Este es el mes más exitoso en la historia del blog.
(Lo cual significa que el mes que viene caemos en picada)
Este es el mes más exitoso en la historia del blog.
(Lo cual significa que el mes que viene caemos en picada)
El infierno se congeló. Liberaron Firefox 3.5
(Ese que era Firefox 3.1 y luego se retrasó durante meses y meses, sí, ese mismo)
La diferencia entre un cuaderno de $3 y uno de $12:
El cuaderno de $3 tiene un micropuntillado (*) de mierda. O sea que cuando quieras quitarle el margen izquierdo a la hoja que acabás de arrancar, te va a costar muchísimo más que si hubieras comprado el cuaderno de $12, que además tiene tapa dura.
Nota mental: comprar cuadernos caros para sufrir menos.
(*) Eso que algunos llaman “troquelado”.
Mi foto, pintada.
Lo hice con Psykopaint.
Como todo lo que hago, sólo veo fallas y errores.
(Pero por ahí a vos te gusta)
Dónde comprar caramelos oruzú en Capital Federal. (Argentina.)
Fernanda me escribe:
Hola!!
Perdoná mi atrevimiento al escribirte, pero estaba googleando “oruzú” porque ya no consigo donde comprarlos y entre todo lo que me saltó leí tu comentario en Just-leo. Vos serías tan amable de decirme donde cuernos los comprás??? Mil gracias!!!
Fernanda
(?) Le respondo:
Jajaja. Eh… sí. (Disculpame pero éste tiene que ser uno de los mails más peculiares que he recibido en mi vida.)
Mirá, hace mucho que no los compro, pero hasta donde sé, los he visto en negocios de caramelos sueltos, de esos que tienen góndolas con todo tipo de caramelos e incluyen una palita con la que te agarrás los que querés y luego te los cobran por peso.
La última vez que compré fue en el barrio de Barracas. En Montes de Oca y Suárez. En una de las esquinas, frente a una heladería y en diagonal a un banco Santander, creo. Hace mucho que no paso por ahí, pero debe estar aún el local.
Espero que te sirva.
Suerte!
—L
Al poco tiempo:
jajajaja, tod es posible en la web!!!
Buenisima la data, te super agradezco.
Un beso
Fer
Conclusiones:
1) Internet da para todo.
2) Hace mucho que no como oruzú. Ahora Fernanda me dio antojo.
3) Esta es la clase de ayuda que me gusta dar. La que no supone mucho más que decir algo que ya sé sin mover el culo de la silla. Mierda, quisiera cobrar por hacer esto.
Voté con mi viejo hace un rato largo.
Todos estaban histéricos por el tema salud y la gripe.
Lo que comentábamos con mi viejo es que la gente es boluda. Porque ahora le tienen miedo a la gripe porcina. Pero al dengue no le tienen miedo. Al SIDA no le tienen miedo, porque siguen todos cogiendo sin cuidarse o basándose en la fidelidad de la pareja para no cuidarse y después la pareja los caga y chau.
Y por si fuera poco, todos insisten en lavarse las manos. Ahora. Como si fuera una novedad que hay que lavarse las manos. Sólo por el hecho de que vamos a votar y se junta mucha gente.
Yo digo una cosita. ¿No viajan en subte? ¿Bondi? ¿Cuánta gente hay en un colectivo a las 6 de la tarde? ¿No viajan con el colectivo lleno hasta las pelotas, hasta que no cabe otra molécula de tejido humano? Bueno. Al llegar a casa habría que lavarse las manos. Entonces esto no se dice, pero lo de la votación, sí.
Cuando vas a un baño público y hacés del uno o del dos, también tenés que lavarte las manos. ¿Hace falta decir estas cosas? Parece que sí, porque sigo viendo tipos que no se lavan las manos antes de salir del baño.
Todo este pánico sobre la gripe porcina es el mismo pánico que en todo caso deberían haber tenido siempre por la gripe común. O por la simple idea de salubridad. Te lavás las manos, disminuís el riesgo de contagiarte algo. Nadie lo hace. Pero como ahora estalló la gripe porcina, uy, cagamos, hay que lavarse las manos, vade retro Satanás!
