Hoy me sacaron sangre.
Fue mi chequeo anual para ver si todo sigue andando como debe. (Me gustaría hacerme ese examen que sirve para ver si soy fértil o esteril. Pero bueno, otro día será.)
Una señora grande me sacó sangre. Miré para otro lado porque la verdad que no me gusta la escena. Y entonces comencé a divagar, pensando en cualquier cosa para no pensar en que me estaban sacando sangre. Comencé a fantasear con mi novia, pero enseguida se colaron sub-pensamientos: “espero que termine pronto de sacarme la puta sangre”, “ay, tengo que concentrarme en pensar en otra cosa… pero si estoy pensando en eso, en realidad no dejé de pensar en lo que no debía pensar… mierda!”. Y así.
Finalmente terminó. Y justo miré cuando me sacó la aguja, con la jeringa llena de mi sangre, que se veía oscura. Me sentí algo mareado, y comencé a sentir como si mi vista se nublara levemente, como si en poco tiempo todo se fuera a tornar negro. Entonces rápidamente comencé a pensar en otras cosas para mantenerme despierto, para luego saludar a la señora y volver a la salita de espera, donde tomé un vaso de agua y comí un caramelo que tenía preparado por si esto ocurría.
Al poco tiempo me sentí bien, pudiendo regresar a casa para desayunar, tras ese maldito ayuno de 14 horas. (Cada vez son más. Cuando yo era chico eran 12 horas.)
En fin. Luego fui a la facultad y tuve el resto del día para comer como un hijo de puta y reponer energías. Supongo que mi cuerpo ya habrá regenerado la sangre que me fue extraida.
(No me gusta sacarme sangre)



