Últimas actualizaciones: experiencias RSS

  • Leonardo 8:48 am on November 7, 2009 Permalink |
    Etiquetas: experiencias,

    Soñé que cagaba a mi novia con la presidente Kirchner.

    (¡Pronto! ¡Un psicólogo!)

    Era confuso, como todos mis sueños. Al principio creo que era mi novia, pero luego en la siguiente escena era la presidente. Y sobre el final de nuestra charla (era una charla o una transa o algo así, creo, no cogíamos ni nada más serio, gracias a Dios y la Virgen) volvía a ser mi novia, o yo la sentía como si fuera mi actual novia a pesar de que creo que la cara era la de la presidente. (Un quiloooombo.)

    Esto nos ha ocurrido tanto a mi novia como a mí, soñar que nos cagamos o que nos confesamos habernos cagado, y toda la novela. Me pregunto qué nos querrán decir nuestros subconscientes, teniendo en cuenta que en la realidad somos fieles.

    Si algún fana de Freud quiere dar un paso al frente y opinar, adelante.

    PD: No, no me calienta la presidente. Nunca me gustó tampoco a nivel humano y ni siquiera voté por ella.

     
  • Leonardo 8:09 pm on October 16, 2009 Permalink |
    Etiquetas: experiencias, pequeñas alegrías

    Hoy esperé el puto colectivo durante más de media hora.
    Vinieron varios, como suele ocurrir en estos casos de espera prolongada, y justo uno se detuvo por problemas técnicos. La gente de ese colectivo se subió al de atrás, que estaba más vacío. Y aprovechando me colé.

    Así que me salió gratis. Eso es por hacerme esperar, la puta que los parió.

     
  • Leonardo 10:12 pm on October 14, 2009 Permalink |
    Etiquetas: experiencias

    Le presté a mi novia mi antiguo iPod Nano –ese que mi hermano me regaló– mientras ella espera que sus viejos le compren su propio iTouch en unas semanas.

    Si vieras la carita de alegría que tenía con el Nano.

    “Ahora vas a ver qué se siente tener un iPod” –le comenté.

    Por un amigo –si acaso los tuviera– nunca hubiera hecho esto, pero por ella, sí.

    (Esa es la diferenciación que hago)

     
  • Leonardo 11:44 pm on September 27, 2009 Permalink |
    Etiquetas: , , experiencias

    Me cepillé los dientes mientras me estaba duchando.
    Se sintió bien.
    Es divertido enjuagarse con la ducha.

    (Wiiii!)

     
  • Leonardo 12:48 pm on September 22, 2009 Permalink |
    Etiquetas: buenos momentos, experiencias,

    Hoy tuve clase con el tipo de Derecho que me cae re bien.

    Es un groso. Despotricó contra la gente que vive de arriba gracias a nuestros impuestos. “Esa gorda de mierda con quince hijos”. Y sobre que tienen muchos hijos porque son gente que no tiene educación: “Está bien, no saben que el sexo trae hijos. ¡Pero dale! ¡Después del tercero o cuarto te tenés que dar cuenta!”

    ¡Exactamente!

    Cómo nos cagamos de risa, por Dios.

    (Insisto: Vasectomía para los pobres. No más crías)

     
  • Leonardo 12:31 pm on September 22, 2009 Permalink |
    Etiquetas: experiencias,

    Cómo adoro los días de lluvia.

    Mi viejo me dijo que llevara el paraguas a la facultad, porque era posible que lloviera. Le hice caso, para variar, y así fue; llovió.

    Mientras todos puteaban y correteaban como incautos, saqué el paraguas y escuchando el álbum de Nek a todo volumen gocé cada momento de espera de ese puto colectivo. Luego bajé antes, porque caminar bajo la lluvia es algo que encuentro hermoso, y vi un ciclista reputeando al conductor de una camionetita. Yo estaba en mi mundo, feliz, cantando en italiano en voz alta, y ya nada importaba.

    Días así me alegran la vida.

    (Hay momentos para ser un amargado de mierda y momentos para desear no morir nunca)

     
  • Leonardo 10:31 am on September 20, 2009 Permalink |
    Etiquetas: , experiencias, sueños

    Lo que soñé anoche. [Surrealismo puro.]

    Mi viejo hoy me despertó para preguntarme algo, y como interrumpió mi sueño reparador, me quedó fresco en la memoria lo que había soñado hasta ese momento:

    • Empezó como un viaje de egresados que íbamos a hacer, pero no conocía yo a nadie. Ni sabía adónde íbamos. Volamos en avión. Y mi hermano estaba ahí, cosa que me tranquilizaba porque él ha volado antes y eso me hacía sentir un poco mejor porque tenía algo de miedo a volar. Luego ya no. Y mi hermano tomaba oxígeno de una máscara que colgaba. Vi una también en mi asiento y decidí usarla, pero alguien de al lado me cagó y la usó. Había una sola, no sé por qué. Después a mi hermano no lo vi más. Un negrito medio croto se levantó y parecía ser un policía encubierto que viajaba para resguardar nuestra seguridad. No sé para qué lo contó. A cagar el factor sorpresa. “Ay, soy policía! Miren!”
    • Había una pareja que parecía ser nuestra guía en el viaje. Lo curioso es que mientras estas personas hablaban del viaje o algo así, ya no parecíamos estar en un avión, sino en un micro.
    • En la siguiente escena todos estábamos recostados sobre sofas/cama individuales. Yo me detuve a pensar cómo dormiríamos y recién ahí noté la presencia de los sofas/cama. Era como estar encima pero sin saberlo. La habitación era enorme. Me detuve a pensar si no sería mejor estar en el fondo, en un rincón, para no estar tan rodeado de extraños. Por otra parte, por qué serían extraños. Quiénes eran esas personas.
    • Había una ventana cerca y pude ver afuera un atardecer que se mezclaba con la noche, y luego, un tablero de ajedrez enorme, de vidrio o metal, con las piezas mezcladas. Más allá del tablero, a lo lejos, una mujer se sentaba en un banco antiguo, como si fuera un parque, mirando hacia el tablero de ajedrez, en la oscuridad media del atardecer. Lo raro es que supuestamente yo no me moví de mi lugar pero pude ver dos cosas que estaban en ángulos separados. Porque el tablero estaba ahí, pegado a la ventana, o cerca; y el banco con la señora estaban hacia la derecha a lo lejos. Entonces para verla a ella tuve que haber estado mirando desde el borde derecho de la ventana hacia lo lejos, pero eso no se dio a entender nunca en el sueño. En general es como que las escenas están muy editadas y mezcladas.
    • De la nada entró un tipo, que me dio la sensación de ser un soldado medieval o un tipo normal –no logro recordar. La cuestión es que parecía preocupado y se dejó caer, agotado, en un sillón o algo así. Entonces hizo un comentario sobre que su magia negra se había agotado, y otro tipo que lo miraba le gritó que se callara. Además, este hombre que gritó tenía unos ojos raros que eran como la parte circular de un reloj de pulsera caro, con esos tres o cuatro mini-relojes dentro de la cubierta del reloj grande, y estos pequeños círculos giraban como engranajes dentro de su ojo, en un gesto que me hacía saber que el tipo estaba enojado.
    • Entonces de la nada alguien empezó a gritar de fondo: “¡Mordor! ¡Mordor!” –la ciudad de El señor de los anillos, donde vive el malvado Sauron, o algo así– y todos gritamos eso. Yo también me copé y seguimos: “¡Mordor! ¡Mordor! ¡Mordor!”

    (???)

    Conclusiones de esto:

    1. Creo que necesito un psicólogo.
    2. Mi mente es re surrealista. Encima mezcla cosas completamente distintas y me las envasa en algo que cuando lo sueño me resulta totalmente creíble, pero cuando las analizo, luego de despertar, me parecen absolutamente descabelladas. O sea, acá tenemos: un viaje de egresados, miedo a volar y posibles terroristas a bordo con policía lista para salvarnos a todos, un hotel o lugar de residencia lúgubre, paisajes que parecen sacados de Alicia en el país de las maravillas, magia negra y conspiración de encubrimiento, y luego un final que más parece una escena de El señor de los anillos. ¿Cómo mierda hacés para mezclar todo eso y que parezca medio coherente? Preguntale a mi subconsciente.
    3. A veces creo que si el cerebro fuera como una computadora, los sueños serían como el salvapantallas, que aparece cuando la máquina no parece hacer nada. Es algo que aparece para mantener ocupado al cerebro mientras descansa de otras actividades más exigentes.