Y después, dentro de unos meses, cuando la gripe haya pasado, regresarán a su rutina de viajes en colectivo y manos sucias, con la idea de que ya todo pasó y no se pueden contagiar de nada.
Gente boluda. Gente, bah.
Fui a comprar pan para hacerme unas rodajitas con manteca. En la panadería me tocó el número 52. Iban por el 46, así que esperé. Había bastante gente.
A los pocos minutos alguien comenzó a gritar afuera, en la vereda. “¡Pará, soltalo, pará!”–se escuchó. Todos se dieron vuelta –porque la gente es metida. Yo no. A mí me interesaba que me dieran mi cuartito de pan y una prepizza. Pero no, me tuve que bancar que todo se detuviera. Entonces nos acercamos (éramos como veinte personas) a la puerta y miramos. (Si no puedes vencerlos, úneteles.)
El que gritaba era el dueño de un rottweiler, mismo que estaba mordiendo a lo loco a otro perro. Todos se desquiciaron. El dueño del perro asesino lo agarró del collar y se lo llevó.
“Bueno, listo, ya está”–pensé. Me di vuelta y esperé que me llamaran. Craso error. Esto daba para largo. Las mujeres del lugar estaban shockeadas por toda la escena. Siempre me pregunté si las mujeres reaccionarían como en las novelas y películas, quedándose rezagadas y con actitud de temor. Parece que sí. Son exactamente así. Una escena de… “terror” y chau. Las perdimos. (NO, NO TODAS SON ASÏ. OK??? Hay algunas que son normales. Pero no son la mayoría. Admitamosló.)
Una estaba con la mano en la boca, tapandoselá en señal de “ay, Dios… esto es abrumador” y mirada de terror absoluto. Era como si estuviéramos en el Pacífico rodeados por tiburones. Tesoro. Estamos adentro de una panadería. El perro asesino estaba afuera y se estaba deleitando con el otro perro. No con nosotros. Y aparte, ya se lo habían llevado. ¿Por qué la carita de miedo? (Si yo tengo una nena, ¿me saldrá así de boluda? La paternidad me aterra cuanto más observo a la gente.)
Todos comenzaron además a decir sus teorías y comentarios al respecto, como no podía ser de otra forma. La gente es tan molesta. Tan molesta. Y yo me quería ir a la mierda. Con mi cuartito de pan. Creo que no pretendía mucho. En fin.
Uno contó que esos perros hay que llevarlos con bozal. Una mujer dijo que ese perro era un animal. (Y sí. Es un perro, mamita. Perro = Animal. Biología 101.) Otro contó que él aprendió que a esos perros hay que agarrarlos de las patas traseras para que se caigan y pierdan el control cuando están devorando a otro rope. (Nunca falta el experto en el tema, que justo está en la escena del crimen. ¿De dónde carajo salen estos hijos de puta que se la dan de expertos en los más diversos temas?) Y no faltó la vieja que dijo: “hay que denunciarlo, así va a aprender”. Sí, corazón. Esperá que alguien la haga.
A todo esto las que deberían estar atendiendo comenzaron a charlar con el público. No sabía que era un evento social. Mirá vos, yo simplemente queria comprar pan. Qué tonto de mi parte.
Finalmente me atendieron, me dieron mi prepizza y un cuartito de pan. Fui a la caja y aboné con $20. Eran $10. La mina estaba tan traumada por la situación que no sabía sumar ni restar. Se ve que el shock fue como un reinicio de su sistema operativo. Todavía estaría cargando algún driver a nivel cerebral, porque no le carburaba bien a la pobre. Al principio me dio $10 antes que yo le diera mi billete. O sea que ella me estaba pagando a mí. Le dije y ella entendió que para darme vuelto primero yo debía darle dinero. Sino la cosa falla. Por lo menos para el dueño de la panadería. (A mí me hacen un favor si todavía me indemnizan por bancarme todo eso.)
Con las bolsas y los diez mangos de vuelto salí y vi un perrito blanco, onda labrador, con cara de bueno y contento. Varias personas lo rodeaban. A pesar de que el otro casi se lo almorzó tenía cara alegre y la lengua afuera, mirando como si nada hubiera ocurrido. (Qué animales tan raros son los perros.)
