Virgen hasta el matrimonio. ¿Para qué?
Hace unos días mi novia me pasó un artículo sobre una chica que contaba sus experiencias estando de novia y queriendo ser virgen hasta el matrimonio con la pobre víctima de su novio. (Por suerte mi novia me lo pasó en calidad de “ay, mirá esto, qué raro” y no como modelo de vida a imitar. Igualmente el tren se nos fue de la estación hace rato.)
La autora –presumo que es una mujer– del artículo nos cuenta:
Siempre hablamos de sexualidad, posturas, juguetitos, pero delirando un poco se me ocurrió pensar qué ocurriría en un mundo sin sexo. ¿Cómo podríamos canalizar nuestra revolución hormonal sin contacto físico?
Qué ganas de pensar en esto. Mirá que hay cosas para pensar. ¿Un mundo sin sexo? ¿En eso pensás?
Carla lo sabe muy bien. Lleva cinco años con su novio cumpliendo a ‘rajatabla’ una abstinencia sexual compartida que se romperá en breve cuando pasen por el altar en apenas unos meses. Hablamos con ella para que nos dé las claves que han evitado que se volvieran locos.
Por favor, danos las claves. Seguramente todos querríamos saber cómo reprimir cada deseo y cada locura hormonal sólo por cumplir con una desquiciada meta autoimpuesta que lo único que hace es posponer algo que se disfruta más en la juventud y es parte esencial del desarrollo de cualquier persona.
Virgen hasta el matrimonio. En mi caso sería realmente difícil cumplirlo, más si cabe que no creo en el casamiento como manera de formalizar una relación.
Somos dos.
Pero la curiosidad me come y decido buscar a alguien que abandere esta opción sin complejos para que nos muestre un nuevo punto de vista sobre la sexualidad y la pareja.
¡Bien! A ver si justo tenemos una loca así. ¿En tu familia hay alguno?
¿Entre mis allegados? Imposible, la gente que me rodea entiende el sexo como algo natural, para compartir con o sin amor.
Y sí. Ya decía yo.
Me meto en Internet y sí, aparecen numerosos foros, generalmente con tintes religiosos, que ofrecen ayuda a los jóvenes para cumplir con esta premisa. ¿Y en el FaceBook? También. Aquí aparecen varios grupos bajo nombres como ‘Virgen hasta el matrimonio’ o ‘El verdadero amor espera’,
Wow. Ahora sé por qué no leo artículos para mujeres. ¿Por dónde empiezo? A ver. Los religiosos. Siempre que busques abstenerte de algo, sufrir innecesaria y voluntariamente por algo y hacerte el mártir, allí estarán los religiosos para brindarte la más profunda ayuda y comprensión. Lo hacen hace siglos. Ahora tienen un foro.
En Facebook no me extrañaría que encuentres esto. Lo que sí me extrañaría es que alguien lo cumpla y vaya más allá de los primeros meses de noviazgo logrando abstenerse.
que abanderan lemas como “¡La juventud no está hecha para el placer sino para el heroísmo!”.
Jajajajaja. Por Dios, me pregunto de cuál estarán fumando.
La búsqueda ha resultado más fácil de lo que pensaba. Muchos jóvenes apoyan esta ‘batalla’. Aunque, a buen seguro, pocos serán los vencedores y muchos los caídos en el campo del deseo.
Claro, a algunos les parece re lindo pero nadie quiere echar a perder su juventud esperando encontrar al amor de su vida para coger. Porque si lo encontrás a los treinta, se te complica un poco el temita sexual. Ya no anda uno como funcionaba a los veinte.
¿El “campo del deseo”? Esto me recuerda peligrosamente a una molesta ex. Falta Disney de fondo.
¿Opción?, ¿ideología?, ¿tendencia?, ¿moda?, ¿fe?
¿Locura? ¿Falta de memoria? ¿Falta de concentración? ¡Fosfovita! Momento… eso es otra cosa. Sorry.
