Últimas actualizaciones: pensamientos RSS

  • Leonardo 12:00 am on November 10, 2009 Permalink |
    Etiquetas: pensamientos,

    No sé si te conté esto, aunque sé que lo he dicho algunas veces en público.

    Si yo fuera una mina, sería la más puta de todas. Pero lejos, eh. La más puta. No conforme con eso, además me haría la recatada y fina, a pesar de cepillarme a cuanto chongo se me cruzara.

    Quizás en otra vida lo haya sido, quién sabe. Eso si creés en lo de las vidas. A veces no sé en qué carajo creer. Encima los de una creencia te dicen que lo otro no existe y lo de ellos es lo único que cuenta. Alguien debería surgir con una teoría unificadora que mezclara todas estas creencias, tomando lo mejorcito de cada una, cosa de que nos podamos meter con eso sin estar preguntándonos si al creer en algo no deberíamos creer o dejar de creer en otra cosa. Es tan confuso. A veces creo que la religión y las creencias tienen serios problemas de licencias y copyright, por decirlo de alguna forma. No hay interoperabilidad. Necesitamos una suerte de software libre para las creencias. Que mi cristianismo pueda adoptar la idea de reencarnar en otras vidas. Que los judíos puedan comer cerdo sin tanto problema. Que los musulmanes puedan dejar que sus mujeres sean tratadas con igualdad en vez de ir siempre tapadas como si fuera pecado sacarse el velo. En fin, esas cositas quisiera. Interoperabilidad de protocolos religiosos, hablando en idioma geek.

    (Mierda, cómo me voy de tema a veces. Esto era sobre que si yo fuera una mina sería una terrible puta y terminamos con la religión y la interoperabilidad. No me quiero ni imaginar cuánto más volaría si me drogara; menos mal que nunca consumí nada de eso)

     
  • Leonardo 2:28 pm on November 5, 2009 Permalink |
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    Cuando leés un buen libro te da pena llegar al final, pero querés continuar leyéndolo para ver qué pasa.

     
  • Leonardo 12:19 pm on October 23, 2009 Permalink |
    Etiquetas: pensamientos,

    Saber de informática y tecnología (*) es como tener plata. Son cosas que no te conviene decir, para evitar problemas.

    Pasá desapercibido. Hacete el boludo. Porque en cuanto se comente que sabés de informática, cagaste. De todos lados te van a venir a preguntar desde la pelotudés más insignificante –”ay, ¿y por qué cuando le doy doble click a un link me lo abre dos veces?”– hasta la cosa más particular y específica –”¿cuál es la velocidad de transferencia de datos de mi cámara de fotos digital que no recuerdo còmo se llama ni què modelo es?”. (Te dan ganas de matarlos.)

    Resistí la tentación de intervenir en un debate entre ignorantes. Aguantá el hirviente deseo de corregirlos de su ignorancia. Cerrá los ojos, ponete los audífonos del iPod a todo volumen, y pensá en otra cosa. Pero no participes, porque si lo hacés, cagaste para toda la cosecha. Si llegan a ver que sabés del tema, te van a romper los huevos con cuanto problemita tengan, y pretenderán que se lo soluciones como un favorcito al pasar, porque sos tan groso en la informática que a vos no te debería costar nada ayudarlos, e incluso deberías hacerlo como un servicio a la comunidad. (De acá.)

    (*) En realidad nadie sabe nada cuando se trata de informática. Uno sabe aquello con lo que convive todo el tiempo. Pero nunca sabe todo, porque la informática es un área inmensa de conocimiento. Yo no sé nada de cámaras de video, o de programación, o de motherboards; por ejemplo. Otros están todo el día con la industria del televisor de plasma, pero no te saben decir nada sobre impresoras. Otros saben muchísimo de Windows, pero no pueden contestar nada de Mac, ni hablemos Linux. Es decir, saber de informática es algo muy, muy, muy subjetivo. El que crea que sabe todo es un pelotudo.

     
  • Leonardo 2:10 pm on October 15, 2009 Permalink |
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    Hoy comencé a leer el Diario de Ana Frank.

    Me gusta cómo escribía esa chica. Qué elocuente para tener trece años. Me pregunto si el padre no habrá retocado el texto antes de publicarlo, o los editores. Me llama la atención que una chica tan joven sea tan sensible a su entorno a una edad tan temprana.