    (Qué manera de empezar el día)

     
  • Leonardo 12:16 pm on September 11, 2009 Permalink |
    Etiquetas: experiencias,

    Hoy tuve clase con el ayudante de la profesora de Instituciones de derecho público –de ahora en adelante Derecho.

    El tipo tenía un aire mezcla Manuel Witz con Osvaldo Laport. (Bastante particular, sí.)

    Pensé que sería medio denso, como la otra mina cuando se copa con la Constitución y no para de darle a la lengua. Al principio era medio así, pero en poco tiempo comenzó a interesarme por sus chistes y comentarios sobre jueces y demás, mientras explicaba el poder constituyente.

    Parece una buena persona –a pesar de ser abogado– y me cayó muy bien. De hecho, espero que dé más clases él, aunque la otra mina me caiga bien también.

    Esta gente simpática te hace la materia más llevadera, y así no sufrís pensando en la pelotudés de cursar materias al pedo para que te den el título de contador –u otro.

     
  • Leonardo 8:20 pm on September 3, 2009 Permalink |
    Etiquetas: experiencias,

    Hoy me sacaron sangre.

    Fue mi chequeo anual para ver si todo sigue andando como debe. (Me gustaría hacerme ese examen que sirve para ver si soy fértil o esteril. Pero bueno, otro día será.)

    Una señora grande me sacó sangre. Miré para otro lado porque la verdad que no me gusta la escena. Y entonces comencé a divagar, pensando en cualquier cosa para no pensar en que me estaban sacando sangre. Comencé a fantasear con mi novia, pero enseguida se colaron sub-pensamientos: “espero que termine pronto de sacarme la puta sangre”, “ay, tengo que concentrarme en pensar en otra cosa… pero si estoy pensando en eso, en realidad no dejé de pensar en lo que no debía pensar… mierda!”. Y así.

    Finalmente terminó. Y justo miré cuando me sacó la aguja, con la jeringa llena de mi sangre, que se veía oscura. Me sentí algo mareado, y comencé a sentir como si mi vista se nublara levemente, como si en poco tiempo todo se fuera a tornar negro. Entonces rápidamente comencé a pensar en otras cosas para mantenerme despierto, para luego saludar a la señora y volver a la salita de espera, donde tomé un vaso de agua y comí un caramelo que tenía preparado por si esto ocurría.

    Al poco tiempo me sentí bien, pudiendo regresar a casa para desayunar, tras ese maldito ayuno de 14 horas. (Cada vez son más. Cuando yo era chico eran 12 horas.)

    En fin. Luego fui a la facultad y tuve el resto del día para comer como un hijo de puta y reponer energías. Supongo que mi cuerpo ya habrá regenerado la sangre que me fue extraida.

    (No me gusta sacarme sangre)

     
  • Leonardo 7:17 pm on August 10, 2009 Permalink |
    Etiquetas: experiencias

    Así que hoy intenté cursar Microeconomía luego de no haber cursado durante la primera semana. Un infierno.
    Llegué –luego de investigar dónde
    carajo estaba mi aula– y esperé unos veinte minutos hasta que el tipo llegó. No entendí una mierda, por supuesto. Apenas llegó se puso a hacer gráficos.

    Luego un gigante se me sentó justo adelante, y toda la escena se me antojó ridícula, cosa que me hizo reir mirando al cielo, quizás buscando una respuesta en Dios.

    Nunca la obtuve, así que.decidí ser mi propia deidad y elegir mandar todo a la mierda. Me retiré y fui feliz.

    Váyanse a cagar. Ya veré qué hago.

     
  • Leonardo 4:30 pm on July 17, 2009 Permalink |
    Etiquetas: , experiencias

    En el reseller de Apple al que fui me confirmaron que hay Nanos de 8GB a $700. (Súper oferta.)

    Aparte le comenté al simpático vendedor que intenté ver el sitio del negocio y la página no me cargaba. Entonces me preguntó qué navegador usé. Le dije “Chrome”. Me dijo que Chrome no está andando muy bien aún y que me recomendaba Firefox.

    Aparte agregó un comentario sobre que él no probaría aún el SO de Google si pudiera, dada la inestabilidad del navegador.

    Me encantó cómo el vendedor de Apple sabía de informática. Es la segunda vez que noto esto en un local de Apple. Los vendedores de productos Apple viven como en una hermosa nube de pedo mágico donde todo es tecnología y la conocen al día. Nunca vi esto con gente que usa PC. En general son más ignorantes. Incluso vendedores.

    Cada vez me caen mejor, la puta madre que los parió.

    (Tengo que dejarme de joder y buscar un laburo, así me compro la Mac y no rompo más los huevos con este tema)

     
  • Leonardo 1:21 pm on July 13, 2009 Permalink |
    Etiquetas: , experiencias,

    Yo estaba tranquilamente sentado en el tren, escuchando música, mientras miraba melancólicamente por la ventana. Una vieja con apariencia de pobre o venida a menos comenzó a caminar por el pasillo camino al otro vagón. Yo continuaba inmerso en mi leomundo.

    Me pareció que la vieja no pasaba más, que estaba tardando demasiado, y podía verla por el rabillo del ojo. Entonces volteé y me di cuenta que la vieja me estaba hablando. Me saqué un audífono y la miré para ver si entendía qué carajo quería. Pero no entendí su idioma precario, quizá porque además hablaba para adentro. Lo que sí comprendí fue que estaba enojada por algo y me dijo algo así como “vení si sos guapo” o algo asi.

    Absolutamente confundido por la vieja pordiosera patotera, me quité el otro audífono y le dije: “Señora, no le escuché por que tenía esto…” a lo que ella me respondió no-sé-qué en su voz ultra baja. Luego se fue. Me puse los audífonos y continué mi travesía.

    De fondo la vieja se estaba peleando con alguien más. O sea que era una loca de mierda que buscaba pelearse con la vida a través de los pasajeros del tren.

    (Debo tener un imán para infelices)

     
  • Leonardo 9:14 pm on July 9, 2009 Permalink |
    Etiquetas: experiencias, ,

    Un negro de mierda me quiso afanar. (Creo.)

    Hoy caminaba tranquilamente hacia el punto de encuentro fijado con mi novia para comenzar nuestras aventuras de la tarde, cuando vi a unos metros, en la esquina, a un tipo fumando, que caminaba por entre los autos parados frente al semáforo y hacia mi dirección. Se tamabaleaba un poco para caminar. Era un grone. (Se tambaleaba al caminar, estaba vestido como el orto y tenía una pinta de rasca tremenda. ¿Qué más podía ser? La verdad no sé ni para qué carajo lo aclaro.)

    Anticipando toda la posible escena de crimen y desilusión, medité cuál sería mi curso de acción. No lo consideré una amenaza y continué caminando por la vereda, con él caminando ahora hacia mí.

    Al encontrarnos, él me preguntó la hora. “Ya empezamos. Esto es un cliché. Ahora saca el arma y cagué” –pensé. Le dije que no tenía reloj. (Yo tenía las manos en los bolsillos de la campera.) Él me pregunto de nuevo y yo le dije nuevamente que no tenía reloj. Entonces se me fue acercando y me dijo en tono medio cómplice y mirando a lo lejos algo así como: “Escuchame, no corras, o sino te…” y lo siguiente no logro recordarlo exactamente. no sé si fue “te cago a pedos” o “te cago a trompadas” o algo así.

    Corrí como la puta madre.

    A los 50 metros me di cuenta que el tipo ni me podía correr. Luego recordé que se tambaleaba. Sería un asqueroso drogadicto que no podría ni mantenerse en pie por mucho tiempo. En cualquier caso lo cagué.

    Bien.

    Entonces, ¿qué hacemos con esta gente? Porque matarla no podemos, no es socialmente correcto.

    Ok. ¿Entonces qué hacemos? ¿Los marginamos aún más? Dudo que sea posible bajarlos del status de parias y lacras humanas en el que habitan. Así que no.

    ¿Entonces qué hacemos? ¿Cómo combatimos a los negros de mierda que nos roban, nos matan, nos putean sin razón, y nos guardan resentimiento –quizá con razón–?

    Porque esto es algo de todos los días. Y yo no tengo los medios para irme a un país no-bananero donde esta gente de mierda no esté, viste. Entonces es como que se me complica la cosa.

    Y este es el problema de ser un tipo de clase media que vive en Capital. Yo no tengo guita ni soy hacendado ni cheto ni industrial ni nada. Simplemente voy a la facultad –la UBA, que es “gratuita”– y quiero ser contador. Yo no oprimo a los negros de mierda ni quiero destruir a los de la alta sociedad. No me interesa tomar partido.

