Últimas actualizaciones: conversaciones RSS

  • Leonardo 8:43 am on November 3, 2009 Permalink |
    Etiquetas: conversaciones

    La conexión WiFi se cagó al poco rato de prender el router. Como de costumbre.

    En modo de canción, dije: “Y la conexión se cayó…. parabam-pam-pám”.
    Mi madre me preguntó: “¿Y por qué se cae?”
    A lo que respondí, en tono jocoso: “No lo sé, tesoro, no lo sé. Yo sólo soy una víctima de las volteretas del universo.”

     
  • Leonardo 9:21 am on October 21, 2009 Permalink |
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    Me encantó el nuevo mouse con multitouch que Apple presentó ayer. Curiosamente, parece haber atraído más la atención que las iMacs o la nueva Macbook.

    Le mostré a mi viejo unos videos de los nuevos productos y me dice: “¿Cómo puede ser que estén tan adelantados con respecto a todos los demás?”

    No sé por qué. Pero si tuviera que elegir una teoría sería que ellos hacen todo. El software y el hardware. Y cuando uno hace todo, y no delega nada a nadie, las cosas salen mejor. Si querés que algo se haga como vos querés, tenés que hacerlo vos mismo. (O gente que trabaje para vos, se entiende.)

    Obivamente, ahora mi calentura por tener una Mac aumentó.

    (Esa iMac con 1TB de disco me humedeció el calzón)

     
  • Leonardo 4:59 pm on October 18, 2009 Permalink |
    Etiquetas: conversaciones

    Mi hermano, comprando el regalo del día de la madre, a la vendedora:
    “Bueno, me llevo esto, total lo va a venir a cambiar. Son imposibles ustedes…”

     
  • Leonardo 2:03 pm on October 17, 2009 Permalink |
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    Mi vieja, al ver a un flogger opinar sobre el mundial: “¿Es varón eso?”

    Me hizo cagar de risa el tono de auténtica y sincera duda con que lo preguntó. “¿Es varón eso? Porque tiene voz de varón pero parece una nena…”

    (La vieja se paga sola)

     
  • Leonardo 12:23 pm on October 11, 2009 Permalink |
    Etiquetas: conversaciones

    Mi viejo: Mañana son los lunes de Coto…
    Leo: ¿Y cómo es?
    Mi viejo: Vos comprás y en la caja te dicen cuál es el producto que tiene descuento. Es como una lotería del descuento. Cada vez son menos los que tienen descuento… Y en VEA te ponen el 15% de descuento pero la noche anterior te lo suben. Es como un concurso a ver quién te caga más.

    (Acá la desconfianza y el pesimismo son la norma)

     
  • Leonardo 12:15 pm on October 11, 2009 Permalink |
    Etiquetas: conversaciones

    Mi viejo: “Vos me tendrías que acompañar a Easy…”
    Yo: “¡NO, NO! ¡Yo ya salí hoy! ¡BASTA! ¡NI HOY NI MAÑANA SALGO!”
    Mi viejo: “¿Ya cumpliste la cuota?”

    (Me hizo reír el guacho…)

     
  • Leonardo 7:55 pm on October 5, 2009 Permalink |
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    Mis viejos, hace instantes.

    “Esos de planta baja ocultan algo…”
    “No quisieron dar su celular en caso de emergencia. Todos en el edificio lo entregaron. Ellos no… ahí hay algo raro.. “
    “Yo siempre dije que esos ocultan algo. Algo pasa ahí.”
    “Ya lo vamos a saber. Alguien se va a enterar y lo va a batir. “
    “O estuvieron en la cárcel…”
    “Algo pasa ahí…”

    (Es una pareja con un nenito.)

    “Hoy el nenito se quería venir conmigo” –comentó mi vieja. “Pero yo no les doy bola porque ella no me cae bien.”
    “Algo ocultan….. ” –remató mi viejo con una voz en off.

    (Es fantástico este circo familiar. ¿Cómo podés esperar que uno salga normal?)

     
  • Leonardo 7:44 pm on August 21, 2009 Permalink |
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    Hoy:

    — Gracias por completar el formulario, bebé.
    — Gracias por hacerlo.

    Cuànto tiempo pasó desde el formulario. Parece que hubiera sido hace tan poco.

    Y es curioso como eso nos cambió la vida a los dos.

     
  • Leonardo 9:35 am on August 15, 2009 Permalink |
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    Ayer le comentaba a mi novia una observación que hice:

    Todos encuentran una razón para sentirse superiores. O sentirse bien consigo mismos. El que trabaja se siente superior al parásito mantenido. El pobre se siente más digno o humilde que el rico. El rico se siente superior al pobre por tener mayor acceso a la educación y recursos. El profesional se siente superior por tener un título. Abogados, contadores, todos esos hijos de puta soberbios. Luego tenés al negrito que hace un laburo de mierda. Ese se siente superior porque está en la calle o porque hace un trabajo de mierda que los demás no haríamos, o porque su vida es una mierda y sigue luchando día a día. Y luego me tenés a mí, que me siento superior a todos ellos, a pesar de que no soy nada. Es increíble. Todos nos sentimos superiores a los demás, y sin embargo, ninguno tiene motivos para sentirse así.