Caminé lentamente de regreso a casa, dejando atrás ese frenesí colectivo de emociones caninas. Y cuando llegué a casa le conté todo esto a mi madre, que estaba preparando los ravioles que compré esta mañana mientras llegaba mi viejo. Tras todo esto, y varias horas después, me di cuenta de una cosa.
Olvidé comer el pan con manteca.
Fuente – Mi novia
Así que hoy fui a comprar los ravioles para almorzar y esperé el 70 un rato. No tardó mucho, me bajé al poco tiempo y luego hice mi compra. Caminé hasta la parada del 70 que me trajera de vuelta y ya sentí que me iba a quedar esperándolo ahí como un boludo por horas, como siempre. Aparte había un señor esperándolo con cara de “¿cuándo carajo viene ese colectivo de mierda?”.
Habiendo vivido esa escena antes, y queriendo evitar el déjà vu, bajé el cordón y miré a lo lejos de la calle, a ver si al menos se divisaba algo. Nah, nada. Entonces dije: “se va a cagar el 70, yo no lo espero otra vez”, y comencé a caminar.
Y caminé, y caminé. (Me viene a la mente la canción de la tortuga Manuelita, no sé por qué.)
A las dos cuadras de llegar a casa lo veo pasar a mi lado. Mirá lo que había tardado en llegar. Me hubiera tenido que comer 15 o 20 minutos de espera, posando con las cajas de ravioles.
Me vino bien la caminata además porque escuché la mayor parte de Windows Weekly.
(Ahora a ver cuándo comemos, que tanta charla me dio hambre)
Cuando yo me muera quiero esto:
1) No digan que fui maravilloso o que era increíble. Es mentira. Me enferma que endiosen a la gente muerta mientras en vida les importaron tres carajos.
2) No me tengan lástima.
3) No estén con cara de culo en mi entierro, eh. Me recuerdan por lo que fui, cuentan unas anécdotas, se ríen un poco, leen algo sarcástico o profundo que haya escrito yo y luego cada uno a su casa con su familia, que está viva.
Listo.
Finalmente llegamos a las 5.000 visitas mensuales, y superamos a Mayo.
(Ayer me cagó un poco que el blog no estuviera online en todo el día)
El dilema del último capítulo del libro o el último episodio de la serie que te gusta.
Te sentís dividido. Por una parte querés que termine porque querés ver qué les pasa a tus adorados personajes que tanto te gustan. Sin embargo, y simultáneamente, no querés verlo ni que termine porque eso significa que ya no vas a saber más de ellos. Y eso te entristece
Es todo un tema.
A quién voy a votar.
A De Narvaez? Ni loco.
A los de Kirchner? Jajaja. De acá.
A Pino Solana o algo así? Ni en pedo.
En blanco? No, porque mi voto beneficiaría a los soretes que ganen.
Impugnaré? Jamás. Yo no creo en la política, pero la democracia me gusta. Y ya que puedo votar, quiero aprovecharlo. Impugnar me parece estúpido.
Entonces?
Votaré a algún pichi que en la puta vida va a ganar. Porque así no ayudo a los soretes que estén en el primero y segundo puesto, y tampoco estoy impugnando ni votando en blanco.
Listo.
(Hasta la próxima elección! Chau, y gracias)
Me tiene podrido la expresíón “es muy fuerte”.
Cuando alguien putea a otro y son dos personas de los medios, el conflicto “es muy fuerte”. Cuando nadie se hace cargo por algo que está roto o qué sé yo, “es muy fuerte”. Cuando están en un teatro y la gente los aplaude, la sensación “es muy fuerte”.
¿Qué es lo muy fuerte? No, no es “fuerte”. Es algo que ocurre y nos puede parecer de una u otra forma, pero no es “fuerte” el adjetivo para describirlo.
No sé por qué no vamos a la Real academia y les cagamos en la entrada. Si total ya todo nos chupa un huevo, evidentemente.
(De acuerdo, de acuerdo, admito que esto es algo que me molesta a mí y no necesariamente está mal. Pero me jode)
Algunas imágenes de Flickr que me gustaron.
Esta última conviene verla grande. Acá está la versión On black →
