Antes de comenzar la clase de Teoría contable, una boluda con cara de peruana que estaba sentada en la fila de adelante, y misma con la que jamás hablo porque es de las que se la pasa charlando y haciéndose la graciosa junto a otras boludas del mismo tipo, se dio vuelta para hablarme. (Se ve que hoy era un día étnico o de intercambio cultural y yo ni me enteré.)
Teníamos que hacer un ejercicio práctico para hoy y la profesora quería que al llegar ella alguien hubiera copiado en el pizarrón la resolución del mismo, cosa de ganar tiempo. Obviamente nadie cumplió porque muy pocos lo hicimos y de los que lo hicimos, nadie quiso ir y copiar nada en el pizarrón. De hecho, yo ni siquiera admití haber hecho el ejercicio cuando la profesora preguntó quién lo había hecho porque temí que me llamara a copiarlo en el pizarrón, cosa que no tenía ganas de hacer. (Aparte no me daba bien el resultado, así que pararme para copiar algo erróneo era al re pedo desde mi punto de vista.)
La boluda sentada delante de mí estaba preocupada por esta situación, aparentemente.
BOLUDA —Vos que sos alto, ¿no querés copiar el ejercicio en el pizarrón?
LEO —No, la verda’ que no.
BOLUDA —Ay, dale, ¿te acordás que la profesora dijo que cuando llegara quería ver el ejercicio copiado?
LEO —Seh. (No recuerdo si dije esto o asentí, pero para el caso es lo mismo)
BOLUDA —Bueno, dale, copialo —me dijo, con tono de súplica infantil—.
Bueno, menos mal que no tengo hijos, porque esa carita no me motivó la más mínima lástima.
LEO —No. Alguien más lo hará.
BOLUDA —¡Pero nadie lo va a hacer!
LEO —¡Entonces yo tampoco!
Se dio vuelta y siguió pelotudeando con las otras chicas-genio del curso. (Eso fue sarcasmo, por cierto.)
Continué escuchando música, y llegué a la conclusión de que esto me pasa por sentarme cerca de la gente. Mi error.
A colación de esta vivencia viene un temita sobre el que quiero decir algo hace rato: por alguna extrañísima razón, generalmente la mujer tiene la imperiosa necesidad de cumplir las cosas por miedo o temor al “qué dirán”, o porque creen que si no hace tal o cual cosa que el profesor pidió, el docente de alguna forma va a saber que ella no lo hizo y pagará las consecuencias, que parecen ser a sus ojos consecuencias mortales a juzgar por la bola que le dan a estas cosas. (Si no cumplís con algo no te van a matar, corazón. Es un docente, no un barrabrava.)
No, no es así. Si todos como grupo no hacemos algo, como en este caso lo de poner el ejercicio en el pizarrón, la profesora no te va a venir a pedir explicaciones a vos como individuo, sino a todos como grupo. Entonces, ¿por qué te sentís identificada, tesoro? ¿Por qué te tomás lo que la profesora pide a todos como un pedido particular hacia vos? Si querés, hacelo. Sino, no. Pero si no lo vas a hacer vos, como era el caso de la boluda esta, no jodas a los demás. Yo tampoco tenía ganas de copiarlo en el pizarrón y no lo hice. Alguno lo haría, pensé. Resultó que al final nadie lo hizo, pero tampoco me importaba. Era un riesgo que corría yo por mi cuenta y así lo decidí.
A lo que voy es que no entiendo por qué en general las minas se sienten identificadas cuando un docente se dirige al grupo en general. Creen que se les está pidiendo solamente a ellas que hagan las cosas. No, linda, no es a vos. Es a todos. Y si vos no lo hacés, lo hará otro, o no lo hará nadie. Pero no es un tema únicamente tuyo. La responsabilidad no es íntegramente tuya. Entonces, ¿para qué rompés las pelotas?
Gente de mierda.