Te voy a contar la increíble historia de mi nuevo puntuador de canciones, hecho en Excel.
No es secreto que soy un maniático del orden cuando se trata de organizar mi librería de iTunes. No tolero las canciones Con Cada Palabra Del título En Mayúsculas, no soporto encontrarme con temas sin puntuación en mi lista de temas a escuchar, no me banco escuchar temas que ya escuché ayer si puedo optar por escuchar otras canciones menos reproducidas, me pudre que no estén bien etiquetadas mis canciones, etcétera.
Bueno, como las canciones que no están puntuadas no entran a mi escucha diaria, decidí tomar las riendas del asunto y ponerme a puntuar las más de 400 canciones que tengo en espera. Sin embargo, esta empresa resultó ser por demás aburrida. Nunca logro estar demasiado tiempo puntuando canciones sin terminar invariablemente cansándome y mandando toda la iniciativa al carajo.
De modo que decidí encarar el tema de forma más agresiva. Imprimí la lista Nuevitas, que precisamente contiene las canciones que no he puntuado aún, y que, por consiguiente, no forman parte de mis sesiones de música diarias. (Porque sólo escucho lo que fue puntuado.) Eran unas cuántas páginas detallando diversos atributos de mis canciones en un feo pero simple listado que iTunes me generó automáticamente. Me senté en el comedor con la lista, un marcador y el iPod. Puntué una o dos. Algunas más siguieron, pero me harté al poco tiempo.
Algo fallaba, y era obvio: la lista era fea.
Y como vos sabés, a mí las cosas feas no me van. Quizá soy demasiado superficial. No sé, pero el tema es que la lista era minusválida en más de un sentido. La tipografía era muy chica y no se podía elegir otra más que la proporcionada por iTunes. (Apple nunca se llevó bien con el concepto de proporcionar opciones al usuario.) Me mostraba un encabezado con los datos de la lista, como la cantidad de megabytes y cuántos ítems la contenían, además del ícono de la lista inteligente. O sea, pelotudeces que no tenía interés en ver. Además, no me interesaba imprimir a color, sino en blanco y negro, de modo que ver íconos coloreados era particularmente al pedo.
Al ver eso me resultó obvio que si quería una lista para puntuar canciones que estuviera bien diseñada, fuera cómoda, legible, atractiva y pensada para ser impresa en blanco y negro, debería hacerla yo mismo. Pensé en usar Excel para la tarea.
El primer paso era obtener los datos. ¿Cómo hacer para que iTunes le pase todo el listado de Nuevitas a Excel? ¿Cómo se comunican ambos programas? Le di click derecho a la lista en iTunes y encontré una opción para exportarla como archivo de texto plano. Hice eso, fui a Bloc de notas, me asusté al ver ese quilombo de información, rogué a Dios y la Virgen que aquello funcionara, copié todo el texto, fui a Excel y lo pegué.
En uno de esos momentos milagrosos de la informática—y por qué no, la vida—Excel decidió ser bueno conmigo y mostrarme todos los datos en columnas, tal cual estaban en iTunes. Borré las columnas que estaban al pedo hasta quedarme con las más relevantes. Finalmente me di cuenta que sólo quería una, la del título de cada canción.
Eran más de 400 filas, cada una representando una canción a ser evaluada. Agregué cinco columnas para la puntuación y algunas más para las etiquetas. Pero el diseño se sentía muy verde aún. Seguí mejorándolo durante una hora hasta que llegué a lo esencial. Quedaron solamente las etiquetas más importantes, el título de la canción y las cinco columnas para asignar el puntaje.
Parecía perfecto, pero tras imprimirlo noté varias cosas que necesitaban ser mejoradas. El encabezado que me indicaba qué valor poner en cada casillero debía repetirse en todas las páginas, para facilitar el uso. De la misma forma, el tamaño debía reducirse para que la lista pudiera ser realmente portátil, pudiendo plegarse y llevarse en el bolsillo para puntuar mis temas en el colectivo o tren sin tener que estar con una enorme hoja delante mío. La tipografía debía achicarse también.