Adoro hacerme el té con leche matutino usando té en hebras.
¿Por qué, Leo? —pregunta la voz en off—.
Bueno, voz en off, porque el saquito de té no permite que el té polucione mi leche Svelty con su sabor de forma rápida. En cambio las hebras contaminan todo en cuestión de segundos. Aparte yo soy el que controla cuántas cucharadas de hebras de té le agrego, así que si veo muy blanca la cosa, le echo más y a cagar. Con un saquito no podés hacer eso. Tenés que estar como un boludo haciendo “arriba-abajo-arriba-abajo” en lo que parece una sesión de aerobics para dedos, con la esperanza de “teizar” toda la leche.
Hace varios días estoy resolviendo –cuando tengo ganas– un Samurai X Sudoku:
http://www.sudokumania.com.ar/samurai-x-sudoku.php
Como el nombre me resulta demasiado largo, lo llamo Roberto. El Roberto consiste en cinco sudokus que están unidos en forma de “X”, donde un cuadrante de cada uno de cuatro sudokus forma las puntas del quinto sudoku central. Entonces a medida que resolvés cada sudoku de las puntas te acercás a resolver el que está en el medio.
Al principio es un quilombo, pero es entretenido. Lo interesante es que este pseudo-sudoku tiene una nueva regla y es que la diagonal de cada sudoku debe tener números distintos del 1 al 9. Esta regla ayuda muchísimo a la hora de resolverlo porque permite sacar muchas deducciones comparando los distintos sudokus periféricos con el central.
Casi lo termino al Roberto.
El nuevo disco de Depeche Mode no me termina de copar.
Creo que será jodido superar a Playing the angel. Ese era un muy buen álbum.
La publicidad de pastas La Salteña:
“La Salteña entiende que lo nuestro es la familia. Porque cuando los chicos llegan quieren jugar y en pocos minutos yo ya les tengo lista la comida” o algo así.
La realidad de esa pobre madre:
“Menos mal que tengo La Salteña, porque cuando esos chicos llegan ya empiezan a romper las pelotas con la comida y yo no doy más al volver del laburo. Entonces les hago la pasta y por quince minutos están callados porque tienen la boca llena con la pasta. Ay, gracias a Dios que compré eso…”
Y volvimos online. Mis disculpas a los que entraron y nada encontraron. Culpa de WordPress.
(Menos mal que no dependo de este blog para comer)
Voy a hacer algunos cambios a posts que considero mal etiquetados. Es posible que los que me lean via RSS vean aparecer todos esos artículos en Google Reader o el programa que utilicen para leer el RSS.
Mis disculpas si eso te ocurre.
Nunca me banqué el pretérito del modo subjuntivo.
Por ej: Hiciese, hubiese, temiese.
Aj. Lo detesto.
Creo que uno es viejo cuando todo le parece una mierda, una mentira, o ambas cosas.
Las empresas son nuestras amigas por una módica suma de dinero. Nos dan felicidad. Nos acercan amistad de gente linda y cool. Nos hacen atractivos al sexo opuesto y excelentes amantes.
Toda esta noción de que las empresas, y sus productos, son el medio a cualquiera de nuestros fines –desde conseguir un shampoo anticaspa a la búsqueda de la felicidad– me enferma.
Alguna vez me encantaría que alguien fuera lo suficientemente sincero para decir en una publicidad: “No, no te vas a curtir a medio mundo por usar este desodorante, simplemente vas a oler bien.”
Bárbaro. Para eso me pongo el desodorante: oler bien. No porque tenga la idea de que de alguna forma mágica me va a resultar en un medio para cogerme a todas las minas del mundo.
Estudiando para un parcial veo que el resumen que me fotocopié de una boluda de mi clase está todo subrayado. Todo.
Y encima está escrito usando la tipografía Comic Sans.
Ah. Y es de Derecho.
*¡Ding, ding, ding!*
Alcanzamos una amarga trifecta.
Me pregunto en qué andarán el lector Miguel y la lectora Pato.
(Yo me preocupo por mi audiencia, viste)