    No hay mucha gente así. En general la gente es estúpida y acepta su entorno y su vida por inercia, sin preguntarse su razón en la vida, o la utilidad de los elementos del entorno, o las motivaciones de las personas que los rodean. Es un tanto deprimente pensarlo, pero lo veo una y otra vez en cada actitud masificada de la masa amorfa que pulula en las calles, respirando mi precioso oxígeno.

    En fin, el libro parece interesante. Y es más corto que Veinte mil leguas de viaje submarino, así que si no pierdo el interés espero terminarlo relativamente pronto.

     
  • Leonardo 12:12 pm on October 11, 2009 Permalink |
    Etiquetas: pensamientos

    Cómo me pudren las carreras universitarias –o afines– con cosas al pedo.
    En mi dictadura se enseñaría sólo lo relevenate.

    Ni siquiera haríamos un repaso por mi vida –la vida de su dictador–, no, ni siquiera eso.
    Solamente lo relevante para la carrera que se está estudiando.

    ¿Estudiás abogacía? Bueno. Tomá la constitución, los cuarenta libros de leyes y empezá. Chau.
    No todo este relajo pelotudo con materias insípidas y que nada hacen a lo que uno estudia, onda “Historia del pensamiento de la época colonial en el siglo…”

    ¡QUÉ CARAJO ME IMPORTA!

    Ah. Otra cosa. Si yo como futuro contador tengo que estudiar Derecho, los abogados deberían estudiar Teoría contable y sistemas contables. Total, es igualmente ridículo.

    (Me sacan los hijos de puta que hacen los temarios de las carreras. Malditos sean, carajo)

     
  • Leonardo 9:19 am on October 7, 2009 Permalink |
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    Ayer me escribió en inglés un tipo que parecía ser francés, para preguntarme si tenía una invitación para Google Wave, porque me vio en un sitio donde se buscan invitaciones para el servicio nuevo de Google.

    Le respondí que agregué mi dirección de correo a ese site no porque tuviera invitaciones, sino porque espero recibir alguna para poder probar el servicio e invitar a mis cuatro o cinco contactos del maldito Windows Live Messenger para que podamos todos dejar de usar ese programa infernal. (Además de otras cosas que Wave nos permitiría hacer.)

    Además le dije que si tenía invitaciones, le enviaría una. Y en otro mail de respuesta me agradeció, asegurando extenderme la misma cortesía.

    Ahora bien. Al margen de todo esto, lo que me sorprendió –una vez más– es la ubicuidad del idioma inglés. Como el latín en la antigüedad (*), el inglés une distintos pueblos y comunidades bajo un lenguaje común. Es –como diría un repugnante compañero de primaria y secundaria que me encantaría ver muerto– “el idioma universal”. Si hay algo bueno que ese resentido de mierda dijo en su vida, fue eso. (Era de escorpio. Con eso te digo todo.)

    Es cierto. El inglés se ha convertido en el idioma universal. El territorio común que permite comunicarnos aunque seamos de lugares muy distantes entre sí. Yo en Argentina; el tipo del correo, en Francia –supongo; podría estar en otro lugar– y gracias al inglés pudimos comunicarnos sin mayores problemas.

    (*) Admito que soy un completo ignorante en cuanto a historia antigua. Así que espero no estar diciendo cualquier cosa en esta analogía.

     
  • Leonardo 11:12 pm on September 22, 2009 Permalink |
    Etiquetas: , , pensamientos

    Gasté cerca de veinte mangos, pero compré:
    · Spend: una app para llevar cuenta de mis gastos. (Paradójicamente, debería contabilizar esta compra.)
    · Audiobooks: me permite bajar audiobooks para escuchar offline. Yo tenía la versión gratuita pero no permitía descargar nada.
    · Documents: incluye una hoja de cálculo, cierta integración con Google Docs y básica edición de archivos de texto. Aparte se puede sincronizar por WiFi. Quizá lo use para seguir escribiendo la historia que vengo posponiendo hace meses.

    Pequeñas cosas que hacen la vida más llevadera en el iTouch.

    Por cierto: me estoy dando cuenta de que cuando uno paga por software y éste es barato y bueno, se siente motivado a comprar más, sin considerar la piratería. Quisiera saber cuántos más usuarios de iPhones y iTouches compran legalmente las apps además de mí. Apostaría a que no somos pocos. Porque es más cómodo y práctico hacer las cosas legalmente y bien, que estar crackeando el iPhone OS cada tanto para ponerle cosas.