No sabía cómo hacerlo, así que lo dejé unas horas. Salí con mi novia, y cuando estaba a unas cuadras de casa se me ocurrió—no sé qué disparó la inspiración—que si ponía los encabezados de cada columna en forma vertical, ocuparían menos espacio, permitiéndome hacer más delgada toda la tabla, y logrando finalmente mejorar su portabilidad. Llegué entusiasmado y abrí Excel. Cambié los valores de esas celdas y el resultado me encantó. Había dado vuelta la esquina, pero aún faltaba quitar más basura del medio antes de llegar a la meta.
Algunos títulos de las canciones eran muy largos, obligándome a cortarlos con la opción de Ajustar texto. Sin embargo, esta opción no resultó ser la solución a mis problemas, porque al imprimir el archivo, descubrí que las celdas cuyo contenido era demasiado largo, aparecían en una suerte de doble renglón donde el primero se mostraba sólo en la mitad de abajo, y el segundo en la de arriba. En fin, quedaba como el culo. Imaginate además que había muchas canciones con títulos de esas características, resultando en una cagada visual absoluta. Volví al diseño.
Busqué en internet cómo hacer para recortar automáticamente el texto de una celda en base al número de caracteres, pero nada encontré. Hasta que finalmente hallé la función Izquierda, que sirve para hacer que se muestren los valores que componen una celda desde la izquierda en base a la cantidad de caracteres. Perfecto. Hice una prueba y me fijé qué pasaba si en otra columna tomaba con la función Izquierda esa celda que contenía el título de canción, pero limitado en 29 caracteres, que era más o menos el ancho de la columna. Funcionaba de maravilla.
Fui a chequear la vista previa a la impresión. Encontré que aún teniendo todas las celdas acotadas a los 29 caracteres, esporádicamente hacían aparición canciones que justo llegaban al borde de la columna, y a veces hasta se encimaban con la columna de al lado, tapándola. Deduje cuál era el problema.
Los caracteres no son medidas exactas, sino variables. Es decir, hay letras que ocupan más espacio que otras. Si vos escribís diez veces la letra “m”, te va a ocupar más espacio que si escribís diez veces la letra “i”. Mirá:
mmmmmmmmmm
iiiiiiiiii
Ambas estructuras tienen 10 caracteres de largo. Pero la “m” es una letra más gorda—por decirlo de alguna forma—que la “i”, lo cual hace que medir esto en caracteres sea inexacto. (Cosa que detesto.)
Me vi entonces forzado a reducir el límite de caracteres aceptados en esa columna de títulos a 26. Tras comprobar todo el listado vi que ningún título sobrepasaba el límite de la columna ni saltaba a la siguiente. Ese problema se resolvió.
Noté otra cosa. Al hacer la prueba de puntuar unos temas, a veces resultaba confuso distinguir claramente qué canción se estaba puntuando, confundiéndola a veces con una vecina, que terminaba siendo etiquetada por error con atributos que no merecía. Recordé que iTunes tiene filas de colores alternados y pensé en implementar lo mismo en mi hoja de Excel. Pero ponerme a colorear 200 filas de un tono gris a mano me resultaba algo estúpido y repetitivo. Así que busqué en internet cómo hacer para obtener lo que quería de forma automática.
Descubrí el Formato condicional, una característica que me permitió definir una condición que busca las filas impares y las pinta de un color, dejando las pares de otro. Ahora ya estaba mejor. La facilidad de uso se había incrementado, habría menos confusiones al utilizar la lista y el espacio de la misma se había reducido bastante tras repetidos recortes de espacio en las columnas tras achicar lo suficiente la tipografía. Además el listado ocupaba ahora 10 páginas en vez de las primigenias 22, tras todos estos recortes y un agresivo recorte de márgenes.
Finalmente obtuve una lista que se ajustaba a las condiciones que yo quería.
Ahora puedo puntuar canciones mientras estoy viajando o en cualquier parte, sin tener que estar frente a la PC.

Lista en blanco

Lista para usar
A la lista la llamo: “El puntuador”.
(Soy: exigente, inconformista, voluntarioso cuando me lo propongo, hinchapelotas, perfeccionista)