42 [Coldplay]
Me gusta más el comienzo que el “desenlace” de la canción.
Si querés desinstalar The Sims 3 y por alguna razón el juego se ejecuta solo en ese momento, tenés que ir hasta la carpeta The Sims 3 dentro de Electronic Arts y eliminar los tres archivos EXE. (TS3, Sims3Launcher o algo así y alguno más.)
Una vez borres esos tres hijos de puta, podrás eliminar el juego con el desinstalador de Windows.
(Qué juego de mierda. Un embole)
Cada vez que mi novia nombra el sitio Taringa yo grito: “¡a la pachunga!”
Y no, no tiene sentido.
(Pero eso nunca me detiene)
No sé si te comenté esto.
Me enferma el ruido de los fideos.
¿Viste ese ruido que se hace de fideos frotándose con otros fideos, cuando mezclás toda la cosa, o cuando querés que la salsa blanca se mezcle bien con la salsa roja y empezás a mover los fideos de un lado a otro del plato?
Bueno, ese sonido de frotamiento pegajoso me repugna.
Diálogo con Belén tête à tête. (No nos tocamos las tetas, no.)
Hola de nuevo [Nota: Belén me había escrito otro correo antes.]
Antes que nada quería felicitarte porque pude leerte un poco más y en
verdad me encanta la forma en que redactas tus historias (así sea la
más pedorra jaja) eso tan básico lo haces interesante, quizás pienses
que exagero pero debo admitir que admiro bastante esa capacidad que
muchos no tenemos.
Dejando los elogios de lado quiero hacerte una pregunta:
Cuando decís que odias, detestas, te molesta (o como quieras llamarlo)
la gente que ‘tal cosa’ ¿entran todas las personas? Ejemplo, si tu
novia dice “amo a mi perro” ella
¿pasaría a ser odiada? * (Digo tu novia como puedo decir tu mama,
papa, amigo, etc.)
También me surge la duda si esas cosas que te molestan te ponen de mal
humor. A mi me pasa de que si me fastidia algo lo digo y hay quienes
piensan que soy re odiosa, ortiva, malhumorada y no se que otra
pelotudez más, y soy todo lo contrario, solo que no me reservo lo que
pienso (salvo algunas ocasiones donde lo mejor es callarse je)
En fin… eso era todo
Saludos bel* Si no me equivoco te molestan quienes desvalorizan esa palabra para
usarla cotidianamente y decir cualquier frase (amo tu redacción jajaja
no)Odio cuando Internet es lento! wifi del orto, maldigo el día en que
entraste en mi casa! ¿“San Luis, otro país”? odio este lugar! Y
también odio la tonada de mierda de los puntanos (mezcla con
cordobesa) abran la boca que no se les entiende un carajo forros!Perdón me saqué jaja
Ahora sí terminé… chau
Yo le respondí:
Hola, Belén. Te respondo por partes, así no me olvido de nada.
Hola de nuevo
Antes que nada quería felicitarte porque pude leerte un poco más y en
verdad me encanta la forma en que redactas tus historias (así sea la
más pedorra jaja) eso tan básico lo haces interesante, quizás pienses
que exagero pero debo admitir que admiro bastante esa capacidad que
muchos no tenemos.Jaja. Gracias! ¿Te referís a las historias concretamente o a cualquier cosa que pongo en el blog, sea historia o simple comentario?
Dejando los elogios de lado quiero hacerte una pregunta:
Cuando decís que odias, detestas, te molesta (o como quieras llamarlo)
la gente que ‘tal cosa’ ¿entran todas las personas? Ejemplo, si tu
novia dice “amo a mi perro” ella
¿pasaría a ser odiada? * (Digo tu novia como puedo decir tu mama,
papa, amigo, etc.)Esto es algo interesante. Mirá, yo no soy un tipo imparcial, como he dicho muchas veces. Si yo no te conozco y matás a alguien, probablemente me caigas mal si no tenés una buena justificación. Ahora, si sos alguien que yo quiero/aprecio/amo/admiro probablemente no te pueda guardar ningún rencor si matás a alguien con una justificación. Porque me caés bien. (Siempre y cuando no me quieras cagar a mí, se entiende.)