    (Eso sin contar que deberíamos pensar en el pobre tipo que se pasa meses laburando en programar una app, y vos vas y se la pirateás porque sos un sorete miserable que incapaz de gastar cuatro o cinco mangos en software, mientras que en una salida al boliche no te molestás tanto en gastar cuarenta como si nada.)

    La comodidad podría llegar a matar la piratería. Si hacés que algo sea barato y más cómodo de conseguir que mediante la piratería –que siempre tiene algún carajo técnico que espanta a la gente común–, es posible que el servicio logre progresar, incluso en una república bananera llena de chorros y chantas como es ésta.

     
  • Leonardo 12:48 pm on September 22, 2009 Permalink |
    Etiquetas: buenos momentos, , pensamientos

    Hoy tuve clase con el tipo de Derecho que me cae re bien.

    Es un groso. Despotricó contra la gente que vive de arriba gracias a nuestros impuestos. “Esa gorda de mierda con quince hijos”. Y sobre que tienen muchos hijos porque son gente que no tiene educación: “Está bien, no saben que el sexo trae hijos. ¡Pero dale! ¡Después del tercero o cuarto te tenés que dar cuenta!”

    ¡Exactamente!

    Cómo nos cagamos de risa, por Dios.

    (Insisto: Vasectomía para los pobres. No más crías)

     
  • Leonardo 12:31 pm on September 22, 2009 Permalink |
    Etiquetas: , pensamientos

    Cómo adoro los días de lluvia.

    Mi viejo me dijo que llevara el paraguas a la facultad, porque era posible que lloviera. Le hice caso, para variar, y así fue; llovió.

    Mientras todos puteaban y correteaban como incautos, saqué el paraguas y escuchando el álbum de Nek a todo volumen gocé cada momento de espera de ese puto colectivo. Luego bajé antes, porque caminar bajo la lluvia es algo que encuentro hermoso, y vi un ciclista reputeando al conductor de una camionetita. Yo estaba en mi mundo, feliz, cantando en italiano en voz alta, y ya nada importaba.

    Días así me alegran la vida.

    (Hay momentos para ser un amargado de mierda y momentos para desear no morir nunca)

     
  • Leonardo 11:56 am on September 15, 2009 Permalink |
    Etiquetas: pensamientos, si tuviera mucha gutia

    Más allá de todas las excentricidades, creo que si tuviera mucha guita viviría cómodamente dándome todos los pequeños gustos. Viajar siempre en taxi o remís, tomar siempre Coca y nunca segundas marcas, vestirme con ropa de marca pero que sea de buena calidad y no una simple marca estampada en un producto de dudosa calidad, tener una computadora portátil y cómoda que no ocupe mucho lugar –como la Macbook Air–, todos los días que quiera poder ir al cine más caro y comprar lo más caro y no tener que preocuparme por el precio o si me alcanza para el pochoclo, no tener que laburar y perder tanto tiempo de mi vida haciendo algo por una empresa que me va a tratar como un simple número, viajar al Sur regularmente, tomar un ferry y ver qué se siente, quizás viajar a Europa –probablemente a Italia, quizás al pueblo donde nació Nek–, comer todas las porciones de torta que quiera en una cafetería sin importarme el precio –”Dame la de lemon pie, y esa de allá con frutillas, uh, y esa de chocolate qué es, parece linda, dame dos”–, etcétera.

    De acuerdo, me fui levemente al carajo.

    Pero ojo, no es nada tan fastuoso. No te digo dormir en un hotel cinco estrellas ni tomar Don Perignon en cada cena, ni tener mi propio jet. Es decir, no sé si haría cosas muy rebuscadas, al menos no al principio.

    Creo que primero disfrutaría de los placeres de todos los días y luego quizás expandiría mis excentricidades a cosas más elaboradas.

    Siempre vuelvo a lo mismo: lo mejor de tener mucha guita debe ser no tener que laburar y tener más tiempo para hacer lo que quieras con tu vida. Aunque sea simplemente leer cualquier libro por caro que sea o comer todas las porciones de torta que se te canten sin mirar ni una vez la billetera.

     
  • Leonardo 11:43 am on September 15, 2009 Permalink |
    Etiquetas: pensamientos

    Últimamente estoy con un look de loser que me resulta muy cómodo.