    Simplemente no quiero que me jodan. Y esto me está hartando porque al pertenecer al segmento social que pertenezco, estoy atrapado en el medio. No puedo simplemente irme a la mierda o encerrarme en un hermoso country porque no tengo guita. Pero tampoco soy un muerto de hambre sin recursos ni futuro. Tengo un futuro posible. Tengo cosas que quiero hacer. Proyectos que concretar, metas por alcanzar. Mi vida tiene un objetivo, no es al pedo. Pero como estoy en este segmento social, me jodo.

    Así que mientras debatimos y charlamos incesantemente sin llegar a ninguna solución –como siempre–, la realidad es que cuando ves grones, lo mejor es cruzar de vereda. Y esto no es ser racista, es ser realista.

     
  • Leonardo 1:45 pm on July 4, 2009 Permalink |
    Etiquetas: , experiencias

    Estábamos almorzando y aparece una publicidad de Activia donde una mujer le comenta a otra sus dramas intestinales, y con cara de parto le dice: “Ay, estoy re pesada, y esto está re jodido” o algo así.

    Mi viejo, harto, dice: “Hacete un enema y dejate de hinchar las bolas”.

     
  • Leonardo 2:16 pm on June 28, 2009 Permalink |
    Etiquetas: experiencias, ,

    Fui a comprar pan para hacerme unas rodajitas con manteca. En la panadería me tocó el número 52. Iban por el 46, así que esperé. Había bastante gente.

    A los pocos minutos alguien comenzó a gritar afuera, en la vereda. “¡Pará, soltalo, pará!”–se escuchó. Todos se dieron vuelta –porque la gente es metida. Yo no. A mí me interesaba que me dieran mi cuartito de pan y una prepizza. Pero no, me tuve que bancar que todo se detuviera. Entonces nos acercamos (éramos como veinte personas) a la puerta y miramos. (Si no puedes vencerlos, úneteles.)

    El que gritaba era el dueño de un rottweiler, mismo que estaba mordiendo a lo loco a otro perro. Todos se desquiciaron. El dueño del perro asesino lo agarró del collar y se lo llevó.

    “Bueno, listo, ya está”–pensé. Me di vuelta y esperé que me llamaran. Craso error. Esto daba para largo. Las mujeres del lugar estaban shockeadas por toda la escena. Siempre me pregunté si las mujeres reaccionarían como en las novelas y películas, quedándose rezagadas y con actitud de temor. Parece que sí. Son exactamente así. Una escena de… “terror” y chau. Las perdimos. (NO, NO TODAS SON ASÏ. OK??? Hay algunas que son normales. Pero no son la mayoría. Admitamosló.)

    Una estaba con la mano en la boca, tapandoselá en señal de “ay, Dios… esto es abrumador” y mirada de terror absoluto. Era como si estuviéramos en el Pacífico rodeados por tiburones. Tesoro. Estamos adentro de una panadería. El perro asesino estaba afuera y se estaba deleitando con el otro perro. No con nosotros. Y aparte, ya se lo habían llevado. ¿Por qué la carita de miedo? (Si yo tengo una nena, ¿me saldrá así de boluda? La paternidad me aterra cuanto más observo a la gente.)

    Todos comenzaron además a decir sus teorías y comentarios al respecto, como no podía ser de otra forma. La gente es tan molesta. Tan molesta. Y yo me quería ir a la mierda. Con mi cuartito de pan. Creo que no pretendía mucho. En fin.

    Uno contó que esos perros hay que llevarlos con bozal. Una mujer dijo que ese perro era un animal. (Y sí. Es un perro, mamita. Perro = Animal. Biología 101.) Otro contó que él aprendió que a esos perros hay que agarrarlos de las patas traseras para que se caigan y pierdan el control cuando están devorando a otro rope. (Nunca falta el experto en el tema, que justo está en la escena del crimen. ¿De dónde carajo salen estos hijos de puta que se la dan de expertos en los más diversos temas?) Y no faltó la vieja que dijo: “hay que denunciarlo, así va a aprender”. Sí, corazón. Esperá que alguien la haga.

    A todo esto las que deberían estar atendiendo comenzaron a charlar con el público. No sabía que era un evento social. Mirá vos, yo simplemente queria comprar pan. Qué tonto de mi parte.

    Finalmente me atendieron, me dieron mi prepizza y un cuartito de pan. Fui a la caja y aboné con $20. Eran $10. La mina estaba tan traumada por la situación que no sabía sumar ni restar. Se ve que el shock fue como un reinicio de su sistema operativo. Todavía estaría cargando algún driver a nivel cerebral, porque no le carburaba bien a la pobre. Al principio me dio $10 antes que yo le diera mi billete. O sea que ella me estaba pagando a mí. Le dije y ella entendió que para darme vuelto primero yo debía darle dinero. Sino la cosa falla. Por lo menos para el dueño de la panadería. (A mí me hacen un favor si todavía me indemnizan por bancarme todo eso.)

    Con las bolsas y los diez mangos de vuelto salí y vi un perrito blanco, onda labrador, con cara de bueno y contento. Varias personas lo rodeaban. A pesar de que el otro casi se lo almorzó tenía cara alegre y la lengua afuera, mirando como si nada hubiera ocurrido. (Qué animales tan raros son los perros.)

    Caminé lentamente de regreso a casa, dejando atrás ese frenesí colectivo de emociones caninas. Y cuando llegué a casa le conté todo esto a mi madre, que estaba preparando los ravioles que compré esta mañana mientras llegaba mi viejo. Tras todo esto, y varias horas después, me di cuenta de una cosa.

    Olvidé comer el pan con manteca.

     
  • Leonardo 11:53 am on June 28, 2009 Permalink |
    Etiquetas: , experiencias,

    Así que hoy fui a comprar los ravioles para almorzar y esperé el 70 un rato. No tardó mucho, me bajé al poco tiempo y luego hice mi compra. Caminé hasta la parada del 70 que me trajera de vuelta y ya sentí que me iba a quedar esperándolo ahí como un boludo por horas, como siempre. Aparte había un señor esperándolo con cara de “¿cuándo carajo viene ese colectivo de mierda?”.

    Habiendo vivido esa escena antes, y queriendo evitar el déjà vu, bajé el cordón y miré a lo lejos de la calle, a ver si al menos se divisaba algo. Nah, nada. Entonces dije: “se va a cagar el 70, yo no lo espero otra vez”, y comencé a caminar.

    Y caminé, y caminé. (Me viene a la mente la canción de la tortuga Manuelita, no sé por qué.)

    A las dos cuadras de llegar a casa lo veo pasar a mi lado. Mirá lo que había tardado en llegar. Me hubiera tenido que comer 15 o 20 minutos de espera, posando con las cajas de ravioles.

    Me vino bien la caminata además porque escuché la mayor parte de Windows Weekly.

    (Ahora a ver cuándo comemos, que tanta charla me dio hambre)

     
  • Leonardo 10:09 pm on June 22, 2009 Permalink |
    Etiquetas: , , , , experiencias, ,

    Últimas fotos del 2008.

    (Bueno che, tardo en hacer limpieza, viste. No soy un tipo precisamente ordenado. Por eso quedamos con mi novia que la cama la hace ella. Odio hacer la cama. Qué cosa más carente de sentido, carajo.)

    En fin.

    24-12-08_1744

    No sé si te dije esto alguna vez. Me gusta mucho el subte de la línea B. Es mi favorito.

    Este es uno de los típicos tachos con tapa que detesto. Mirá lo que es eso. Es una abominación a la facilidad de uso. ¿Cómo carajo se supone que voy a tirar mi basura de forma cómoda con esa tapa de mierda tan cercana al tacho? Pésimo.

    Este es uno de los típicos tachos con tapa que detesto. Mirá lo que es eso. Es una abominación a la facilidad de uso. ¿Cómo carajo se supone que voy a tirar mi basura de forma cómoda con esa tapa de mierda tan cercana al tacho? Pésimo.

    Me pregunto en qué parte pintarán el subte con toda esa basura. ¿No está siempre bajo tierra? ¿Y no hay "seguridad"? Me llama la atención que puedan pintarlo. Y es la única línea de subte presa de este vandalismo.

    Me pregunto en qué parte pintarán el subte con toda esa basura. ¿No está siempre bajo tierra? ¿Y no hay "seguridad"? Me llama la atención que puedan pintarlo. Y es la única línea de subte presa de este vandalismo.

    Cuando dice todo lo que tiene que decir en la primera foto, en las demás ya no tiene tema.

    El subte con las peurtas abiertas. (Cuando uno dice todo lo que tiene que decir en la primera foto, en las demás ya no tiene tema.)