De la misma forma, a mí por ejemplo me repudren los que reparten volantes. Me parece algo tan estúpido y molesto que me saca. Pero si un amigo mío fuera repartidor de volantes, obviamente le agarraría el papelito. Lo tiraría a los dos pasos, pero al menos se lo agarraría. Ahora, si fuera un desconocido, le digo “no, no” y chau. Que se lo meta en el culo. La verdad es que mi reacción depende de persona a persona. Pero en líneas generales todo se reduce a: si me caés bien, todo lo que hagas probablemente me parezca bien; si me caés mal todo lo que hagas me va a parecer una cagada y vos, un boludo. Por eso digo, no soy nada imparcial. (Ni me interesa serlo :))
También me surge la duda si esas cosas que te molestan te ponen de mal
humor. A mi me pasa de que si me fastidia algo lo digo y hay quienes
piensan que soy re odiosa, ortiva, malhumorada y no se que otra
pelotudez más, y soy todo lo contrario, solo que no me reservo lo que
pienso (salvo algunas ocasiones donde lo mejor es callarse je)
En fin… eso era todo
Saludos belYo creo que los que se apuran a decir que uno es ortiva por demostrar algo negativo que siente, son pelotudos. Es la clase de mentalidad idiota que tiene la gente con la idea de “ay, no, no digamos que estamos mal, que todo sea color de rosa siempre”. Es esa mentalidad de pelotudo, donde creen que por negar las cosas malas, éstas van a dejar de existir. No es así. Después cuando les pasa algo malo se quieren matar porque no lo saben manejar. No saben demostrar lo que sienten. Si algo te jode, decilo. Si algo te gusta, decilo. Si algo te molesta, decilo. Me parece igualmente estúpido decir solamente lo bueno o solamente lo malo. Lo normal es que uno odie ciertas cosas y le gusten otras. Al menos en mi opinión.
* Si no me equivoco te molestan quienes desvalorizan esa palabra para
usarla cotidianamente y decir cualquier frase (amo tu redacción jajaja
no)Jaja. Seh. En ese caso yo hubiera dicho “me gustó tu redacción”. Detesto que se use “amo” para cualquier cosa. Pierde valor. Es como la inflación. Cuanta más emisión monetaria, más valor pierde la moneda. Acá es igual, cuanto más se usa el “te amo” para todo, menos vale. Al final si amás a alguien ya no tiene valor que le digas “te amo”, si se lo decís también a tu perro y a tu iPhone. Es ridículo.
Odio cuando Internet es lento! wifi del orto, maldigo el día en que
entraste en mi casa! ¿“San Luis, otro país”? odio este lugar! Y
también odio la tonada de mierda de los puntanos (mezcla con
cordobesa) abran la boca que no se les entiende un carajo forros!¿Ah, sí? Mirá vos. Mi profesora de Teoría contable fue a San Luis y contó que era otro mundo y eso. Yo nunca salí de Capital, salvo para ir a Mar del plata, así que no puedo opinar al respecto.
En cuanto a la tonada yo siempre dije que los del interior tienen su “cantito” propio. Cada región, si no me equivoco, tiene su forma de hablar. Supongo que el porteño también tendrá el suyo. Pero no sé, me parece que el porteño no hace tanto show para hablar, simplemente habla. No hace una actuación con sus oraciones. No les imposta nada, solamente habla. Bah, por lo menos eso es lo que yo escucho. Quizá esté tan acostumbrado que no me dé cuenta. Pero lo dudo. ¿Viste lo que es el acento cordobés? Lo detesto. A ese lugar no iría ni en pedo. Y no me digas que ellos no saben que hablan de esa forma. Déjense de joder.
Perdón me saqué jaja
Ahora sí terminé… chauCreo que yo soy el menos indicado para juzgarte por eso.
Chau, Belén, saludos y gracias por comentar.
—L
Luego continuamos con la cháchara en otros dos mails.
Últimas fotos del 2008.
(Bueno che, tardo en hacer limpieza, viste. No soy un tipo precisamente ordenado. Por eso quedamos con mi novia que la cama la hace ella. Odio hacer la cama. Qué cosa más carente de sentido, carajo.)
En fin.