Carla se ha puesto el anillo de la virginidad, al más puro estilo ‘purity ring’, una moda que surge en Estados Unidos para promover la abstinencia sexual. Con este gesto quiere gritarle a los cuatro vientos que sí, que va a cumplir su promesa hasta el final, hasta que el párroco le ponga el otro anillo que le dé el visto bueno para compartir ‘su gran tesoro’ con su compañero sentimental, aquel héroe que ha sabido esperar.
Me encanta cómo Carla va pasando de un anillo a otro como si estuviera atravesando etapas en un proceso fabril. Me recuerda a la línea de ensamblaje del Ford T. Ya le pusimos las ruedas, ahora pasa al área donde agregan el motor.
Carla se pone el anillo de la castidad, o “pureza”, como le llama ella. (Etapa 1.) Luego se pone el anillo de matrimonio. (Etapa 2.) ¿Luego qué viene? ¿Hay otro anillo para cuando ya no sos virgen o esta segunda etapa es eterna, como el “paso 2″ en la instalación de Windows Vista?
¿Y qué carajo es eso de “su gran tesoro”? Por favor. Siglo XXI, gente. Hay millones de minas ahí afuera. ¿Cuál puede ser el “gran tesoro”? Si no te la cogés a Carla, te cogés a otra. ¿De qué “gran tesoro” estamos hablando si hay otros “grandes tesoros” ahí afuera? Te digo, con tantos tesoros en el mercado, el tesoro de Carla se devaluó.
¿Vos esperarías años para tener tu auto soñado o querrías ir al concesionario y comprarlo ahora? De ambas formas obtenés el auto. ¿Hay necesidad de hacerlo por el método difícil?
Y el pobre dominado que le sigue el juego es “el héroe que ha sabido esperar”. Esto se pone tan dulce que tengo miedo por mis niveles de azúcar en la sangre.
Yo quisiera ver a estos dos hijos de puta. Me imagino que el flaco le tiró las manos encima cincuenta veces y fue ella la que dijo sistemáticamente: “¡No! ¡Tenemos que esperar! ¡Tenemos los anillos de abstinencia!” mientras él pensaba, resignado: “Ay bueno… ya esperé hasta acá. Algún día me la cogeré. Por ahí conozco a otra.”
Pretender que tu novio se abstenga por vos es una linda invitación a ser cornuda.
Pero encima de todo esto, la idea de tener que hacer un anillo para gritarle al mundo que no querés coger hasta que te cases, me parece absolutamente ridícula. ¿Hace falta gritárselo al mundo? ¿No es algo que compete a tu novio y a vos exclusivamente, Carla? No entiendo la necesidad de hacer un anillo para simbolizar la abstinencia sexual.
Es como si un tipo que está pasado de peso mandara hacer un anillo para simbolizar el comienzo de su dieta y el compromiso a cumplirla. ¿Necesitás un puto anillo para eso?
Carla exhorta a los jóvenes a que digan NO, a que hagan de su virginidad un valor, “una ofrenda a la persona amada. El sexo por amor es algo hermoso y digno de vivir dentro del matrimonio, dentro un compromiso eterno”.
Carla exhorta a los jóvenes a que digan NO, a que hagan de su virginidad un valor, “una ofrenda a la persona amada. El sexo por amor es algo hermoso y digno de vivir dentro del matrimonio, dentro un compromiso eterno”.
El sexo por amor es algo hermoso. En eso concuerdo. Ahora, que haya que casarse para sentirlo, me parece extremadamente equivocado. Así como uno no necesita casarse para amar, no necesita casarse para disfrutar del sexo con la persona que ama. El compromiso eterno puede estar dado voluntariamente, no porque un pedazo de papel con validez legal o la Iglesia te lo manden.
Toda esta idea de la virginidad como ofrenda me resulta tan retrógrada. Sobre todo porque se la liga intencionalmente al casamiento. Así se empujaba antiguamente a los hombres al matrimonio. Era la única forma en que podían acostarse con la mujer que amaban. Curiosamente, ayer, en la novela que ve mi vieja, Xica da Silba, o algo así, ambientada en una época antigua con estas ideas, un tipo comentó ante la abstinencia de su mujer que se negaba a tener sexo a pesar de estar ahora casados: “¡pero si para eso se casa un hombre!” Exacto. Lo único que se logra con todo esto es que la gente continúe beneficiando a la Iglesia. Si para coger hay que casarse, todos se van a casar. No por amor, sino por sexo. Por amor se juntaron, y por sexo se casaron.