    Los asientos de la línea B también me gustan. Me recuerdan vagamente a los de Puerto Madero. Aunque no sé si estos asientos son específicos de la estación Carlos Gardel. Me parece que sí. El resto tiene unos asientos más pedorros, ahora que recuerdo.

    Los asientos de la línea B también me gustan. Me recuerdan vagamente a los de Puerto Madero. Aunque no sé si estos asientos son específicos de la estación Carlos Gardel. Me parece que sí. El resto de la línea tiene unos asientos más pedorros, ahora que recuerdo.

    ¿Hola, continuidad? ¿Hola? No, no está. ¿Por qué hay arcos blancos y luego, repentinamente, un arco de otro material?

    ¿Hola, continuidad? ¿Hola? No, no está. ¿Por qué hay arcos blancos y luego, repentinamente, un arco de otro material?

    Políticamente correcto: "Jugá limpio". Dicho con sinceridad: "Tirá el papelito en el tacho, pelotudo".

    Políticamente correcto: "Jugá limpio". Dicho con sinceridad: "Tirá el papelito en el tacho, pelotudo".

    Haciendo unas "palabras cruzadas" pero de números con mi novia. Creo. Hace tanto de esto ya. Me pregunto dónde mierda estará esa revistita ahora.

    Haciendo unas "palabras cruzadas" pero de números con mi novia. Creo. Hace tanto de esto ya. Me pregunto dónde mierda estará esa revistita ahora.

    Carabobo. La nueva terminal de la línea A. No te podés llamar Carabobo. Hay nombres que no se pueden usar, no jodamos. ¿Carabobo? ¿En serio?

    Carabobo. La nueva terminal de la línea A. No te podés llamar Carabobo. Hay nombres que no se pueden usar, no jodamos. ¿Carabobo? ¿En serio?

    Carabobo tiene un ascensor. Y anda. (No como otras estaciones que tienen ascensor a modo de decoración.) Igualmente quiero ver si le darán mantenimiento. Lo dudo.

    Carabobo tiene un ascensor. Y anda. (No como otras estaciones que tienen ascensor a modo de decoración.) Igualmente quiero ver si le darán mantenimiento. Lo dudo.

    Los molinetes de Carabobo. (La calidad de la foto es una cagada. Lo sé.)

    Los molinetes de Carabobo. (La calidad de la foto es una cagada. Lo sé.)

    Es hermoso el contraste entre la estación de última y los trenes del año del pedo, recauchutados. Ay. Es Buenos Aires en su máxima expresión.

    Es hermoso el contraste entre la estación de última y los trenes del año del pedo, recauchutados. Ay. Es Buenos Aires en su máxima expresión.

    Qué lindo el diseño de los indicadores en fondo rojo. La tipografía no me produce un orgasmo, pero es aceptable. El concepto general me gustó.

    Qué lindo el diseño de los indicadores en fondo rojo. La tipografía no me produce un orgasmo, pero es aceptable. El concepto general me gustó.

    No recuerdo cómo estaban exactamente la dona y la palmerita. (¿Con ese tamaño se sigue llamado palmerita? Me parece que sería más apropiado palmera o palmerota.) En cualquier caso, teniendo en cuenta que nunca más comí esas facturas de la Full, no fueron la gran cosa.

    No recuerdo cómo estaban exactamente la dona y la palmerita. (¿Con ese tamaño se sigue llamado palmerita? Me parece que sería más apropiado palmera o palmerota.) En cualquier caso, teniendo en cuenta que nunca más comí esas facturas de la Full, no fueron la gran cosa.

    Mirá lo que es ese palmerón. Mami te alimentó bien.

    Mirá lo que es ese palmerón. Mami te alimentó bien.

    Esta callecita me gusta. Es Tres sargentos. Aparte me encanta la recova. Ese tipo de construcción ya no se usa. Es una pena. Me parece algo diferente y único.

    Esta callecita me gusta. Es Tres sargentos. Aparte me encanta la recova. Ese tipo de construcción ya no se usa. Es una pena. Me parece algo diferente y único.

    Más información sobre la recova de la calle Alem →

    Lástima la calidad de las fotos. Pero bueh, de lejos es aceptable.

    Lástima la calidad de las fotos. Pero bueh, de lejos es aceptable.

    Esas plantas violetosas oscuras me gustan. Ni idea qué serán.

    Esas plantas violetosas oscuras me gustan. Ni idea qué serán.

    Alfajorcito de membrillo que probé una vez. Los detalles, abajo.

    Alfajorcito de membrillo que probé una vez. Los detalles, abajo.

    No estaba mal, según recuerdo.

    No estaba mal, según recuerdo.

    Los detalles. ¿Quién carajo conoce esa marca? Se ve que quería experimentar ese día.

    Los detalles. ¿Quién carajo conoce esa marca? Se ve que quería experimentar ese día.

    ¿Nosotros tomamos H2O? ¿Cuándo? Mierda, no tengo el menor recuerdo sobre esto. Evidentemente no me copó.

    ¿Nosotros tomamos H2O? ¿Cuándo? Mierda, no tengo el menor recuerdo sobre esto. Evidentemente no me copó.

    El día que probé el jugo Puro Sol. Me sorprendió que tenía un gusto real a jugo de naranja. Lástima que era mucho y no se terminaba más. Pero eso no es culpa del producto.

    El día que probé el jugo Puro Sol. Me sorprendió que tenía un gusto real a jugo de naranja. Lástima que era mucho y no se terminaba más. Pero eso no es culpa del producto.

    Cuando yo pongo hielo me lo tomo en serio. Si pudiera le metería un iceberg ahí.

    Cuando yo pongo hielo me lo tomo en serio. Si pudiera le metería un iceberg ahí.

    Los sillones del subte B son cómodos. Están algo gastados, por cierto.

    Los sillones del subte B son cómodos. Están algo gastados, por cierto.

    La salsa barbacoa de McDonald's. Si mal no recuerdo era una suerte de ketchup. O algo así. No me gustó.

    La salsa barbacoa de McDonald's. Si mal no recuerdo era una suerte de ketchup. O algo así. No me gustó.

    El envase mini es lindo.

    El envase mini es lindo.

    Y listo. Al fin podré borrar toda esta mierda de mi PC.

    (Tengo unas cuántas del 2009, pero para esas faltan porque se me acabaron las ganas de publicar por ahora)

     
  • Leonardo 10:04 pm on June 20, 2009 Permalink |
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    Qué día más al pedo.

    Como mi novia está estudiando para sus parciales, decidí salir a caminar solo, y ver de paso si encontraba una copia impresa de Fundación, de Isaac Asimov. (Porque me lo bajé en PDF pero tengo los huevos a punto nieve de leer en pantalla algo que se disfruta como un medio físico: un libro.)

    Así que fui al Parque Rivadavia, o Parque Rivas, como le digo yo. Y nada encontré. Sarnoso puesto tras sarnoso puesto. Nada encontré. “No, no lo tengo. Antes estaba. Ahora ya no lo tengo más.” “No, no. Tengo la segunda parte de Fundación, pero la primera ya no.” “¿Quién? Ah! Asimov! No, no, no, nada. No me quedó nada.” “¿Capo? ¿Juegos de PC?”

    Nada. Un desastre. Cada vez que salgo del puto Parque Rivadavia me pregunto para qué carajo fui. Siempre fue así. Tienen de todo. Salvo lo que vos querés, de todo. A mí nunca me han servido para nada. La puta madre que los parió. (Y no me hagas hablar de los maniáticos, enfermos y adolescentes descerebrados que frecuentan ese lugar. En serio. No me hagas hablar.)

    Me subí nuevamente al subte tras cargar 10 pesitos en la Monedero, y llegué hasta Congreso. Donde mi paciencia alcanzó masa crítica y decidí bajarme. Caminé hasta Corrientes. Caminé por Corrientes. Entré a todas las putas librerías que encontré. Nadie tenía Fundación de Asimov.

    “Tengo la segunda parte.” “Tengo Los límites de la Fundación.” “No, no, seguro que no lo tengo, pero dejame ver en el sistema así te confirmo.” “¡Sí, creo que sí!” y yo pensaba “mentira, ahora seguro me decís que no”. Y dicho y hecho: “ay, disculpame, no lo tengo, pensé que sí”. No hay problema. Yo ya sabía que no lo tenías antes de entrar a tu negocio y enterarme de tu burda existencia. Yo ya lo sabía porque viví la misma escena durante una hora a lo largo de toda la puta calle Corrientes. (Desde Callao.)

