Alejo.
Nunca entendí ese nombre.
Y si tenés otro hijo, supongo que lo llamarías Acerco.
Alejo.
Nunca entendí ese nombre.
Y si tenés otro hijo, supongo que lo llamarías Acerco.
Paloma.
Increíble que eso sea un nombre. ¡Ya sé! Cuando tenga un hijo le voy a poner Rinoceronte. O Canario.
(Así de ridículo me suena a mí Paloma)
Yamila.
Me suena como a quinceañera que escucha cumbia villera y le gustan los pibes futbolistas de pelo largo. Varios al mismo tiempo.
(Sí, una trola, bah…)
PD: Ojo, nunca conocí a ninguna Yamila. Sólo estoy prejuzgando y quizá esté totalmente equivocado. Simplemente te digo lo que a mí me hace sentir ese nombre.
Nacho.
Me suena a creído, ganador, insoportable y completamente insípido a nivel intelectual. Como siempre, quizá exista uno distinto. Como siempre, lo dudo.
Rosa.
Es un nombre para mujer adulta, entonces en una chica suena como el culo. Hasta que se vuelve grande, con hijos y avejentada. Ahí le queda bárbaro. Pero hasta entonces, cagó.
Soledad.
Todas las Soledad que he conocido eran unas completas boludas inmaduras. Dudo que alguna me haga rectificar la opinión que tengo sobre todas ellas.
(Ah, la Sole, la que canta, no me cae mal. Pero no la conozco, así que no sé. Ya por empezar no me gusta la música folklórica, pero eso no tiene nada que ver igualmente con mi opinión de ella)
Gonzalo.
En realidad nunca conocí a un Gonzalo, pero es simplemente el nombre. La forma en que suena. No me gusta.
Guadalupe.
Simplemente no me gusta. Es como nombre de nena o nombre de vieja. Pero no me imagino a una chica de diecinueve o una mujer de treinta y cinco llamada así.
(Hay que pensar todas las etapas de la vida de tu hijo antes de ponerle un nombre; no es fácil)
Lucas.
Todos los Lucas que conocí eran unos pelotudos magistrales con desmedidos egos y una completa incapacidad por demostrar que tenían algo a favor para creerse lo mejor del mundo.
Edgardo.
Es como un nombre para tipo grande o viejo. No me imagino diciéndole a un nene de cinco años “edgardito! vení a comer!”. Y te imaginarás que en la adolescencia, cuando tenga novia, no debe quedar muy lindo que la mina le diga “edgi, mi amor!”
Queda como el orto.
Leandro.
(Pobre imitación de Leonardo. Y además, como diría mi abuela, “suena a liendre”)
Gianella.
(Suena como que los padres le pusieron ese nombre porque quisieran estar en Italia, pero no se les dio)
Guido.
Suena a patotero barato.
Ludmila.
(Duena como adgo que didía adguien que de quemó da dengua)
Jorgelina.
Guillermina.