    Esto lo discutimos a raíz de la gente soberbia, cosa que no recuerdo cómo surgió.

    Actualización: No. Esto surgió porque ella me comentó que los hackers se creen grosos porque pueden meterse en las computadoras de otros. Y yo le dije que los deportistas se creen grosos porque tienen buen físico. Y los abogados y contadores por tener título. Y los profesionales por la misma razón. Esto derivó entonces en la reflexión de arriba, encadenando entonces con la conclusión de que todos somos unos soberbios de mierda cuando se habla de aquello que conocemos mejor.

     
  • Leonardo 4:33 pm on July 21, 2009 Permalink |
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    *¡Ring! ¡Ring!*

    LEO — ¿Hola?
    MUJER — Buenas tardes. Mi nombre es Mónica [o Carolina o algo así]. Me estoy comunicando de Telecentro y…”

    *Click.*

    Chau, corazón. Dejate de joder.

    (¿Ya te dije cuánto odio a los/las telemárketers?)

     
  • Leonardo 4:30 pm on July 17, 2009 Permalink |
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    En el reseller de Apple al que fui me confirmaron que hay Nanos de 8GB a $700. (Súper oferta.)

    Aparte le comenté al simpático vendedor que intenté ver el sitio del negocio y la página no me cargaba. Entonces me preguntó qué navegador usé. Le dije “Chrome”. Me dijo que Chrome no está andando muy bien aún y que me recomendaba Firefox.

    Aparte agregó un comentario sobre que él no probaría aún el SO de Google si pudiera, dada la inestabilidad del navegador.

    Me encantó cómo el vendedor de Apple sabía de informática. Es la segunda vez que noto esto en un local de Apple. Los vendedores de productos Apple viven como en una hermosa nube de pedo mágico donde todo es tecnología y la conocen al día. Nunca vi esto con gente que usa PC. En general son más ignorantes. Incluso vendedores.

    Cada vez me caen mejor, la puta madre que los parió.

    (Tengo que dejarme de joder y buscar un laburo, así me compro la Mac y no rompo más los huevos con este tema)

     
  • Leonardo 1:21 pm on July 13, 2009 Permalink |
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    Yo estaba tranquilamente sentado en el tren, escuchando música, mientras miraba melancólicamente por la ventana. Una vieja con apariencia de pobre o venida a menos comenzó a caminar por el pasillo camino al otro vagón. Yo continuaba inmerso en mi leomundo.

    Me pareció que la vieja no pasaba más, que estaba tardando demasiado, y podía verla por el rabillo del ojo. Entonces volteé y me di cuenta que la vieja me estaba hablando. Me saqué un audífono y la miré para ver si entendía qué carajo quería. Pero no entendí su idioma precario, quizá porque además hablaba para adentro. Lo que sí comprendí fue que estaba enojada por algo y me dijo algo así como “vení si sos guapo” o algo asi.

    Absolutamente confundido por la vieja pordiosera patotera, me quité el otro audífono y le dije: “Señora, no le escuché por que tenía esto…” a lo que ella me respondió no-sé-qué en su voz ultra baja. Luego se fue. Me puse los audífonos y continué mi travesía.

    De fondo la vieja se estaba peleando con alguien más. O sea que era una loca de mierda que buscaba pelearse con la vida a través de los pasajeros del tren.

    (Debo tener un imán para infelices)

     
  • Leonardo 11:46 am on July 8, 2009 Permalink |
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    Mi novia opina sobre la gripe A —o H1N1 o gripe porcina o como carajo se llame esta semana— por MSN:

    Sabés?
    me tienen los ovarios llenos con la gripe
    gente pelotuda
    mueren miles todos los años por gripes más peligrosas que ésta, y nadie para al país

    Exactamente.

    (¿Cómo puedo no amar a alguien así?)

     
  • Leonardo 1:45 pm on July 4, 2009 Permalink |
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    Estábamos almorzando y aparece una publicidad de Activia donde una mujer le comenta a otra sus dramas intestinales, y con cara de parto le dice: “Ay, estoy re pesada, y esto está re jodido” o algo así.

    Mi viejo, harto, dice: “Hacete un enema y dejate de hinchar las bolas”.

     
  • Leonardo 6:27 pm on June 2, 2009 Permalink |
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    Hoy en Instituciones del derecho público se armó un mini-debate boludo. No sé para qué aclaro. Todo debate en una clase es siempre boludo. Y mirá que a mí no me gusta utilizar términos tan estrictos al escribir o hablar, pero acá los uso porque no veo otra alternativa posible: todo debate en una clase de la facultad es al pedo. No hay otra opción. Se podría evitar tranquilamente. Pero se elige debatir. Y es al pedo.