    No faltó el negrito que me ofreció el infaltable papelito con las putas. Se fue demasiado pronto porque planeaba decirle: “ya cojo, gracias” como he hecho en alguna ocasión anterior. (Bah, cuando no tenía novia tampoco los agarraba. Siempre me pareció algo tan deprimente pagar por sexo. Tan bajo y desesperado. Hacete una paja y chau. Total es lo mismo si tenemos en cuenta que a la puta no le interesa tu vida, tal como a tu mano. Incluso me atrevo a decir que a tu mano le importás más.)

    Finalmente caminé por Lavalle, crucé Florida con el infaltable espectáculo pedorro callejero donde había un pelotudo en pecho a los gritos. Siempre lo mismo. ¿Alguna vez podré cruzar Lavalle y Florida sin sentir vergüenza ajena? No, ¿no? No. No sé ni para qué carajo pregunto si ya sé que eso siempre será igual.

    Llegué a la última cuadra que es una barranca que termina en Alem. Mitad escalones-ridículamente-hechos y mitad barranca lisa. Esa calle es algo que jamás podré entender. ¿A quién mierda se le ocurre hacer estos escalones tan alargados? Bajás un escalón y tenés que dar un paso completo antes de poder bajar otro escalón. No es escalón-escalón-escalón. Es escalón-paso-escalón-paso-escalón-paso. Es insoportable esa reputísima escalera. Quisiera agarrar al forro que la diseñó y meterle su titulito de arquitecto en el medio del culo, donde seguramente encontraría su inexistente sentido de vialidad. Maldito sea ese turro. No lo conozco, pero ya lo odio. (Otro más.)

    Bajé por la línea del medio entre los escalones deformes y la barranca lisa, a modo de cordón en el aire. Fue un tanto infantil, pero me agarran esas actitudes comúnmente. Entre infantiles y violentas a veces. Como cuando la puerta del baño de la facultad se atranca y le encajo una patada que sale volando la muy hija de puta. “Ah, mirá cómo abre ahora”. (Igualmente no me considero violento. Es que el mundo me saca.)

    Finalmente caminé hasta una estación de servicio próxima a Retiro y comí en el local de Full unas Lays mediterráneas (las anaranjadas, que me encantan) con un agua Eco de los andes, con gas. No sé por qué carajo tuve la idea de comprar esa mierda con gas. Sigo intentando que me guste el agua con gas y no me termina de gustar. Siempre me pasa lo mismo. El agua con gas está bárbara para tomar después del café, para que te saque el sabor a cafecito y te permita continuar con tu vida. Pero ya cuando te tenés que tragar una botella de 600cc de agua con gas… chau. No sirve. Es una cagada.

    Así que puteé la última media hora de mi “merienda”, por llamarla de alguna forma, y recordé el embole que era mi soledad de hace años. Esa falta de tener alguien con quien hablar. Esa necesidad de apretarte a alguien y no tener a nadie. La verdad que estar solo es una mierda más grande que una casa. Sobre todo si encontraste alguien que te hace sentir realmente cómodo, que te hace feliz. No hay comparación. La soledad es un embole total.

    Y bueno, esa fue mi tarde. Fui a Retiro, me tomé el subte y me vine a casa.

    (Hola, qué hacés)

     
  • Leonardo 6:33 pm on May 22, 2009 Permalink |
    Etiquetas: experiencias,

    Tras la clase de Teoría contable —durante la cual vimos una introducción a la inflación— me di cuenta de que mi base de datos de gastos tiene la gran falla de no considerar la inflación como uno de los factores sobre los cuales yo después haré comparaciones.

    O sea que comparar los gastos de Febrero ’09 con los de Febrero ’10 resulta en algo engañoso. Porque en un periodo anual acá hay bastante inflación. Bah, eso creo. (Convengamos que me mantengo lo más lejos posible de los medios de comunicación, así que me baso en lo que escucho de la gente para decir lo que digo sobre el nivel de inflación, pero me parece que en este país crece bastante a comparación de otros.)

    Esto significa que si en el 2009 gasté $100 y en el $2010 gasté otros $100, los $100 del 2010 valen menos que los del 2009, teniendo en cuenta la inflación. Hasta hoy yo los hubiera comparado como algo igual. Pero en realidad no lo son. Y ahí estaba mi error a largo plazo.

    Entonces al terminar la clase —porque detesto ser de esos hijos de mil puta que le hacen perder tiempo a los demás con preguntas puntuales que sólo les interesan a ellos y nos tenemos que bancar todos— le pregunté a la profesora cómo podía saber el índice anual de inflación para incluirlo en mi base de datos de gastos.

    Y me comentó varios métodos interesantes, entre los cuales me dijo que en la página del INDEC debería estar el valor, pero que debería “tomarlo con pinzas”. También me comentó que se puede calcular como el 14% o el 16% anual, y dividir ese valor mensualmente para tenerlo en cuenta sobre los gastos mensuales. Sin embargo, otro método que me comentó fue el de utilizar el dolar como divisa de referencia, pero considerando su propia inflación, que no es tan frecuente como la nuestra.

    Estuvo interesante y voy a tener que ver qué método adopto, porque estas boludeces de registración me encantan y adoro crear gráficos y comparaciones a raíz de lo que observo en mis patrones de conducta, en este caso en cuanto a gastos.

    Y pensar que los del secundario querían que fuera diseñador web. ¡Ja! “Hacé lo que te gusta” y toda esa patraña. Resulta que me gusta más observar información y sacar conclusiones que diseñar.

    Cómo cambia uno en unos pocos años.

     
  • Leonardo 6:07 pm on May 22, 2009 Permalink |
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    Antes de comenzar la clase de Teoría contable, una boluda con cara de peruana que estaba sentada en la fila de adelante, y misma con la que jamás hablo porque es de las que se la pasa charlando y haciéndose la graciosa junto a otras boludas del mismo tipo, se dio vuelta para hablarme. (Se ve que hoy era un día étnico o de intercambio cultural y yo ni me enteré.)

    Teníamos que hacer un ejercicio práctico para hoy y la profesora quería que al llegar ella alguien hubiera copiado en el pizarrón la resolución del mismo, cosa de ganar tiempo. Obviamente nadie cumplió porque muy pocos lo hicimos y de los que lo hicimos, nadie quiso ir y copiar nada en el pizarrón. De hecho, yo ni siquiera admití haber hecho el ejercicio cuando la profesora preguntó quién lo había hecho porque temí que me llamara a copiarlo en el pizarrón, cosa que no tenía ganas de hacer. (Aparte no me daba bien el resultado, así que pararme para copiar algo erróneo era al re pedo desde mi punto de vista.)

    La boluda sentada delante de mí estaba preocupada por esta situación, aparentemente.

    BOLUDA —Vos que sos alto, ¿no querés copiar el ejercicio en el pizarrón?
    LEO —No, la verda’ que no.
    BOLUDA —Ay, dale, ¿te acordás que la profesora dijo que cuando llegara quería ver el ejercicio copiado?
    LEO —Seh. (No recuerdo si dije esto o asentí, pero para el caso es lo mismo)
    BOLUDA —Bueno, dale, copialo —me dijo, con tono de súplica infantil—.

    Bueno, menos mal que no tengo hijos, porque esa carita no me motivó la más mínima lástima.

    LEO —No. Alguien más lo hará.
    BOLUDA —¡Pero nadie lo va a hacer!
    LEO —¡Entonces yo tampoco!

    Se dio vuelta y siguió pelotudeando con las otras chicas-genio del curso. (Eso fue sarcasmo, por cierto.)

    Continué escuchando música, y llegué a la conclusión de que esto me pasa por sentarme cerca de la gente. Mi error.

    A colación de esta vivencia viene un temita sobre el que quiero decir algo hace rato: por alguna extrañísima razón, generalmente la mujer tiene la imperiosa necesidad de cumplir las cosas por miedo o temor al “qué dirán”, o porque creen que si no hace tal o cual cosa que el profesor pidió, el docente de alguna forma va a saber que ella no lo hizo y pagará las consecuencias, que parecen ser a sus ojos consecuencias mortales a juzgar por la bola que le dan a estas cosas. (Si no cumplís con algo no te van a matar, corazón. Es un docente, no un barrabrava.)

    No, no es así. Si todos como grupo no hacemos algo, como en este caso lo de poner el ejercicio en el pizarrón, la profesora no te va a venir a pedir explicaciones a vos como individuo, sino a todos como grupo. Entonces, ¿por qué te sentís identificada, tesoro? ¿Por qué te tomás lo que la profesora pide a todos como un pedido particular hacia vos? Si querés, hacelo. Sino, no. Pero si no lo vas a hacer vos, como era el caso de la boluda esta, no jodas a los demás. Yo tampoco tenía ganas de copiarlo en el pizarrón y no lo hice. Alguno lo haría, pensé. Resultó que al final nadie lo hizo, pero tampoco me importaba. Era un riesgo que corría yo por mi cuenta y así lo decidí.

