Me gusta comer pochoclo cuando no estoy en el cine.
Es más, yo quisiera que el pochoclo se vendiera en la calle, en todas partes.
Me gusta comer pochoclo cuando no estoy en el cine.
Es más, yo quisiera que el pochoclo se vendiera en la calle, en todas partes.
Comí cuatro Danette Duplette.
Y no me llenaron un carajette.
¿Pero cómo puede ser, Leonardo? —pregunta el señor sentado al fondo.
Bueno, señor, déjeme decirle cómo puede ser.
Puede ser porque las porciones de las comidas son cada vez más pequeñas. Ves un canal de cocina y no hay ni un tipo que te haga una comida generosa. No hay más platos llenos. Está considerado de mal gusto, aparentemente.
Es mejor quedarse con hambre pero que el plato sea una obra de arte, con hilitos de salsa por todos lados, como decoración.
Bueno, ¿sabés qué opino al respecto? Que eso es una cagada.
Yo no pretendo que mi plato sea una obra de arte. Si quisiera ver arte iría al Museo de Bellas Artes. (Y tengo ganas de ir, la verdad.) Pero no me interesa que mi comida esté decoradita como para sacarle una foto, porque me importa mucho más que me alimente. O sea, que cumpla la función que debe cumplir la comida.
La comida es alimento. El alimento sirve para vivir. Cuanto más alimento, menos posibilidades de desnutrición. (Sin abusar. Tampoco nos vayamos al otro lado.)
Con este afán de hacer todo pequeño con porciones de anoréxico, los que fuímos acostumbrados a las generosas porciones de la buena comida familiar nos quedamos con hambre.
Yo digo basta.
De ahora en más comeré tantos Danettes o Mierdettes como sean necesarios para saciarme.
(Podré ser delgado pero disfruto de la comida como un gordo)
Ya degusté la sopa crema de zapallo Knorr.
“E’quisita” me salió esta vez.
Quién hubiera dicho que el secreto era respetar las proporciones de la caja y dejarse de experimentar.
Que si le pongo tres tazas de agua y dos de leche, que si dejo todo agua, que si mejor le pongo un poco más de taza y media, etc.
Esta vez seguí las instrucciones. Puse tres de agua y una de leche.
Perfecta.
Ah, pero yo no me olvido de tu deuda conmigo, Knorr.
Vos me debés mi sopa crema de espinaca, esa que comía hace años. Esa que me cautivó y comí con gran fervor. Esa que sacaste del mercado dejando tristes a mi hígado y corazón.
Knorr: Quiero la sopa crema de espinaca de vuelta. Y la quiero ahora.
También fui una vez a cenar a Puerto Cristal, el de Puerto Madero.
La salsa blanca es muy mantecosa.
(Aj… asco)
Probé la nueva 7UP Lima Free.
Tiene una sutil diferencia con la 7UP normal, pero no es nada “guau”. El envase es feo y el nombre peor.
(Váyanse a cagar)
Recuerdo que hace años los medallones de jamón y queso Granja del sol tenían una salsita roja muy rica.
Eso ya no existe.
(Entre eso y la sopa de espinaca que Knorr ya no hace… la vida no es la misma)
Quiero comer Zucaritas de verdad. Hace años que como segundas marcas.
Estoy harto.
Pastillas Yapa.
$? (No recuerdo cuánto)
En cada paquete, las que tienen muchos colores son una suerte de comodines entre las demás que sólo tienen un color.
Canelones con salsas blanca y roja.
(Heaven)
Tengo ganas de comer las papas rejilla de Pollo Trak.
(Qué ricas eran)
Si hay algo que adoro del otoño y el invierno son las bebidas calientes.
Como ahora, que estoy tomando una chocolatada. Exquisita.
(Leche La Serenísima + chocolate en barras Águila, el del envase rosado)
Ayer y hoy estuve degustando una sopa crema de cebollas Knorr.