    En nuestro caso particular de hoy el profesor gusta de ponerse a hablar incesantemente, pero además gusta de cada tanto hacer preguntas absolutamente inútiles sobre lo que opinamos de lo que está contando. Entonces se da una situación como la siguiente:
    —¿Y esto les parece bien?
    —Eh… Y sí—responde alguien, que en general es una chica, que siente la imperiosa necesidad de contestar porque cree que el tipo le está preguntando sólo a ella y se siente identificada, como ya comenté otra vez.
    —¿Por qué “sí”?—pregunta entonces el profesor, con cara de “justificameló, mamita”.
    —Ah… este…
    —No! Entonces no!—salta otro, decidido, creyendo que si algo no es blanco, tiene que ser negro.
    —¿Por qué “no”?—pregunta a éste pobre infeliz el profesor.
    —Porque hay cosas malas en lo que dijo…
    —¿Son todas malas?
    —Este… no. Algunas son malas…
    —¿Entonces todo lo que dije te parece malo?
    —Eh… no. Algunas cosas no..
    —¡Ah! ¿Entonces era bueno?
    —Eh… Y… sí.
    —¿Seguro? ¿A ustedes qué les parece?—pregunta de nuevo el tipo.

    Yo, que estaba ya refunfuñando y con una cara de ojete tremenda, me paré, lentamente me puse la bufanda, la campera, agarré el bolso y me fui a la mierda.

    Esto es un típico debate al pedo de la facultad.

    ¿Se gana algo con esto? No.

    ¿Por qué no te limitás a dar la clase y me dejás de romper las pelotas con preguntarle al público cómo la está pasando y qué le parece el show? Dá la clase y terminala.

    (Cómo odio los debates, la puta madre que los parió)

     
  • Leonardo 1:02 pm on May 31, 2009 Permalink |
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    Mi vieja, mirando el programa de Maru Botana donde cocina junto a sus innumerables crías:
    “¿Por qué no se queda en su casa con sus hijos y se deja de joder? No, ella nos quiere imponer sus hijos. Quiere la chancha, los veinte, y la máquina de hacer chorizos.”

     
  • Leonardo 8:35 pm on May 29, 2009 Permalink |
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    Mi vieja vio la publicidad de Unicenter del pibe que le dice a la hermana que el día que ella estuvo apretando/transando/cogiendo con el novio mientras los padres no estaban él la vio y tenía su celular que saca fotos, y le va a contar a sus padres.

    Le pregunto sobre qué le parece la publicidad y me dice: “ese chico es una mierda”.

     
  • Leonardo 4:34 pm on May 24, 2009 Permalink |
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    Hace instantes en el contrafrente de los edificios que rodean al mío:
    —¿SE DEJAN DE JODER? ¿POR QUÉ NO VAN A LA CANCHA A GRITAR, PELOTUDOS?

    Es un groso ese tipo. No sé quién carajo es, pero es un groso.

    (Malditos pelotudos fanáticos del fútbol que nos rompen los huevos a los demás)

     
  • Leonardo 6:07 pm on May 22, 2009 Permalink |
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    Antes de comenzar la clase de Teoría contable, una boluda con cara de peruana que estaba sentada en la fila de adelante, y misma con la que jamás hablo porque es de las que se la pasa charlando y haciéndose la graciosa junto a otras boludas del mismo tipo, se dio vuelta para hablarme. (Se ve que hoy era un día étnico o de intercambio cultural y yo ni me enteré.)

    Teníamos que hacer un ejercicio práctico para hoy y la profesora quería que al llegar ella alguien hubiera copiado en el pizarrón la resolución del mismo, cosa de ganar tiempo. Obviamente nadie cumplió porque muy pocos lo hicimos y de los que lo hicimos, nadie quiso ir y copiar nada en el pizarrón. De hecho, yo ni siquiera admití haber hecho el ejercicio cuando la profesora preguntó quién lo había hecho porque temí que me llamara a copiarlo en el pizarrón, cosa que no tenía ganas de hacer. (Aparte no me daba bien el resultado, así que pararme para copiar algo erróneo era al re pedo desde mi punto de vista.)

    La boluda sentada delante de mí estaba preocupada por esta situación, aparentemente.

    BOLUDA —Vos que sos alto, ¿no querés copiar el ejercicio en el pizarrón?
    LEO —No, la verda’ que no.
    BOLUDA —Ay, dale, ¿te acordás que la profesora dijo que cuando llegara quería ver el ejercicio copiado?
    LEO —Seh. (No recuerdo si dije esto o asentí, pero para el caso es lo mismo)
    BOLUDA —Bueno, dale, copialo —me dijo, con tono de súplica infantil—.

    Bueno, menos mal que no tengo hijos, porque esa carita no me motivó la más mínima lástima.

    LEO —No. Alguien más lo hará.
    BOLUDA —¡Pero nadie lo va a hacer!
    LEO —¡Entonces yo tampoco!

    Se dio vuelta y siguió pelotudeando con las otras chicas-genio del curso. (Eso fue sarcasmo, por cierto.)

    Continué escuchando música, y llegué a la conclusión de que esto me pasa por sentarme cerca de la gente. Mi error.

    A colación de esta vivencia viene un temita sobre el que quiero decir algo hace rato: por alguna extrañísima razón, generalmente la mujer tiene la imperiosa necesidad de cumplir las cosas por miedo o temor al “qué dirán”, o porque creen que si no hace tal o cual cosa que el profesor pidió, el docente de alguna forma va a saber que ella no lo hizo y pagará las consecuencias, que parecen ser a sus ojos consecuencias mortales a juzgar por la bola que le dan a estas cosas. (Si no cumplís con algo no te van a matar, corazón. Es un docente, no un barrabrava.)