Este es uno de los típicos tachos con tapa que detesto. Mirá lo que es eso. Es una abominación a la facilidad de uso. ¿Cómo carajo se supone que voy a tirar mi basura de forma cómoda con esa tapa de mierda tan cercana al tacho? Pésimo.

Me pregunto en qué parte pintarán el subte con toda esa basura. ¿No está siempre bajo tierra? ¿Y no hay "seguridad"? Me llama la atención que puedan pintarlo. Y es la única línea de subte presa de este vandalismo.

El subte con las peurtas abiertas. (Cuando uno dice todo lo que tiene que decir en la primera foto, en las demás ya no tiene tema.)

Los asientos de la línea B también me gustan. Me recuerdan vagamente a los de Puerto Madero. Aunque no sé si estos asientos son específicos de la estación Carlos Gardel. Me parece que sí. El resto de la línea tiene unos asientos más pedorros, ahora que recuerdo.

¿Hola, continuidad? ¿Hola? No, no está. ¿Por qué hay arcos blancos y luego, repentinamente, un arco de otro material?

Políticamente correcto: "Jugá limpio". Dicho con sinceridad: "Tirá el papelito en el tacho, pelotudo".

Haciendo unas "palabras cruzadas" pero de números con mi novia. Creo. Hace tanto de esto ya. Me pregunto dónde mierda estará esa revistita ahora.

Carabobo. La nueva terminal de la línea A. No te podés llamar Carabobo. Hay nombres que no se pueden usar, no jodamos. ¿Carabobo? ¿En serio?

Carabobo tiene un ascensor. Y anda. (No como otras estaciones que tienen ascensor a modo de decoración.) Igualmente quiero ver si le darán mantenimiento. Lo dudo.

Es hermoso el contraste entre la estación de última y los trenes del año del pedo, recauchutados. Ay. Es Buenos Aires en su máxima expresión.

Qué lindo el diseño de los indicadores en fondo rojo. La tipografía no me produce un orgasmo, pero es aceptable. El concepto general me gustó.

No recuerdo cómo estaban exactamente la dona y la palmerita. (¿Con ese tamaño se sigue llamado palmerita? Me parece que sería más apropiado palmera o palmerota.) En cualquier caso, teniendo en cuenta que nunca más comí esas facturas de la Full, no fueron la gran cosa.

Esta callecita me gusta. Es Tres sargentos. Aparte me encanta la recova. Ese tipo de construcción ya no se usa. Es una pena. Me parece algo diferente y único.
Más información sobre la recova de la calle Alem →

¿Nosotros tomamos H2O? ¿Cuándo? Mierda, no tengo el menor recuerdo sobre esto. Evidentemente no me copó.

El día que probé el jugo Puro Sol. Me sorprendió que tenía un gusto real a jugo de naranja. Lástima que era mucho y no se terminaba más. Pero eso no es culpa del producto.