    A lo que voy es que no entiendo por qué en general las minas se sienten identificadas cuando un docente se dirige al grupo en general. Creen que se les está pidiendo solamente a ellas que hagan las cosas. No, linda, no es a vos. Es a todos. Y si vos no lo hacés, lo hará otro, o no lo hará nadie. Pero no es un tema únicamente tuyo. La responsabilidad no es íntegramente tuya. Entonces, ¿para qué rompés las pelotas?

    Gente de mierda.

     
  • Leonardo 9:23 pm on May 16, 2009 Permalink |
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    Parece que el nombre genérico de las Curitas es “apósitos”.
    O sea que en vez de decir “ponete una curita”, deberías decir “ponete un apósito”.

    (Sí, ésta)

    PD: Lo noté hoy en el subte, donde una nenita nos dejó ver a mi novia y a mí la mercancía que vendía a modo de combo, consistente en una cajita de curitas apósitos junto a un paquete de pañuelitos, a modo de súper promo.

     
  • Leonardo 8:29 pm on April 25, 2009 Permalink |
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    Dos maleducadas de mierda.

    1) En el subte, se me sentó una negra crota al lado. Un vendedor de revistas infantiles nos fue dejando una en cada pierna a cada uno. Bueno, la negra de mierda agarró MI revista y la miró, comparándola con la suya. Sin poder creer esta completa falta de educación, se la saqué de las manos y la puse de nuevo en mi pierna, esta vez la contraria. Puta.

    2) En un área cerrada de perros donde no había nadie, me senté a escuchar parte de Windows Weekly. Estaba haciendo tiempo porque era temprano aún para encontrarme con mi novia. Entró en el área de perros una rubia teñida mal vestida con un perro color beige. Quizá era un labrador, ni idea. Bueno, ella lo deja suelto, pero en vez de controlarlo, lo deja corretear. ¿Qué pasa? El perro se me pone al lado y me acerca el hocico húmedo, el cual rechazo con la mano que tenía dentro del bolsillo de la campera. La mina lo llama diciendo “qué hacés? qué hacés?” y se va. Me ensució el bolsillo de la campera con su inmunda baba. No, si es oficial: la gente que tiene perro es mogólica. Y las mujeres peor. (Ok, debo decir que no todos los dueños de perros son mogólicos. Conozco al menos dos personas que no lo son.)

    Le conté todo esto a mi novia sumado a “¡¡pero no hace ni una hora que estoy en la calle y ya detesto a la gente. No te digo que matarlos es poco!!”. Luego ella me calmó y contuvo. A las horas estaba de nuevo feliz.

    (Esa chica es el seguro de vida de más de un hijo de puta en esta ciudad de maleducados de mierda)

     
  • Leonardo 8:24 pm on April 24, 2009 Permalink |
    Etiquetas: experiencias

    Hoy la profesora de Teoría contable se refirió a Cristina y Néstor como “el matrimonio imperial”, sarcásticamente.

    Esa mujer me cae cada vez mejor. Y la contabilidad me está gustando un poco más cada día.

    (Ahora me acuerdo de todos los que me dijeron que debía ser diseñador. Ja! Estaban errados. Nunca confies en el juicio de un tercero para decidir qué hacer con tu vida)

     
  • Leonardo 5:58 pm on April 14, 2009 Permalink |
    Etiquetas: experiencias

    Hoy participé en la clase de Historia.

    (WOW. ¡Abran el Cabernet Sauvignon! Esto es único.)

    Resulta que la profesora estaba hablando de la creación del Banco Central en 1935. Y contaba que lo que se había criticado en su momento de esta creación era que los bancos extranjeros tenían más acciones y más poder que el Estado y los bancos públicos. Esto me llamó la atención.

    Luego preguntó si alguien tenía alguna duda.

    Entonces, sin trazar ningún tipo de plan, y en consecuencia, sin hacer caso a mi cerebro; seguí un impulso y pregunté desde el fondo del aula: “¿Pero por qué se permitió que los bancos privados y extranjeros tuvieran más poder?”. Algunos se dieron vuelta para mirarme, pero luego se volvieron porque la profesora comenzó a responderme.

    Me dijo que en ese entonces la oligarquía pensaba en tomar esa medida como algo del momento y no veían al Estado, siendo algo público, como buen administrador, con lo cual no les interesaba darle poder, con lo cual los bancos privados tenían más, y los extranjeros aún más. En fin, era algo así.

    Es la primera vez que participo en clase en… bueno… años.

    Igualmente no te equivoques. Yo sigo permaneciendo al margen de la humanidad, donde la observo y me río de ella. Cada tanto bajo de mi pedestal para hacer una preguntita. Pero luego me vuelvo, eh!! Ojo.

    (Re inseguro el pibe)

     
  • Leonardo 8:06 pm on April 9, 2009 Permalink |
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    Hoy desde un auto nos gritaron: “¡¡¡VAYAN A UN TELOOOOOOOO!!!”
    Y luego otro negro groncho gritó algo desde otro auto, pero ni lo oímos.

    No entendimos por qué tanta alharaca. Ni siquiera estábamos apretando. Solamente fue una inocente transa. La gente está cada vez más loca. Y excitada.

    (Salvo por la gente, esta ciudad sería tan linda…)

     
  • Leonardo 5:34 pm on April 7, 2009 Permalink |
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    Cuando hoy en McDonald’s pedí un bagel con un cafecito, al salir de la caja y en camino a la mesas, se me cruzó un grupo de tres pelotudas universitarias.

    Yo estaba con el iPod pero al pasar escuché de fondo que uno de las tres cacatúas dijo. “ayy, hamburguesa con café, qué combinación….”. Como el bagel (*) estaba envuelto en un papel como las hamburguesas y tiene generalmente ese mismo tamaño, la hija de mil puta interpretó eso.

    Cuando terminé de decodificar todo esto estaba ya a unos metros y las boludas también seguido caminando. Casi vuelvo y las reputeo a las tres. Seguí mi camino hacia las mesas y le mandé un mensaje a mi novia, porque estaba re caliente y ella es la única de los dos que puede usar el cerebro cuando hay una situación de ira a punto de estallar. (Sobre todo porque el mundo se la agarra conmigo más veces que con ella. Pero bueno, ella es adorable. Yo no. Será eso. No viene al caso esto. ¿Para qué mierda te lo estoy contando?)

    En fin. Como de costumbre dejé una vez más que ese deseo de matar a alguien se calmara, gracias a las palabras de ella.

    A veces creo que algún día voy a explotar y voy a terminar ahorcando a alguien, debido a que generalmente cuando ataco a alguien intento ahorcarlo. (Ocurrió una vez en primaria, pero era un juego. No sé cómo reaccionaría ahora. Supongo que querría asfixiar a quien me atacara, o le clavaría las llaves en la garganta. Que se joda por provocarme.)

    Este es el problema de joder con alguien tranquilo. Los tranquilos somos bombas de tiempo esperando al hijo de puta que nos saque. El forro que sea el detonante que nos haga perder todo el control que hemos aprendido a tener a lo largo de los años, y nos haga hacer algo por lo que seguramente seremos condenados. (Encima después dicen que tenés una mente enferma. Claro, porque todos los hijos de puta que te torturaron por años eran normales. Vos no. Andá a cagar.)

    Y así sigo juntando y juntando frustraciones.

    (Un buen día: ¡kaboom!)

    PD: (*) La gordita que atendía el McDonald’s me corrigió al decir “bagel”. Ella lo pronunció en inglés, “béiguel”. Cosa que me pudre, porque yo sé que si empiezo a pronunciar todo correctamente, el 99% de los que atienden no me van a entender. Por eso pronuncio todo en español al tratar con terceros. Son animales. Y estoy seguro que si me atiende otro McEsclavo, si le digo “béiguel”, ni me entiende qué carajo le quise decir. Ya me pasó en otros lugares. Decís “quiero el café ristretto” y te dicen, con cara de culo, “el cortado, sí”. Andá a cagar. Pónganse de acuerdo. Si quieren que uno pronuncie bien, que TODOS los empleados aprendan a pronunciar. Sino, jodansè.

     
  • Leonardo 7:24 pm on April 6, 2009 Permalink |
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    Hoy entramos al local ese de Movistar de Florida, el grande; ese que tiene las trolas en planta baja para atraer a los pajeros. Ese mismo, sí. (Cómo te acordaste, eh!)