    No, no es así. Si todos como grupo no hacemos algo, como en este caso lo de poner el ejercicio en el pizarrón, la profesora no te va a venir a pedir explicaciones a vos como individuo, sino a todos como grupo. Entonces, ¿por qué te sentís identificada, tesoro? ¿Por qué te tomás lo que la profesora pide a todos como un pedido particular hacia vos? Si querés, hacelo. Sino, no. Pero si no lo vas a hacer vos, como era el caso de la boluda esta, no jodas a los demás. Yo tampoco tenía ganas de copiarlo en el pizarrón y no lo hice. Alguno lo haría, pensé. Resultó que al final nadie lo hizo, pero tampoco me importaba. Era un riesgo que corría yo por mi cuenta y así lo decidí.

    A lo que voy es que no entiendo por qué en general las minas se sienten identificadas cuando un docente se dirige al grupo en general. Creen que se les está pidiendo solamente a ellas que hagan las cosas. No, linda, no es a vos. Es a todos. Y si vos no lo hacés, lo hará otro, o no lo hará nadie. Pero no es un tema únicamente tuyo. La responsabilidad no es íntegramente tuya. Entonces, ¿para qué rompés las pelotas?

    Gente de mierda.

     
  • Leonardo 8:29 pm on May 8, 2009 Permalink |
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    Hoy me escapé de la facultad antes para salir con mi novia. (Porque también tengo que vivir, viste?)

    Y caminando por Florida notamos que ya no hay vendedores ambulantes ocupando toda la puta vereda. O sea, sí, están los “artistas” exponiendo su “arte” y rompiendo los huevos como de costumbre, pero al menos los vendedores no están. ¡Por fin!

    Parece increíble que se pueda caminar un poco mejor en esta ciudad donde cada metro cuadrado está cubierto de mercancía barata y negritos vendedores. Ajj… ¡Se nos dio!

    *De nuevo pasamos por Harrods y le dije lo usual y ella: “¡LEO; POR FAVOR, NO, BASTA!” Y no continué porque me dio pena seguir torturándola psicológicamente con esa rutina gastada. (Voy a seguir haciéndolo hasta que alguien se digne a hacer algo con ese terreno abandonado.)

     
  • Leonardo 1:38 pm on April 30, 2009 Permalink |
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    Mi vieja ve las hermanas Xipolitakis en un programa de chimentos y me dice: “¿A quién le pueden gustar? Está bien, tienen cuerpo, pero hablan como boluuuudas“.

    (La vieja se paga sola)

     
  • Leonardo 2:44 pm on April 16, 2009 Permalink |
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    *RIIIIIIIIING, RIIIIIIIING*

    Atendí el teléfono.
    —¿Podría hablar con Marcelo, el plomero? —preguntó una vieja, sin decir hola ni mierda—.
    —… (Quién?) ¡Número equivocado! —me apuré a decir, cosa de cortar la charla de cuajo—.
    —Disculpe —respondió ella, muy educadamente esta vez—.

    *Click*

    Corté y seguí con mi vida.

    A los veinte segundos sonó otra vez.

    *RIIIIIIIIIIIING*

    “Pero la concha de la puta lora…” —me limité a decir para mis adentros.

    Dejé que sonara el contestador para que quizás se diera cuenta que esto no era un comercio ni la casa de un plomero.

    *RIIIIIIIIIIIING*
    *RIIIIIIIIIIIING*
    *RIIIIIIIIIIIING*
    *RIIIIIIIIIIIING*

    Para entonces tenía las pelotas a punto nieve.

    Se ve que la muy turra no creería en eso de los contestadores automáticos, porque apenas la atendió el mismo, respiró un poco, con aliento entrecortado cual muerte próxima, y lo que es peor, sin dejar mensaje. Finalmente colgó.

    “Buah. Por fin. A ver si se deja de romperme las guindas ahora.”

    No.

    Volvió a llamar.

    Vamos por el round 3, que la tarde es joven.

    *RIIIIIIIIIIIING*

    Ya exasperado, la volví a atender.

    —¿Marcelo? —dijo ella, aunque esta vez me pareció que decía “Marcela”. No le entendí bien—.
    —¿Con qué número quiere hablar, señora? —la atajé, con ganas de mandarla a la puta madre que la re parió—.
    Acto seguido, me dijo el número que estaba marcando.
    —Sí, el número está bien, pero acá no hay ningún Marcelo ni Marcela ni ningún plomero.
    —Disculpe —dijo con voz de viejita débil—.
    —’Ta luego —me limité a decir, al tiempo que conteniendo las ganas de ahorcarla, colgué—.

    No sé qué es peor.

    La gente que da mal los números de teléfono o los pelotudos que marcan exactamente el mismo número dos veces y esperan que a la segunda mágicamente aparezca otra persona y sea la que estaban buscando.

    No, tesoro, no funciona así.

    (No me quiero imaginar los quilombos que van a hacer estas viejas cuando inventen la teletransportación)

     
  • Leonardo 8:03 pm on April 11, 2009 Permalink |
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    Sin pretender sonar como un creído de mierda —aunque siempre termino sonando como tal— hoy de nuevo, al ver varias parejas del shopping, pensamos con mi novia cuántas personas parecen estar juntas porque no encontraron nada mejor.

