Hoy pude satisfacer el antojo de comer l…

Hoy pude satisfacer el antojo de comer los aros de cebolla de Burguer King.

Seis mangos. Qué afano. Me dieron una bolsita miniatura con unos pocos aros. ¡Seis mangos para eso!

Encima, la gorda hija de puta que me atendió me quiso tragar un peso de vuelto.

“Me tenés que dar un peso”–le digo.
“Te lo di”–dijo la perra.
“No, no me lo diste”–retruqué, dejando que mi mente comenzara a divagar anticipando todos los posibles desenlaces de esta charla.
“Ay, pensé que te lo había dado”–comentó ella, con tono totalmente despreocupado y resuelto.

La miré, y en vez de darme el vuelto, atendió a una pareja de inoportunos hinchapelotas que JUSTO aparecieron en ese instante, para romperme los soberanos huevos. Los atendió con calma, les pidió más dinero para darles bien el cambio porque no tenía –cómo me pudre que los comerciantes no tengan cambio; ¡para qué mierda tenés un negocio si no vas a tener cambio, la puta que te parió!– y finalmente usó una de las monedas para darme mi peso de vuelto.

Me quedé tranquilo mientras esperaba mi orden. La otra empleada, una “rubia”, puso las cosas mal en la bandeja, poniéndome un café que no había pedido, cosa que la gorda forra arregló luego.

Otra cosa que detesto: Los que te atienden en los fast food.

(Y cuando te atiende una gorda enorme en un local de comida, te replanteás toda la experiencia alimenticia, porque tenés miedo de terminar como ella)

PD: Me querías cagar el vuelto pero te agarré, puta. ¡Te agarré!