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Google Chrome review.

Google Chrome review/crítica. (En imágenes.)

Tras instalar me pregunta si quiero importar los marcadores de Firefox. Bueno, dale, importá.

Primer vistazo. No hay menúes. Lo que me gusta del diseño es que es minimalista y se ve bien con las ventanas de vidrio de Vista. Ya me hace otra preguntita: si quiero cambiar mi buscador o dejar el de Google. Sí, dejá el de Google.

Al abrir una nueva pestaña, Google Chrome intenta ayudarte a ir a alguna parte. Ya sea uno de tus sitios favoritos o alguno cualquiera de entre tus marcadores. La primera vez es un poco deprimente porque no hay nada.

Podés crear íconos en el escritorio que apunten a una página en particular para que sea abierta en una ventana sin ninguna barra del navegador, como si fuera un programa. Esto está pensado para que lo uses con Gmail o Buzzword o cosas así, que son prácticamente programas web. Cuando ejecutás uno de estos íconos del escritorio, el resultado es una ventana como la de abajo.

Buzzword, abierto en su propia ventana, como si fuera una aplicación normal. En muchos aspectos lo es. Es el editor de texto online que uso para escribir ahora mis proyectos literarios inconclusos.

Google Chrome te pregunta con una barrita amarilla, a la Firefox, si querés guardar la contraseña del sitio al que acabás de acceder.

Para marcar una página basta con hacer click en la estrellita, como en Firefox. Lamentablemente la similitud termina ahí porque de tags ni hablemos, y de un organizador de favoritos… te lo debo, gracias. Así que aunque parece muy lindo, en realidad está hecho por la mitad y prefiero la implementación de Firefox.

La barra de marcadores se puede ocultar. Menos mal porque jamás la uso y me molesta perder espacio en eso.

Hay una clara opción para eliminar la información privada.

En cualquier momento se pueden importar favoritos y otras delicias de Firefox.

El historial se abre en una pestaña especial que permite filtrar los resultados y borrar el historial del día de hoy.

El menú contextual es compacto y simple. No hay opciones al pedo que el usuario final no necesita. (Como sí las hay en Firefox.)

Las descargas aparecen en una barra que se abre automáticamente desde abajo cuando se requiere. Esto ocurre con una linda animación.

Esa flechota azul aparece cuando descargás algo. Es una breve animación que te muestra a dónde fue el ítem que estás descargando en la cola de descargas representada en la barra de descargas de abajo.

Podés arrastrar pestañas entre ventanas, como en Safari o Firefox. O crear nuevas ventanas arrastrando pestañas afuera, como en Safari.

Ventana de preferencias de inicio y demás boludeces que uno adora configurar al instalar un programa.

Pueden elegirse otros buscadores y el programa selecciona algunos del área local. Esto está muy bien porque me es relevante. Todos esos buscadores son de Argentina. Bárbaro. Esa es una gran falla de Firefox: cuando lo mando a buscar con Google, no lo hace en Google Argentina, lo hace en Google España o algo así, y eso no me sirve.

Las simples opciones incluyen por defecto la noción de descargar las cosas a la carpeta Descargas, como corresponde en Windows Vista. (Aparentemente muchos no se enteraron de eso aún. Por ejemplo Apple con Safari.)

Las descargas también viven en una ventana especial, donde aparecen listadas y pueden ser filtradas.

¿Qué pasa cuando se abren muchas pestañas? Se achican las pestañas hasta verse los favicones de cada página. Y si seguís abriendo más y más, ya no se ve un songo. (Igualmente, dudo que mucha gente habra tantas pestañas sin reacomodarlas en diferentes ventanas.)

Luego de visitar un par de sitios, al abrir una pestaña nueva ya tenemos algunas sugerencias de a dónde ir. Se incluyen las úlimas búsquedas y los últimos marcadores añadidos en un panel lateral.

El cuadro de buscar dentro de la página es tan minimalista que se niega a ocupar todo el renglón, ocupando sólo una pequeña porción de la pantalla. (Muy bien!)

Al maximizar las pestañas se pegan al borde superior, haciendo nulo el desperdicio de espacio. Por esto es que no hay un modo de pantalla completa. ¿Para qué lo querés en un navegador tan eficiente para administrar el espacio?

Y hablando de espacio, la barra de estado sólo aparece cuando está haciendo algo y nunca ocupa todo el renglón, siendo tan tímida para robar mi atención que casi me da pena la pobrecita.

Y eso es todo.

Hice a Google Chrome mi navegador predeterminado para seguir probándolo en estos días.

(A ver cuánto me dura este recién nacido)

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Un Comentario on “Google Chrome review.”

  1. [...] en un día, fue más que batido el día 4, cuando recibí 556 visitas. La mayoria atraídas por el artículo que escribí sobre Google Chrome. Los días siguientes se vieron “salpicados” de buenos resultados por este mismo [...]

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