    Sinceramente. Ves cada pareja que decís: “Wow, ¿se está cogiendo eso? Pobre, qué hambre debe tener…” Y no es que lo digo desde mi pedestal ni nada. En serio, hay parejas absolutamente disímiles, que no podés entender qué carajo los podrá unir, más allá de la calentura.

    Cuando hay hambre no hay pan duro.

    (Aunque más de un pan está con hongos y vencido)

     
  • Leonardo 8:06 pm on April 9, 2009 Permalink |
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    Hoy desde un auto nos gritaron: “¡¡¡VAYAN A UN TELOOOOOOOO!!!”
    Y luego otro negro groncho gritó algo desde otro auto, pero ni lo oímos.

    No entendimos por qué tanta alharaca. Ni siquiera estábamos apretando. Solamente fue una inocente transa. La gente está cada vez más loca. Y excitada.

    (Salvo por la gente, esta ciudad sería tan linda…)

     
  • Leonardo 8:15 pm on April 8, 2009 Permalink |
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    *Vibra mi celular*.

    Veo que hay alguien llamando desde un número desconocido.

    –¿Hola?
    –¿Hola, Leo? Soy Lau.
    –¿Eh?
    –¡Soy Lau! ¿Leo Arse?–creo que dijo Arse o Arsi o algo así.
    –No. Justo me llamo Leo, pero no soy ese.
    –Listo, disculpá.
    –Chau.

    (Lástima que para tener este estúpido diálogo seguramente me van a cobrar a mí también, por recibir la llamada en el cel)

     
  • Leonardo 5:34 pm on April 7, 2009 Permalink |
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    Cuando hoy en McDonald’s pedí un bagel con un cafecito, al salir de la caja y en camino a la mesas, se me cruzó un grupo de tres pelotudas universitarias.

    Yo estaba con el iPod pero al pasar escuché de fondo que uno de las tres cacatúas dijo. “ayy, hamburguesa con café, qué combinación….”. Como el bagel (*) estaba envuelto en un papel como las hamburguesas y tiene generalmente ese mismo tamaño, la hija de mil puta interpretó eso.

    Cuando terminé de decodificar todo esto estaba ya a unos metros y las boludas también seguido caminando. Casi vuelvo y las reputeo a las tres. Seguí mi camino hacia las mesas y le mandé un mensaje a mi novia, porque estaba re caliente y ella es la única de los dos que puede usar el cerebro cuando hay una situación de ira a punto de estallar. (Sobre todo porque el mundo se la agarra conmigo más veces que con ella. Pero bueno, ella es adorable. Yo no. Será eso. No viene al caso esto. ¿Para qué mierda te lo estoy contando?)

    En fin. Como de costumbre dejé una vez más que ese deseo de matar a alguien se calmara, gracias a las palabras de ella.

    A veces creo que algún día voy a explotar y voy a terminar ahorcando a alguien, debido a que generalmente cuando ataco a alguien intento ahorcarlo. (Ocurrió una vez en primaria, pero era un juego. No sé cómo reaccionaría ahora. Supongo que querría asfixiar a quien me atacara, o le clavaría las llaves en la garganta. Que se joda por provocarme.)

    Este es el problema de joder con alguien tranquilo. Los tranquilos somos bombas de tiempo esperando al hijo de puta que nos saque. El forro que sea el detonante que nos haga perder todo el control que hemos aprendido a tener a lo largo de los años, y nos haga hacer algo por lo que seguramente seremos condenados. (Encima después dicen que tenés una mente enferma. Claro, porque todos los hijos de puta que te torturaron por años eran normales. Vos no. Andá a cagar.)

    Y así sigo juntando y juntando frustraciones.

    (Un buen día: ¡kaboom!)

    PD: (*) La gordita que atendía el McDonald’s me corrigió al decir “bagel”. Ella lo pronunció en inglés, “béiguel”. Cosa que me pudre, porque yo sé que si empiezo a pronunciar todo correctamente, el 99% de los que atienden no me van a entender. Por eso pronuncio todo en español al tratar con terceros. Son animales. Y estoy seguro que si me atiende otro McEsclavo, si le digo “béiguel”, ni me entiende qué carajo le quise decir. Ya me pasó en otros lugares. Decís “quiero el café ristretto” y te dicen, con cara de culo, “el cortado, sí”. Andá a cagar. Pónganse de acuerdo. Si quieren que uno pronuncie bien, que TODOS los empleados aprendan a pronunciar. Sino, jodansè.

     
  • Leonardo 7:24 pm on April 6, 2009 Permalink |
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    Hoy entramos al local ese de Movistar de Florida, el grande; ese que tiene las trolas en planta baja para atraer a los pajeros. Ese mismo, sí. (Cómo te acordaste, eh!)

    Bueno, luego de preguntarle a una de las “trolas ‘estoy para ayudarte’”, nos dirigimos al primer piso, que es donde estaban los teléfonos de Samsung, entre los cuales estaría el que yo había visto en vidriera.