El matrimonio es una institución que está de más. Es hacer de una unión amorosa que sólo compete a dos personas, un trámite legal y religioso que nada tiene que ver con el amor de esas dos personas entre sí, muy a pesar de abogados y sacerdotes por igual.
Los planes de Carla son claros: llegar virgen hasta el matrimonio, ¿por qué?
Eso es lo que yo quisiera saber.
“Así fui educada, a la manera tradicional, respetando lo que la iglesia dice y mis padres me han inculcado”. La joven (ya de 24 años) siempre ha estado convencida que un buen hombre debe saber esperar, si es que la quiere de verdad, “si no, no merece la pena”.
¡Muy bien! ¡Esa es la actitud! Y si llegás a los treinta y estás sola, vamos a ver si mantenés esa convicción tan idílica. Aunque todo depende de qué tan linda seas. Porque hay hombres tan pero tan boludos que serían capaces de esperar décadas por acostarse con una mina hermosa. Y aguantar todos sus histeriqueos y basureos. Porque claro, si el tipo se va porque ya no la soporta más, ella simplemente piensa que él “no era el indicado”. Claro. No es que vos sos una nena histérica de mierda que cambia de opinión cada dos minutos y no se sabe hacer entender. Es que el tipo no era el indicado. No es que a vos te gusta histeriquear a tu novio. Es que él no te entiende.
Pero andá a cagar.
Y encontró a uno, Álvaro, con sus mismos pensamientos e ideales. 25 años de también reafirmada virginidad.
Oh, oh. Se juntaron el hambre y las ganas de comer.
¿Dónde se conocieron? En unas jornadas que organizaron sus respectivas parroquias.
¡¡¡Obviamente!!! ¿Dónde más podía ser?
Cinco años de noviazgo, mitad en la distancia, mitad en la misma ciudad. “Tuvimos que esperar a que él acabara la carrera de arquitectura y pudiera venirse a trabajar a Madrid. Ahora compartimos más horas juntos y aunque nos ha resultado más difícil cumplir nuestra promesa, ¡lo hemos conseguido!”.
¡Bárbaro!
¿Vos sos cornuda, no?
Con esta alegría manifiesta Carla su situación virginal, que pronto cambiará ya que apenas en seis meses contraerán matrimonio religiosos y podrán disfrutar de esa merecida y auténtica ‘noche de bodas’.
Y habrá fiestita, carajo. Ahora yo digo, ¿y si Carla es frígida? ¿Y si Álvaro es eyaculador precoz? ¿Y si el pobre muchacho está tan nervioso por no haberlo hecho nunca que no puede ni tener una erección?
¿Sabés lo que pasa acá? Mientras vos estás guardando tu “tesoro” vaginal para el hombre más apto, y soñando con la noche de bodas perfecta estilo Disney, estás olvidando la verdadera utilidad de la “primera vez”. La primera vez difícilmente es mágica o maravillosa. O duradera. La primera vez sirve para saber dónde están las cosas y cometer todos los errores posibles. No va a ser increíble ni maravillosa. Quizá en ese momento te parezca que sí, sin importar qué desastre hayas hecho. Pero a comparación de todas las veces posteriores, no será un reflejo de vos como amante. La primera vez cumple la función de “campo de pruebas” para los futuros encuentros de índole sexual. No es el fin, no es algo a lo que hay que llegar y todo termina ahí. No. Es un medio. Algo que uno vive para aprender y ser mejor luego.
Carla y Álvaro solamente posponen esta fatídica primera vez para su noche de bodas, donde habrá un enchastre sangriento y problemas eréctiles o de eyaculación, probablemente. Qué ganas de complicarse la vida al pedo.