No tiene gusto a nada. Admito que le puse más agua que leche y la proporción se fue a la mierda. Pero no estoy hablando del sabor aguado, sino de la ausencia de sabor del todo.
Che, Knorr, ¿pueden ponerle más acento a los sabores, por favor?
Compré un chocolate Milka Leger con almendras. $2.
Observaciones.
· Ni sabía que era de Milka, pero al sólo ver el color violetoso del envase lo deduje. Qué buen posicionamiento de la marca.
· La textura era buena. Las almendras eran pocas y no usurpaban la delicada textura del chocolate.
· ¿Dos pesos? Qué barato. Debe estar vencido esto. No puede ser tan bueno.
(Lo comí mientras iba con la bicicleta por Avenida de mayo y escuchaba un podcast)
Degustando una barrita Feeling de cereal con marroc bañada en chocolate, de FelFort.
Acabo de descubrir que en el envase de FelFort está el verdadero nombre de la empresa: “LA DELICIA FELIPE FORT S.A.” (Qué nombre. Menos mal que lo dejaron como FelFort. Hicieron bien.)
En fin, el diseño del papel plástico que envuelve la barrita no me gusta. Es un color opaco. Horrendo.
Lo que sí hay que decir es que el producto es exquisito. Es una de las mejores barras de chocolate que he probado.
Hoy casi pido helado.
Pero pensé:
“¿Acaso siento ahora el placer de todos los helados que degusté a lo largo de mi vida? No. Entonces no pido nada, porque cuando el helado se termine seré miserable otra vez. Y $6,50 más pobre.”
Eso es pensar con perspectiva de futuro.
(O ser un obsesivo de mierda que no logra disfrutar de la vida)
No me gusta el queso rallado.
Nuevo logro culinario: mojé una porción de rosca de almendras en el té con leche.
Sí, señoras y señores. Me gusta mojar (*). Y a mucho orgullo, carajo.
(*) En el café, té y afines. Nada de dobles sentidos, por favor.
Acabo de degustar un Cofler con leche y almendras.
Exquisito.
(Y además olía a chocolatín)
Adoro acompañar las galletas marineras con Finlandia (sabor jamón).
A la pasta frola de batata le digo “pasta frula”. Porque considero que “frola” es para la de membrillo, la original.
Me gusta más la frula que la frola.
Hace poco estuve comiendo las papas Lays después de mucho tiempo.
Son muy saladas. Pero MUY saladas. O sea, no puedo comer un puñado sin un vaso de agua al lado.
Como tentempié está bien, como comida no.
No sé qué sabor tienen las hamburguesas de McDonald’s.
(Nunca comí ninguna)
Antes de abrir un Ser Colchón (qué nombre de mierda) debo agitarlo alocadamente hasta comprobar que se haya mezclado bien. Luego lo abro y lo degusto.
Ayer hice sopa crema de zapallo Knorr.
Está buena, pero no se compara con la descontinuada sopa crema de espinacas.
(Todavía no me repongo de esa pérdida. Sniff…)
Cuando como panqueques me gusta probar uno de cada sabor distinto.
(Uno de dulce de leche, uno de mermelada de damasco, otro de mermelada de naranja, y quizá uno de limón y azúcar)
Probé la barrita de chocolate Yoghurt sabor limón.
(No está mal, pero no me mueve. No me calienta, no me excita. No lo compro más)
Comiendo un Marroc.
(Si sigo morfando así voy a terminar con el colesterol hasta las nubes. Hoy fue un día de antojos satisfechos.)
Ahora sí, ya estoy comiendo mi chocolatín Arcor.
(Ñam, ñam)
Ahora sí, ya estoy comiendo mi chocolatín Arcor.
(Ñam, ñam)
Comiendo un Tofi.
(Es rico, yo quería un chocolatín, pero bueno, sirve.)
Almorcé una milanesa napolitana con exquisitas papas noisette.(A la putet!)