    Como de costumbre, en el área donde podés tocar o ver el celular que te interesa, no había ninguno, salvo uno, que por supuesto no era el que yo iba a ver. Así que me dirigí al mostrador, donde le pregunté a la rubia que estaba sobre el lado derecho del mismo si me decía el precio de ese celular liberado. Ella me respondió, boludeandomé: “Acá no vendemos liberados. Estás en Movistar”. Repugnante como buena rubia. Entonces le digo a la hija de mil puta: “Me refiero a si no lo tenés con tarjeta, porque no quiero pagar el abono”. Me dijo que no, con cara de orto. Con asco le dije: “Gracias”.

    La puteé hasta que salimos.

    Qué hija de mil puta. Por Dios. Mami, sos una simple vendedora de celulares. No sos una diva. Vendés celulares. Hola. ¿QUIÉN MIERDA TE ENGRUPIÓ?

    Me enferman los que no tienen poder, no tienen guita, no son nada, y aún así tienen el tupé de tratarte como si fueras un sorete. Por favor, una pelotuda que seguramente para llegar ahí le habrá abierto las piernas a dos o tres del local.

    Típica rubia creída argentina. Asquerosa en cada aspecto posible.

    (La puta madre que la re parió)

    PD: Por cierto. Esto demuestra qué poco se valora al cliente en este país.

     
  • Leonardo 8:05 pm on April 4, 2009 Permalink |
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    Un borracho nos dijo a mi novia y a mí:

    “Ah… qué lindo el amor. Hay que ver si dura 20 años más…”

    Es curioso porque mi novia y yo hemos dicho exactamente eso mismo y hemos jodido también con el tema. La verdad que es algo importante a tener en cuenta en la relación. O sea, si tiene futuro o no.

    Pero bueno, no nos afectó mucho el comentario del curda, sinceramente. Simplemente lo ignoramos y continuamos viaje lo más bien.

    (Está cada vez peor la calle, no sé si lo habrás notado; y si no lo has hecho, por favor decime dónde mierda vivís y cómo hago para llegar)

     
  • Leonardo 6:45 pm on April 3, 2009 Permalink |
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    Me llegó un mail de la facultad con motivo de homenajear a Alfonsín:

    “Las autoridades de la Facultad de Ciencias Económicas sugerimos a los miembros de esta comunidad de estudios, a brindar un homenaje en el marco que cada uno estime apropiado, a la memoria del ex-Presidente Dr. Raúl Ricardo Alfonsín, por su destacada trayectoria en la recuperación y defensa de la democracia, y por una trayectoria política desempeñada con ejemplar honestidad y ferviente respeto por los derechos humanos y las libertades individuales”.

    Prof. Miguel Angel Vicente.
    Vicedecano En ejercicio del Decanato.

    Yo le respondí:

    Por favor, limitemos el uso del correo electrónico para anuncios del tipo académico, sin perturbar a los alumnos con cuestiones que nada hacen a la cursada de materias para la obtención del título universitario buscado. (Lo cual es el objetivo real y concreto de la presencia en la universidad. No la propaganda política.)

    Gracias.

    Alumno Leonardo Damián.

    —L

    (Me enferma que usen mi dirección de correo para estas pelotudeces que no tienen nada que ver con la cursada de materias)

     
  • Leonardo 11:38 pm on March 31, 2009 Permalink |
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    Hoy tenía dos boludas sentadas atrás en Teoría contable.

    Trataban de hacer la “tarea” que tendrían que haber hecho para entonces. Una, que acababa de llegar, y con tono de “¿qué hago acá?”, le decía a la otra: “¡¡Ay, cuántos [ejercicios] que son!!”

    La otra boluda le dijo: “Es fácil, mirá, vos tenés que pensar”.

    Y ahí fue cuando yo pensé para mis adentros: “Uy, cagamos, mami.”

    (No suelo usar el “mami”, pero a veces me surge)

     
  • Leonardo 9:10 am on March 3, 2009 Permalink |
    Etiquetas: conversaciones,

    *Riiiing*
    —¿Hola?
    —¡Contratá Dúo de Telefóni….
    *Click*

    (La puta que te parió, Telefónica)

     
  • Leonardo 9:37 pm on February 22, 2009 Permalink |
    Etiquetas: conversaciones

    Sabés que para Leo todo tiene que ver con Leo—comenté yo.
    Sabemos, sí—comentó mi novia, irónicamente.

     
  • Leonardo 12:13 pm on February 21, 2009 Permalink |
    Etiquetas: conversaciones, ,

    Yendo por una callecita del centro con la bike, choqué con un pelotudo que abrió la puerta de su camioneta Ford, o algo así, del año del pedo. Casi me tira a la calle del portazo.

    Entonces grité: “¡¡Pero la puta madre!!”

    Me saqué los audífonos del iPod y me di vuelta rápidamente con una cara de culo tremenda. (Lo cual es perfectamente normal, conociendomé.) Lo miré al grone medio avejentado, que me miró con la típica cara de “y… qué se le va a hacé’”. Me dijo, educadamente: “¿estás bien?”

    Hastiado, el contesté: “Seh, estoy bien, estoy bien… es al pedo hablar.” Me fui.