Sigamos:
Las razones que les han llevado a tomar esta decisión de no tener sexo antes del matrimonio se hallan fundamentalmente en la religión,
Qué raro, la religión gobernando el accionar de la gente a través de sus creencias. Nunca vimos eso.
¿pero qué pasa con aquellas personas no creyentes?, ¿cuáles serían los argumentos para convencerles?
Uy, arremangate. Se viene lo bueno.
“Cada hombre con el que te acuestas se queda un pedacito de ti, de lo más interno y personal que tienes. Cuando la lista engorda, ¿qué queda? Nada. Así me sentiría yo si hubiera sucumbido al sexo con aquellos que han querido convencerme. Vacía”, afirma Carla.
(???) Ajá…. ¿QUÉ?
¿Cada hombre con el que te acostás se queda con un pedacito de vos? ¿En serio? ¿O sea que para vos coger es como comer torta, no? Cuando comimos mucho, no hay más torta. ¿Es así como funciona en tu cabecita?
Si la lista engorda y te volteás a medio mundo, es una cosa. Pero no estamos hablando de ser promiscuos. Estamos hablando de la virginidad. Y entonces tu argumento debería ser a favor de la virginidad usando algún instrumento lógico. Pero lo que vos decís es que por no abstenerse las minas se van a coger a medio mundo, implicando que serán promiscuas. ¿Pero y qué pasa con las que se acuestan sólo con el novio y tienen ese novio por años? Y por ahí esa relación termina y conocen a otro y se acuestan con ese durante años. Yo no creo que esa mina se sienta “vacía”. Si no es una trola, solamente se acostó con los pocos novios que tuvo porque le gustaban, los amaba o lo que fuere. ¿Qué tiene de malo eso?
El problema es que Carla asume que si una mujer coge una vez sin estar casada, chau, le va estar dando a la matraca con cuanto chabón se le cruce. Y no es así.
“¿Quieres más argumentos?”, continúa en su discurso.
No, no realmente.
“La abstinencia evita embarazos no deseados, abortos y enfermedades venéreas. A muchos les parecerá un discurso algo retrógrado
¡Hola!
, pero es real. Sé que existen anticonceptivos, pero como escribió alguien en el foro en el que participo, no hay condón para el alma”.
(Esto me recuerda a algo.)
Decir que la abstinencia evita embarazos no deseados, abortos y enerfermedades venéreas es como decir que cortarse las manos evita el contagio de la gripe A vía los pasamanos del colectivo o subte.
Sí, claro que lo evita. Pero es una solución un poquitín drástica.
Lo otro, lo del condón para el alma… me pudre cuando usamos la poesía como argumento lógico. No hay más nada que decir.
¿Pero no es anti-natura?, la preguntamos. “El hombre no es sexo. Claro que hay deseos, soy humana, pero para mi la naturaleza no te dice que vayamos haciéndolo con todos los que se te presenten por delante, quizás a los animales sí.
De nuevo esto. Que vos no te abstengas no te hace una puta. Solamente que no querés esperar hasta el matrimonio. Por ahí tenés la suerte de encontrar al amor de tu vida en tu primer novio. Te lo cogés y sos feliz. Sin estar casada. Y así siguen toda la vida. Listo. ¿Es tan jodido aceptar esto?
Pero somos personas racionales.
¿Segura?
Estoy segura que lo que más le asusta a la gente es el compromiso, el mantenerse fiel toda la vida. Por ello no creen en la virginidad”.
No puedo hablar por el resto del mundo, pero puedo hablar por mí. Yo no tengo miedo al compromiso eterno. Me pasé años entre noviazgos de mierda, pensando “si encuentro a la chica que siempre busqué, me quedo con ella y no la cago jamás”. Y tuve un orto impresionante porque la encontré. Y cumplí lo que me propuse. Entonces no entiendo por qué Carla une a la virginidad con la fidelidad. Me parece que son dos cosas que no van necesariamente de la mano.
Yo no era virgen cuando me puse de novio con mi actual novia, y no por eso la voy a cagar con otra. No sé. ¿Qué carajo tiene que ver una cosa con otra?
