para mí el ancho de banda es algo que no puede desperdiciarse. Debe estar usándose todo el tiempo.
Como las empresas que no pueden perder horas de trabajo o pierden guita.
Siempre estoy bajando algo. Sea película o juego. Y si no estoy con eso, abro Syncplicity y continúo con el eterno backup online que jamás concreté.
Me enferma este error:
“Si él estaría acá, todo sería distinto.”
¡ESTUVIERA!
Me enferma la gente que comete este error o una variación del mismo.