    ¿Por qué dije que es al pedo hablar? Porque no hay solución.
    Porque él es un pelotudo manejando una camioneta del año del recontra pedo, tosco, bestia e imposible de aprender una mierda. Él, y todos los que son como él, jamás van a cambiar. Jamás van a mirar por el espejo retrovisor antes de abrir la puta puerta.

    No, no. Ellos no creen en eso, son re heavys re jodidos. Entonces como yo ya sé que hablar con un pelotudo es perder mi tiempo, prefiero irme. Porque matarlo no es una opción, y enseñarle a que se fije, es imposible.

    Esta es mi vida. Esta es mi ciudad. Donde abundan los pelotudos que se creen re vivos pero no saben un mierda de nada, y cuando les hacés ver el error, o saben que están en infracción, te miran con cara de perrito mojado, y te dicen: “¿estás bien?”

    Qué ciudad de pelotudos, carajo.

     
  • Leonardo 9:45 pm on February 11, 2009 Permalink |
    Etiquetas: conversaciones,

    Hoy, en la segunda librería que recorrimos con mi novia, vi unos cuadernos de papel ecológico. Son más caros que los cuadernos comunes.

    Le dije a ella: “El papel ecológico es más caro. Prefiero que talen el árbol.”

     
  • Leonardo 7:19 pm on February 11, 2009 Permalink |
    Etiquetas: conversaciones, , ,

    Como estoy entusiasmado por el comienzo de clases—¿de qué te reís? che, era en serio—le dije a mi novia de ir a ver lapiceras de colores en el centro, porque siempre tuve el gran sueño de tener una lapicera de cada color para hacer mi anotaciones. (Es un sueño frustrado de la escuela primaria que nunca concreté.)

    De modo que la llevé a Lavalle y entramos a Office-no-sé-cuánto, una librería re top. Era muy amplia y tenía unas cuántas góndolas pero… ¿y las lapiceras? Bien, gracias. Muy pocas. Una selección paupérrima.

    Salimos y tras caminar unos breves metros encontramos otra librería en la vereda de enfrente—aunque es una peatonal a esa altura, así que no hay vereda “de enfente” porque es todo la misma vereda, pero dejemos. En la entrada había un stand repleto de lapiceras de todos los colores del arcoiris. Lástima que eran marca Signo y no me gusta el diseño de esas lapiceras. Pero debo reconocer que los colores eran lindos. La amarilla me parecía muy clara para ser útil, pero por alguna razón me atraía. Luego vi al lado unas más caras, marca Uniball, de 9 y pico de pesos. Lindo diseño tenían, pero eran caras.

    Recorrimos entonces todo el local por más de quince minutos. “¿Esas de ahí?”—preguntaba mi novia. “No, esas son feas. Mirá el diseño”—le respondía yo. “¿Y esta te gusta?”—volvía a intentar ella. “Sí, qué linda. ¿Hay otros colores?”—preguntaba yo, interesado. “Negro, azul, rojo y verde”—sentenciaba ella. “Ah, no. Son pocos. Yo debo tener más colores. Y aparte esa debe ser cara. No, no. Así no. Sigamos viendo”—concluía yo. Soy como una mina cuando compra zapatos: hinchapelotas.

    Las lapiceras que yo imaginaba debían: ser atractivas en cuando a diseño, tener un buen trazo que no resultara demasiado seco ni demasiado líquido, ser económicas, ser todas parte de un mismo diseño en común pero tener al menos la tapa u otra característica en cuanto al color que las definiera bien unas de otras, no parecer baratas y proveerme con una gran variedad de colores.

    Sí, ya sé, es una de esas pelotudeces con las que me obsesiono. Bueno, perdoname por vivir, soy exigente con mis lapiceras. Exijo calidad y excelencia. Sino uso una Bic pedorra de 1 peso y me la meto en el culo, total con la tinta reseca que tienen, seguro ni me mancha. (No hay término medio conmigo. O lo hacemos bien o no lo hacemos.)

    Así que decepcionado una vez más, seguimos caminando. Me resultaba evidente en su carita que mi novia tenía los ovarios llenos de toda esta pesquisa “lapiceril”. “Bueno, cuando vos compres ropa y estés seis horas para probarte algo, yo no te haré drama y así estaremos a mano.”. Ese fue el acuerdo. (Igualmente ese es nuestro acuerdo tácito desde el comienzo, así que fue medio al pedo aclararlo, pienso ahora en retrospectiva.)

    Resignado, noté a unos metros un local llamado “Staples”, y recordando que en inglés staples son utensilios de oficina que no logro traducir ahora, me abalancé—agarrándola a ella también, presa de la emoción—hacia el local. “¡Bueno, bueno, ya vamos a llegar, pará!”—reclamó ella.

    Entramos y notamos muchas cosas que no pertenecían al ramo de la librería. Golosinas, llaveros USB, tarjetas de memoria para cel, estuches para iPods, y… Macs. Sí. Había Macs. “¡Mirá, bebé! ¡Tienen Macs!”—exclamé, presa del júbilo. “Pero veníamos por lapiceras..”—replicó ella, devolviéndome de mi sueño mojado hacia la amarga realidad en la que no tengo un mango. Seguimos hacia una esquina de góndola con lapiceras. Pero a pesar de encontrar algunas interesantes, no estaba yo conforme con lo que veía. Hasta que el atento guardia de la puerta se acercó para decirnos que arriba había otro piso de librería exclusivamente. “¡Gracias!”—exclamé, esperanzado.