“Como reza mi anillo, ‘True Love Waits’ (el verdadero amor espera). Y es cierto, así lo he podido comprobar con Álvaro”, afirma Carla.
Pobre tipo. Me da una pena…
Intento darle la vuelta a la tortilla diciendo que al verdadero amor tampoco debe importarle si eres virgen o no, que ha de quererte por lo que eres y no por tener el himen intacto…
Muy bien. La entrevistadora va con algo lógico que argumentar.
“Estoy segura que a ningún hombre le gusta que su mujer allá tenido relaciones con otros hombres. Que eso que comparte con él ya haya sido probado por otros. Quieren ser los primeros. Enseñar, instruir. Esto es así y quien diga lo contrario miente.
Ok, esto es en general cierto. Lo admito. Ahora tampoco es algo de vida o muerte. No es que si no sos vos el primero, ya no tiene la misma sensación acostarte con tu novia. ¿Acaso las naranjas del supermercado tienen menos sabor sólo porque más gente las manoseó?
Yo soy mujer de un solo hombre. Tú has sido, eres y serás sólo de él y él también de ti”, contesta rotunda Carla.
Nos alegramos por vos.
Pero estás convencida que Álvaro llega casto al altar?, vamos, que si no ha tenido otras relaciones por ahí…
Vamosh, vamosh. Que shi no she ha garchado a medio mundo mientrash tú estabash aquí, rezando el Ave María, coño.
“Sí, no tiene por qué mentir”.
Claro. ¿Qué razón podría tener? Jajaja.
¿Y admitirías que hubiera mantenido sexo con otras chicas? “Le quiero y creo que le perdonaría…, si esto ha ocurrido, claro está, antes de iniciar la relación conmigo. A partir de aquí le pido lo que yo le doy: fidelidad y respeto. No voy a negar que valoro la virginidad en hombres y mujeres y me parece justo una primera entrega mutua dentro del matrimonio. Yo he tenido la suerte de encontrar a alguien con mis pensamientos y así será”, afirma.
Si vos lo decís.
“Ya sé que esto no está de moda y que es políticamente incorrecto”, sentencia Carla con el recelo que da saber que su discurso tiene un cierto ‘tufillo’ machista.
Bueno, es realista en esto al menos.
Cómo evitar morder la manzana prohibida. Es lo que todos estamos ansiosos por descubrir. ¿Cómo evitar sucumbir al deseo cuando las ganas aprietan y tientan? “Nosotros marcamos la diferencia con los animales. Manejar nuestros propios instintos, que insisto que tenemos como cualquier otro joven de nuestra edad, nos hace más fuertes, más personas”.
La manzana prohibida. Esto empieza a sonar demasiado fanático para mi gusto.
O sea que resistir algo natural nos hace más personas. Reprimirnos nos hace más humanos, supongo. Esa es la visión de Carla.
Entonces reprimamos también el odio. Reprimamos el amor. Reprimamos la tristeza. La alegría. El rencor. El enojo. La emoción de recibir un regalo. Reprimamos todo. Si total somos más personas así, reprimiendonós.
Esto ya suena como la novela 1984 de George Orwell. (Y lo gracioso es que a la chica ostensiblemente casta en realidad le encantaba el sexo.)
A sus 24 años es normal que haya pasado por momentos difíciles. “Hay truquitos para superar estos bachecillos”. No me estarás hablando de sexo oral, anal o masturbación… “¡No! Para mi el sexo es todo, no sólo penetración, incluso las caricias íntimas. Practicar esto y decir que eres virgen es como hacer trampa. Engañarse a uno mismo y al compañero”, afirma. “Además, si empiezas por unos besos apasionados o caricias íntimas, después es muy difícil parar. Así que lo mejor es evitarlo. Vamos, nada de nada”, sonríe.
Sin palabras. Estoy sin palabras.
Ok, ya me recompuse. ¿Nada de nada? ¿Vos me querés vender que el pobre Álvaro de 25 años, ese pobre boludo que te levantaste y que en su puta vida debe haber visto una teta, nunca jamás te propuso algo más zarpado que besarte o te metió mano?