    Bueno, luego de preguntarle a una de las “trolas ‘estoy para ayudarte’”, nos dirigimos al primer piso, que es donde estaban los teléfonos de Samsung, entre los cuales estaría el que yo había visto en vidriera.

    Como de costumbre, en el área donde podés tocar o ver el celular que te interesa, no había ninguno, salvo uno, que por supuesto no era el que yo iba a ver. Así que me dirigí al mostrador, donde le pregunté a la rubia que estaba sobre el lado derecho del mismo si me decía el precio de ese celular liberado. Ella me respondió, boludeandomé: “Acá no vendemos liberados. Estás en Movistar”. Repugnante como buena rubia. Entonces le digo a la hija de mil puta: “Me refiero a si no lo tenés con tarjeta, porque no quiero pagar el abono”. Me dijo que no, con cara de orto. Con asco le dije: “Gracias”.

    La puteé hasta que salimos.

    Qué hija de mil puta. Por Dios. Mami, sos una simple vendedora de celulares. No sos una diva. Vendés celulares. Hola. ¿QUIÉN MIERDA TE ENGRUPIÓ?

    Me enferman los que no tienen poder, no tienen guita, no son nada, y aún así tienen el tupé de tratarte como si fueras un sorete. Por favor, una pelotuda que seguramente para llegar ahí le habrá abierto las piernas a dos o tres del local.

    Típica rubia creída argentina. Asquerosa en cada aspecto posible.

    (La puta madre que la re parió)

    PD: Por cierto. Esto demuestra qué poco se valora al cliente en este país.

     
  • Leonardo 7:04 pm on April 6, 2009 Permalink |
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    El negro sorete que atendía el local de los lentes de contacto me quiso cobrar 12 mangos el líquido de los ojos. Entonces le digo: “pero esto salía 10 la última vez”.

    Él entonces fingió que iba a la caja a “consultar” el precio y regresó. Me dijo algo como: “Bueno, te lo dejo a 10″. Y me dio el ticket.

    Claro, él “me lo dejó a 10″. No es que costaba 10 y él me quiso cagar. Noooooo. Él era tan bueno que me hizo el favor de cobrarme lo que en realidad costaba. Gracias, tesoro.

    (Qué gente de mierda)

     
  • Leonardo 8:05 pm on April 4, 2009 Permalink |
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    Un borracho nos dijo a mi novia y a mí:

    “Ah… qué lindo el amor. Hay que ver si dura 20 años más…”

    Es curioso porque mi novia y yo hemos dicho exactamente eso mismo y hemos jodido también con el tema. La verdad que es algo importante a tener en cuenta en la relación. O sea, si tiene futuro o no.

    Pero bueno, no nos afectó mucho el comentario del curda, sinceramente. Simplemente lo ignoramos y continuamos viaje lo más bien.

    (Está cada vez peor la calle, no sé si lo habrás notado; y si no lo has hecho, por favor decime dónde mierda vivís y cómo hago para llegar)

     
  • Leonardo 5:02 pm on March 27, 2009 Permalink |
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    Regresé de mi mañana/tarde facultativa.

    Pero esta vez no la pasé nada mal. En Instituciones del derecho público, donde está el tipo que gusta de hablar por horas generando largos bostezos y caras de “qué hago acá?” en el público, me puse a leer la novela de Agatha Christie sobre la que estoy recién empezando.

    Bueno, con la perorata que se mandó el profesor, leí tres capítulos completos.

    picture-2009-03-27-16_45_111

    Creo que alguno me vio que estaba leyendo una novela y se rió, por el hecho de que no le daba la menor bola al tipo. En realidad nadie le da pelota, salvo las chicas, que siempre anotan cuanta pelotudés dicen los profesores. En general los varones no gustamos de escribir al pedo, y si ya sentimos que lo que el tipo cuenta como novedad está dicho en el apunte o fotocopia, no lo volvemos a copiar de forma manuscrita. (¿Para qué?)

    Así que me sentí como Bill Murray en un mundo falto de sentido, haciendo mi rutina cómica. Ahí estaba yo, pasándola lo más bien, leyendo mi novela mientras los demás se repudrian escuchando el blabla del profesor. Qué materia densa, por Dios. Esta vez no fui el primero en irme porque me ganaron dos que ya no podían soportar esa tortura ni un segundo más. Y, para variar, terminamos sólo unos breves minutos pasados de la hora de salida. Lo cual es todo un logro para ese tipo.

    Luego me fui a comprar algo y regresé a las apuradas, llegando tarde a Teoría contable. La profesora me pidió que le dijera el apellido cuando llequé, cosa de ponerme el presente. Esa clase no fue un embole, sino todo lo contrario. Empiezo a compartir la visión de la profesora, de que la contabilidad no es una simple forma técnica o mecánica de contabilizar costos e ingresos, sino un sistema de información que permite sacar conclusiones y obtener datos detallados sobre una empresa u organismo. De hecho, estamos planteando si la contabilidad es una ciencia. Me encanta. (Ay, me están lavando el cerebro…)

    Y por último tuve Historia, donde tomé apuntes y copié las preguntas que supuestamente eran para responder en grupos. Cuando la chica, que es la ayudante de la profesora, terminó de dictarlas y dijo “bueno, formen grupos”, me fui.

    Cero ganas de tolerar a nadie, gracias.

    Mientras escribo esto, mi novia me saluda por MSN y de fondo suena Other side of the world de KT Tunstall, mismo que estoy cantando felizmente.

    (Buen finde para todos mis lectores)

     
  • Leonardo 6:58 pm on March 26, 2009 Permalink |
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    Cortaron el subte y me cagaron. (*)

    Me vine caminando a toda velocidad desde Retiro y le gané al 53 que iba a paso de tortuga, víctima de los semáforos de esa calle.

    (*) Uno gritó “¡Qué gobierno de mierda!”. Me hizo sonreír.

     
  • Leonardo 8:24 pm on March 21, 2009 Permalink |
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    La negra de mierda que atendía el Open 25 donde compré una Coca de 600cc no me dio ticket porque “la caja no anda”, según dijo ella tras un rato de fingir que la hacía andar.

    Mentira, puta. Me cobraste 4 mangos por algo que en otros lados me ha costado 3,50. Y como te pedí el ticket, ibas a tener que cobrarme el precio real, no el sobreprecio que probablemente me cobraste.

    Entonces, moraleja al tratar con empleados de Open 25:
    · Pedí ticket y siempre asegurate de que la caja “esté prendida”
    · Si podés, evitá comprar en Open 25

    Por cierto, el ticket te lo deberían dar siempre, no cuando uno lo pide. El ticket es un comprobante de facturación que garantiza el correcto funcionamiento del establecimiento. (Mierda, se me pegó Teoría contable en serio.)

    Ahora claro, si los kioscos de este país están manejados por chorros, chantas y avivados, obviamente el comprobante no te lo van a dar por defecto. Tenés que reclamarlo.

    Al próximo que la caja “no le anda” le dejo todo y me voy.

    (Por cierto, haré lo mismo cuando me quieran dar el vuelto en caramelos; cosa que me llena mucho los huevos)

     
  • Leonardo 5:32 pm on March 20, 2009 Permalink |
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    El mal parido de Instituciones del derecho público terminó hoy veinte minutos después del término oficial de la hora de clase.

    Por suerte, yo me enteré de esto desde la comodidad de una barata butaca frente al aula, porque fui el primero en retirarme, ya que detesto quedarme un minuto más de lo debido. Cuando se hizo la hora de finalización de clase, me fui, ni me importó que el sorete siguiera hablando y hablando sin parar. Ese tipo es increíble, le da a la lengua y no hay quien lo detenga.

     
  • Leonardo 6:27 pm on March 17, 2009 Permalink |
    Etiquetas: experiencias

    Esa facultad me va a matar.

    Otra vez me comí seis putas horas ahí. Me duele la cabeza, estoy resfriado y por si fuera poco, me caía la gota de moco cada dos por tres, la reputísima madre que la parió a mi nariz. (Sin ofender a mi santa madre.)

    Encima, los profesores se la pasan dando largas peroratas que parecen no tener un final próximo. Le dan a la lengua y se explayan y se explayan por horas. El tipo de Instituciones del derecho público me caía relativamente bien. Hasta hoy. No sólo estuvo relatando una interminable perorata histórica, sino que encima nos hizo completar un cuestionario con preguntitas de interés general. Quién es el presidente de Francia, si tengo banda ancha, cuántas horas uso internet. Pero qué carajo le importa a él eso. Se cree que es el INDEC.