    Subimos y con un mar de diversidad nos encontramos. Revisé toda el área de lapiceras y encontré las Sharpie. Nunca había tenido una Sharpie, pero estaba dispuesto a probarlas. Como el local tiene la particularidad de poseer en cada góndola un bloc de papel clavado sobre la parte del título de la misma para probar las lapiceras, me dediqué a testear el trazo de algunas que me llamaron la atención.

    El papel para probar las lapiceras, junto al titulo de la góndola.

    El papel para probar las lapiceras, junto al título de la góndola.

    Eran parte de un mismo diseño, tenían colores diferentes, no eran caras, y además comprobé que el trazo era de mi agrado. ¡Eran perfectas!

    Las Sharpie que me gustaron.

    Las Sharpie que me gustaron.

    Así que tomé nota y decidí que las compraré todas. Una de cada color. Claro, cuando tenga alrededor de $30, que es lo que me costaría, más o menos, comprarlas. Había celeste, violeta, naranja, rojo, negro, azul, y verde. Re bien.

    Al menos uno de mis caprichos puede llegar a ser satisfecho con unos pocos pesos. Espero que ningún sorete vaya ahora a comprarlas todas.

     
  • Leonardo 6:33 pm on February 11, 2009 Permalink |
    Etiquetas: conversaciones,

    Hoy estábamos caminando con mi novia por 9 de Julio y un tipo dice, al cruzarse con nosotros, en referencia a mí y comentándoselo a ella: “¡Tu novio es muy lindo, cuidalo!”

    Nos llamó bastante la atención el comentario. Por varias razones:
    1) El tipo estaba vestido normal y no me estaba tirando onda a mí, aparentemente
    2) No era un negrito de mierda ni estaba haciendo el comentario con tono de resentimiento, como suelen acostumbrar los negritos de mierda que infectan la ciudad
    3) Tampoco parecía decirlo en joda

    Lo dijo en un tono normal, supongo.

    En fin, ahora mi novia me boludea con lo de “mi novio es lindo”. La verdad que lo tomo como un cumplido porque no detecté nada peyorativo en el comentario. (Cosa de extrañar en esta ciudad de gente envidiosa, resentida, repugnante y desagradable.)

    La naturaleza humana jamás cesa de sorprenderme.

     
  • Leonardo 12:04 pm on February 8, 2009 Permalink |
    Etiquetas: conversaciones,

    A las 3:38 am me llegó un sms al cel con el mensaje: “Feliz kumpleeeee”.

    Pero mi cumpleaños es el 5 de agosto.

    Vamos a considerar las opciones:

    • A) Es alguien que no conozco.
      En cuyo caso, me importa tres carajos.
    • B) Es alguien que conozco. Esto tiene a su vez sus propias ramificaciones.
      • B1) ¿Es familiar mío? No.
        Entonces me resbala quién sea.
      • B2) ¿Es mi novia? No.
        Entonces me da igual.
      • B3) ¿Es un amigo o amiga?
        No tengo amigos, ni me interesa tenerlos. O sea que, nuevamente, me resbala.

    Ergo: Me importa tres carajos quién sea y no pienso gastar crédito en responderle para averiguarlo.

     
  • Leonardo 9:29 am on January 28, 2009 Permalink |
    Etiquetas: conversaciones,

    *Riiing*
    — ¿Hola?
    — *Musiquita boluda*… Buenos días. En Movistar usted puede crear una red de celulares frecuentes…
    — Sí, te agradezco pero no estoy interesado. Hasta luego. *Click*

    No sé a quién odio más; si a los telemárketers por interrumpir mi goce diario de la vida, o a los hijos de mil puta que los contratan con ese propósito.

    (Debería estar penado por la ley joder a la gente con esta suerte de SPAM telefónico)

     
  • Leonardo 8:06 pm on January 17, 2009 Permalink |
    Etiquetas: conversaciones, ,

    Empezó a llover.

    Mi viejo: “Voy a sacar el auto a la calle para que se lave. ¡Es gratis!”

    (Qué casa de locos)

     
  • Leonardo 7:27 pm on January 17, 2009 Permalink |
    Etiquetas: conversaciones,

    Hoy un tachero nos tiró el auto encima a mí y a mi novia. (*)

    Obviamente al pasar me vi forzado a gritarle: ¡Dale! ¡¡¡MATAME!!!

    Una pareja que cruzaba en sentido contrario me miró en mi arrebato de locura.

    Seguimos caminando como si nada, charlando sobre un boludo religioso que quería que mi novia le hablara a un títere de burro o algo así.

    (Quizá le pida a ella que cuente esa otra historia luego, en este espacio, para tu deleite)

    Actualización: Click acá para ir a la historia del burro.

    (*) Sí, ya sé, hoy llegué de Mardel y lo primero que hice es salir con mi novia. Bueno, che, tengo que recuperar todo ese tiempo perdido, viste. Dejame vivir un poquitito.

     
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