Acá algo pasa. O ella miente o Álvaro es puto. Una de dos.
(Mis disculpas a la comunidad gay si los ofendí. La oración tiene más impacto si uso la palabra “puto”. Sepan disculpar. No tengo nada contra ustedes.)
Entonces, ¿a qué clase de truquitos te refieres?, la pregunto. “El anillo, aunque te pueda parecer una tontería, me recuerda la promesa que hice. El mantenernos siempre con gente o activos nos ayuda a no pensar en el contacto físico. Y sobre todo el respeto al otro es lo que mejor funciona. Respeto hacia la otra persona y hacia mi misma”. Agradecemos que no nos hable del pecado ni de Dios, no porque seamos aconfesionales, si no más por evitar un mitin pro-católico.
Sí, yo también agradezco que no lo haga. Y entonces el truco es pensar en otra cosa. Negar el deseo y el impulso natural. Negar lo que se siente para cumplir con algo autoimpuesto. Y todo porque ella tenía que estar segura de que Álvaro no se iba a ir y era “el indicado”. Ahora yo digo, ¿y si hubieran tenido sexo y estuvieran juntos aún? ¿No tendría aún más valor eso? Álvaro hubiera sido el primero y el único, estarían juntos y se casarían ya conociéndose totalmente. ¿Hacía falta hacer todo este show?
¿Cómo te imaginas ese momento que en breve disfrutaréis? “Me lo imagino mágico, en un paisaje idílico porque le he dicho a Álvaro que si se puede aguantar a la luna de miel para que aún sea más especial.
Disney puro. Por qué no me sorprende.
Algo para recordar toda la vida.
¿Sabés qué es mejor que recordar algo toda la vida? ¡Vivirlo toda la vida!
No te voy a negar que estoy nerviosa. Es algo desconocido para mí. Por lo que me han dicho, sé que duele y puede que hasta resulte un desastre… “Bueno, esto me preocupa menos porque tenemos toda la vida por delante para que nos salga bien. Es bonito aprender juntos”, explica.
Claro, y es extra bonito en ese momento idílico y especial que articialmente estás creando para vos misma y el otro pobre boludo que te sigue el juego.
¿Y si hay incompatibilidades sexuales? ¿Y si una primera mala experiencia te provoca aversión al sexo? Para Carla, “si hay amor esto no tiene por qué darse.
Seguro. Si hay amor, Álvaro tendrá la erección, será excelente en la cama y eyaculará justo cuando Carla lo desee. Porque así es como funciona el cuerpo del hombre. Alimentado por buenos deseos y amor eterno. (Mi profesora de Biología del secundario se está revolcando en su herbario en este momento.)
Nos hemos comprendido antes, durante el celibato, mucho más después. Para mi el sexo no es lo más importante de la pareja.
Evidentemente. Pero al mismo tiempo lo adornamos en una onda de cuento de hadas y lo postergamos para la luna de miel, cosa de que sea más mágico aún.
Hay otros valores. Por los que no supone un problema tan grave que haga tambalear nuestra relación. Estoy segura que con práctica, tiempo y comprensión son obstáculos completamente superables”.
Sí, hay Viagra y otros medicamentos. Con amor, comprensión y una obra social que cubra los costos –sobre todo esto último– no hay obstáculo que se interponga en el sendero del amor.
Le pido una conclusión final a todo lo que hemos hablado y sentencia “lo volvería a hacer. Merece la pena esperar”. Quedo en hablar con ella e seis meses para que me cuente qué tal esa primera vez y riéndose tímidamente contesta: ¡hecho!”. Así que tenemos una cita…
Espero ansioso.
✿✿✿
Uf, qué infierno. Me pasé horas escribiendo esto. No más blog por hoy. Quizás ponga unas fotos de ayer, pero no te prometo nada porque estoy agotado y además quiero jugar al Red Alert 3, y seguir leyendo Veinte mil leguas de viaje submarino.