    Por si fuera poco, sigo sin entender para qué carajo sirve la materia Instituciones del derecho público. ¿De qué se trata? ¿De las instituciones estatales? ¿De las leyes? No sé. Ni idea. El tipo ni se molestó en contárnoslo, y mirá que estuvo hablando eh. Por horas y horas. (Y la puta gota de moco me volvía loco. Finalmente estuve con el pañuelo en la mano toda la clase, carajo.) Al lado se me sentaron dos boludas que anotaban toda cosa que salía de la boca del tipo. Hay minas que anotan por anotar. Que creen que cada sílaba que el docente pronuncia es una suerte de panacea del conocimiento.

    Mirá, tesoro, te tengo noticias: no, no es así. Hay docentes, como el de esta materia, que hablan por hablar, porque les encanta dar conferencias y sentirse re importantes delante de una clase de pendejos. A mí la verdad que eso me importa tres carajos, quizá porque estoy del otro lado. Quizá porque aunque ya no me considero un pendejo, a mis veintiún pirulines no comprendo qué puede motivar a alguien a querer hablar por horas con otro ser humano sobre temas políticos, económicos y sociales. Muchos menos a un grupo de ellos. Mucho menos si son pendejos. Pero dejemos, será porque siempre fui así, será mi naturaleza marginal y cínica la que me impide comprenderlo. (Y ni hablar de los que participan en clase. Esos sí que son extraterrestres para mí. Qué gente al pedo, por Dios. Por qué no dejás que el tipo dé la clase y se vaya de una vez, boludo. Nunca los voy a entender.)

    Ya imagino el diálogo con otra persona que estudie esta materia en otra parte.
    —”Leo! Hoy vimos la Municipalidad y las leyes nacionales en Instituciones!”
    —”Ah, sí? Mirá vos, yo vi la historia del telar y su impacto en la economía de desarrollo agropecuaria en el período 1850-1900.”

    Suena re loco. Pero mi realidad en esa materia no está muy lejos de eso. ¡Vemos Historia! Dejame de joder.

    Luego vino la nueva mina de Teoría contable, que es la titular. Parece que se estuvo rascando el culo en las vacaciones y no se enteró de que las clases empezaban el miércoles pasado. Ahora, ella, que viene tarde y encima no sabe cuándo empiezan las clases, es la misma que pretende que si uno no sabe lo que hay que hacer para la clase siguiente, trate de saberlo, porque no se van a tolerar personas que no lo sepan. Esa es la típica hipocresía de los docentes. Ellos se pueden cagar en todo, vos no. Ellos te exigen en el puto examen hasta lo que no sabés, pero para corregirlo te tienen semanas, la puta que los parió. Todos así; chantas, hipócritas, falsos. Pero dan cátedra eh. Son los grandes intelectuales. Dios los bendiga.

    Luego vino la de Historia. Esa mina me parecía una loca la semana pasada. Hoy me pareció una mina un tanto inquieta pero sinceramente interesada en su materia. Tenía esa sensación de seguridad total de lo que estaba hablando. Y no se puso a hablar pelotudeces sobre la vida y el mundo y el país y los pajaritos, no. Habló de lo suyo. De la materia. (A ver si el que dá Instituciones toma nota, en vez de darle tanto a la lengua al pedo.) La verdad, la única rescatable de ahí.

    Hecho mierda, salí de ese infierno educativo y tomé el bondi, con un dolor de cabeza y un agotamiento que me hicieron desear no haber salido de la cama.

    Y ese fue mi día.

    Actualización: Por si fuera poco, nadie se animaba a irse de la clase de Instituciones del derecho público. Uno entregó la encuesta y los demás seguían en eso. El profesor se puso a leer. Ya era la hora de irse. No pensaba regalarle un sólo minuto de mi vida al desquiciado ese, así que me paré, entregué la encuesta, casi toda sin responder, y me retiré primero. Atrás, se fueron animando los demás. Podrido estoy de estas estupideces.

     
  • Leonardo 7:07 pm on March 16, 2009 Permalink |
    Etiquetas: , experiencias,

    La heladera murió.

    Duró 38 años.

    El motor se quemó y el humo ahora nos recuerda todos los momentos que vivimos con ella. Todas las pizzas, la carne, las empanadas, cazuelitas, las verduras, los canelones que mi vieja prepara el día anterior a cocinarlos y guardaba ahí.

    Tantos recuerdos.

    Pero claro, esto sólo significa otra cosa…

    ¡Nueva heladera!

    (Yuuupi!)

     
  • Leonardo 8:11 pm on March 12, 2009 Permalink |
    Etiquetas: experiencias

    Hoy me metí en el baño de mujeres.

    Resulta que estábamos con mi novia en mi antiguo CBC, atendiendo cierta fantasía personal. Como estaba a oscuras uno de los pisos, y ella debía ir al baño y yo quería lavarme las manos, pasamos al baño de mujeres que estaba más próximo que el de hombres. Me lavé las manos sintiéndome como si de alguna parte fueran a salir policías a meterme preso por traspasar la santidad (jajaja) del baño de mujeres. Pero no, no pasó nada.

    Al terminar con el asuntillo y puteando por la falta de toallas y jabón, nos retiramos hacia el centro, que era donde iríamos.

     
  • Leonardo 4:34 pm on March 11, 2009 Permalink |
    Etiquetas: experiencias

    Terminé pasar los apuntes de hoy.

    Me emocioné con las Sharpie de colores. Pero lamentablemente la tinta se traspasa al anverso de la hoja, cosa que me revienta.

    Así que las usaré para remarcar ciertas cosas, y con los colores que menos traspasen la hoja. Qué cagada.

    (Estoy re universitario; a ver cuánto me dura el entusiasmo)

    PD: También me encontré con una mina que dijo conocerme por ser conocida de una ex-amiga mía. La verdad es que no tengo la más puta idea de quién era y tras repetirle sucesivas veces que no recordaba haberla visto antes, se fue. Además yo me puse en histérico y le contesté con pocas palabras para que se fuera pronto y me dejara escuchar música en paz.

    (Te dije que algo pasaría. Siempre pasa algo.)

     
  • Leonardo 7:55 am on March 11, 2009 Permalink |
    Etiquetas: experiencias,

    Una vez más, un hijo de puta del edificio se atornilló el dedito al botón del ascensor, de modo tal que cuando yo cerré la puerta, el ascensor salió disparado hacia arriba, hacia el piso de él.

    Como a mí me enferma que me hagan eso, me quedé esperando pacientemente a que el ascensor fuera a su búsqueda y bajara de vuelta. (Mientras tanto agarré mi café con leche, porque daba para largo. Es una batata ese ascensor de morondanga.) Con el cafecito y mi dedo en el botón del ascensor, esperé.

    Cuando el Sr. Impaciencia llegó abajo y cerró la puerta del ascensor tras salir, también a él le salió disparado el ascensor hacia arriba, donde estaba yo. Y supongo que a él también le habrá jodido.

    Sorete.

    (Vos sos impaciente, yo soy impaciente y medio, la puta que te parió)

     
  • Leonardo 8:15 pm on March 10, 2009 Permalink |
    Etiquetas: experiencias

    Hoy estábamos boludeando por Abasto con mi omnipresente compañera de vida—aprovechando los últimos esbozos de libertad de estas vacaciones que llegaron hoy a un final deprimente y cuya existencia marca también el cruel final de nuestras salidas diarias—, y vimos dos personas con netbooks. (Qué oración más peculiar fue esa, carajo.)

    Al principio debatimos la utilidad de esas computadoras. Luego nos quedamos mirando como pelotudos y dije—”quiero una”. “¡Yo también!”—exclamó ella. Nos miramos de forma cómplice.

    El problema es tener que estar pagando mensualmente la conexión WIFI con el módem USB. La verdad que eso no me copa en lo más mínimo. Supongo que será posible currar WIFI de algún pichi que deje la conexión abierta, pero cada vez son menos.

    (Dios bendiga a esa gente ingenua o voluntariamente altruista)

     
  • Leonardo 7:33 pm on March 9, 2009 Permalink |
    Etiquetas: experiencias

    A mi novia—con la que nos vimos hoy por primera vez luego de sus vacaciones familiares—se le rompió uno de los tacos al bajar el cordón de la calle, y fuimos caminando hasta un local de moda para comprarle unas ojotas, cosa de salir del paso con algo cómodo.

    Le pasó lo mismo que a mí cuando volví de mis vacaciones, que se me había roto la ojota al bajar un cordón. A ella se le rompió el taco. Y así como ella me salvó esa vez yéndome a comprar La gotita, hasta que llegamos al C&A del Abasto y me compré las ojotas que ahora porto; yo la salve esta vez, directamente comprándole las ojotas color “azul carbono”—o algo así.

    Qué curioso. Hasta en esto somos parecidos.

     
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