La salsa barbacoa de McDonald's. Si mal no recuerdo era una suerte de ketchup. O algo así. No me gustó.
Y listo. Al fin podré borrar toda esta mierda de mi PC.
(Tengo unas cuántas del 2009, pero para esas faltan porque se me acabaron las ganas de publicar por ahora)
Estimado AVG:
¿Podrías dejar de instalar por la fuerza tu estúpida barra de herramientas en mis navegadores y luego prohibirme el desinstalarlas? Y no, desactivarlas no es lo mismo.
Dios. ¿Qué es esta manía de las empresas de antivirus de apoderarse de toda la puta máquina en la que están?
Hola, Symantec. A vos te estoy mirando también, y a tu inmundo Norton.
(Cuando tenga una Mac: cero antivirus)
En un rato (*) espero estar publicando las últimas fotos que me quedaron del 2008.
(*) Un rato es un período de tiempo indefinido que puede durar desde breves minutos hasta numerosas horas.
Nicolas Cage = Nicolás Jaula
Kevin Bacon = Kevin Tocino = Kevin Jamón
Una boluda, que creo que es de la facultad, me mandó una cadena. Le respondí:
Dejá de mandar cadenas. Si vos querés creer en estas boludeces, es un tema tuyo. Pero no jodas a los demás.
Estúpida.
Y seguimos esperando el almuerzo.
Cómo me pudren los fines de semana. Se come a cualquier hora.
Le inflé las gomas a Romina y salí a bikearme la vida escuchando el resto de Windows Weekly que había comenzado a escuchar cuando me desperté.
Hace una eternidad que no me subía a Romi.
Qué día más al pedo.
Como mi novia está estudiando para sus parciales, decidí salir a caminar solo, y ver de paso si encontraba una copia impresa de Fundación, de Isaac Asimov. (Porque me lo bajé en PDF pero tengo los huevos a punto nieve de leer en pantalla algo que se disfruta como un medio físico: un libro.)
Así que fui al Parque Rivadavia, o Parque Rivas, como le digo yo. Y nada encontré. Sarnoso puesto tras sarnoso puesto. Nada encontré. “No, no lo tengo. Antes estaba. Ahora ya no lo tengo más.” “No, no. Tengo la segunda parte de Fundación, pero la primera ya no.” “¿Quién? Ah! Asimov! No, no, no, nada. No me quedó nada.” “¿Capo? ¿Juegos de PC?”
Nada. Un desastre. Cada vez que salgo del puto Parque Rivadavia me pregunto para qué carajo fui. Siempre fue así. Tienen de todo. Salvo lo que vos querés, de todo. A mí nunca me han servido para nada. La puta madre que los parió. (Y no me hagas hablar de los maniáticos, enfermos y adolescentes descerebrados que frecuentan ese lugar. En serio. No me hagas hablar.)
Me subí nuevamente al subte tras cargar 10 pesitos en la Monedero, y llegué hasta Congreso. Donde mi paciencia alcanzó masa crítica y decidí bajarme. Caminé hasta Corrientes. Caminé por Corrientes. Entré a todas las putas librerías que encontré. Nadie tenía Fundación de Asimov.
“Tengo la segunda parte.” “Tengo Los límites de la Fundación.” “No, no, seguro que no lo tengo, pero dejame ver en el sistema así te confirmo.” “¡Sí, creo que sí!” y yo pensaba “mentira, ahora seguro me decís que no”. Y dicho y hecho: “ay, disculpame, no lo tengo, pensé que sí”. No hay problema. Yo ya sabía que no lo tenías antes de entrar a tu negocio y enterarme de tu burda existencia. Yo ya lo sabía porque viví la misma escena durante una hora a lo largo de toda la puta calle Corrientes. (Desde Callao.)
No faltó el negrito que me ofreció el infaltable papelito con las putas. Se fue demasiado pronto porque planeaba decirle: “ya cojo, gracias” como he hecho en alguna ocasión anterior. (Bah, cuando no tenía novia tampoco los agarraba. Siempre me pareció algo tan deprimente pagar por sexo. Tan bajo y desesperado. Hacete una paja y chau. Total es lo mismo si tenemos en cuenta que a la puta no le interesa tu vida, tal como a tu mano. Incluso me atrevo a decir que a tu mano le importás más.)
Finalmente caminé por Lavalle, crucé Florida con el infaltable espectáculo pedorro callejero donde había un pelotudo en pecho a los gritos. Siempre lo mismo. ¿Alguna vez podré cruzar Lavalle y Florida sin sentir vergüenza ajena? No, ¿no? No. No sé ni para qué carajo pregunto si ya sé que eso siempre será igual.
Llegué a la última cuadra que es una barranca que termina en Alem. Mitad escalones-ridículamente-hechos y mitad barranca lisa. Esa calle es algo que jamás podré entender. ¿A quién mierda se le ocurre hacer estos escalones tan alargados? Bajás un escalón y tenés que dar un paso completo antes de poder bajar otro escalón. No es escalón-escalón-escalón. Es escalón-paso-escalón-paso-escalón-paso. Es insoportable esa reputísima escalera. Quisiera agarrar al forro que la diseñó y meterle su titulito de arquitecto en el medio del culo, donde seguramente encontraría su inexistente sentido de vialidad. Maldito sea ese turro. No lo conozco, pero ya lo odio. (Otro más.)
Bajé por la línea del medio entre los escalones deformes y la barranca lisa, a modo de cordón en el aire. Fue un tanto infantil, pero me agarran esas actitudes comúnmente. Entre infantiles y violentas a veces. Como cuando la puerta del baño de la facultad se atranca y le encajo una patada que sale volando la muy hija de puta. “Ah, mirá cómo abre ahora”. (Igualmente no me considero violento. Es que el mundo me saca.)
Finalmente caminé hasta una estación de servicio próxima a Retiro y comí en el local de Full unas Lays mediterráneas (las anaranjadas, que me encantan) con un agua Eco de los andes, con gas. No sé por qué carajo tuve la idea de comprar esa mierda con gas. Sigo intentando que me guste el agua con gas y no me termina de gustar. Siempre me pasa lo mismo. El agua con gas está bárbara para tomar después del café, para que te saque el sabor a cafecito y te permita continuar con tu vida. Pero ya cuando te tenés que tragar una botella de 600cc de agua con gas… chau. No sirve. Es una cagada.
Así que puteé la última media hora de mi “merienda”, por llamarla de alguna forma, y recordé el embole que era mi soledad de hace años. Esa falta de tener alguien con quien hablar. Esa necesidad de apretarte a alguien y no tener a nadie. La verdad que estar solo es una mierda más grande que una casa. Sobre todo si encontraste alguien que te hace sentir realmente cómodo, que te hace feliz. No hay comparación. La soledad es un embole total.
Y bueno, esa fue mi tarde. Fui a Retiro, me tomé el subte y me vine a casa.
(Hola, qué hacés)