    Tengo el pelo más revoltoso, largo –apenas más largo, tampoco onda cantante de rock–; y la barba larga. Tan larga como mis genes cuasi-lampiños me lo permiten. (La muy puta no crece de manera uniforme aún. ¿Podés creer? Es indignante. De acuerdo, exagero.)

    Mi look me está importando tres carajos y me gusta porque como ya no tengo que sorprender a nadie –porque novia tengo y amigos no quiero–, no tiene sentido vestirse de ocasión.

    Soy libre de hacer y vestirme como se me cante el orto. Si a alguien no le gusta, bueno, ya se morirá. Y yo. Y vos. Todos. En fin. Siempre tengo presente esto de la muerte. Pone todo en perspectiva. La bottom line o la síntesis es que uno debe hacer lo que quiera con su vida. Porque es corta. Y el reloj sigue haciendo tic tac mientras vos dejás que los demás te sigan diciendo qué hacer con tu corta vida.

     
  • Leonardo 1:28 pm on September 6, 2009 Permalink |
    Etiquetas: , pensamientos

    Lo realmente valioso se diluye en un océano de pequeñas nimiedades que roban nuestra atención.

    (Perdemos tiempo en muchas cosas pelotudas todo el tiempo)

     
  • Leonardo 3:39 pm on August 30, 2009 Permalink |
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    Un idiota gritó: “¡GOL, PUTOS!”
    Y pensé: “Mogólico. Lleno de mogólicos está esto.”

    Yo digo una cosa, tesoro. Vos estás acá. Los jugadores están a kilómetros de distancia, en la cancha. ¿Cómo se supone que te van a escuchar putearlos? Y si acaso putearas a todos los fanáticos del equipo contrario, ¿cuál es el objeto de eso?

    Aparte, como si no hubiera un partido la próxima semana o mañana o cuando carajo sea. Y siempre es igual. Siempre.

    Te juro que no lo entiendo. Es como si cuando Steve Jobs presentara un nuevo iPhone, yo sacara la cabeza por la ventana para gritar: “TOMEN, HIJOS DE PUTA DE MOTOROLA!!! LES CERRAMOS EL CULO AHORA CON EL NUEVO iPHONE!!”. O cuando se presentó Snow Leopard: “MIREN; MIERDAS!!! AHORA LOS DE MAC TIENEN UNA SOLA VERSIÓN DEL SO QUE EJECUTA TANTO 32 BITS COMO 64 BITS!! JA! NO ES COMO WINDOWS QUE SON DOS VERSIONES DISTINTAS!! PUTOOOOS!!!”

    Pero por alguna extraña razón, en el fútbol esto sí está bien visto y es común. Por lo menos en esta república bananera.

    (???)

    Ridículo.

     
  • Leonardo 7:55 pm on August 26, 2009 Permalink |
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    Interesante debate –y eso que a mí no me gustan los debates– sobre los negritos villeros y la asquerosa cumbia que escuchan:
    http://comunidad.rock.com.ar/forum/topics/la-cumbia-villera-dios?id=2316447%3ATopic%3A42481&page=1#comments

    Uno lee estas cosas y se da cuenta que no está solo en el mundo. Hay muchos otros que también quisieran erradicarlos. Lástima que nunca lo vamos a lograr. Sobre todo porque a cada paso cagan otra nueva cría.

    (Insisto: Vasectomía a los indigentes. Si van a tener hijos sumidos en la pobreza, el hambre y la enfermedad, ¿qué futuro tienen esas crías? Ninguno, salvo robarnos y matarnos a nosotros. Entonces: evitemos que nazcan)

     
  • Leonardo 1:07 pm on August 25, 2009 Permalink |
    Etiquetas: pensamientos

    Si yo tuviera mi propio país, al pendejo de 17 años que atropelló a toda una familia por manejar a alta velocidad le amputaría ambas piernas. Listo. A ver si apretás un acelerador ahora, la puta que te parió.

    Cuando el castigo es tan aberrante, horrendo y cruel, el crimen es impensable. Y convengamos que siempre es mejor prevenir que lamentar cuando ya es tarde.

     
  • Leonardo 8:20 pm on August 21, 2009 Permalink |
    Etiquetas: pensamientos

    Estoy tan acostumbrado a que las cosas no salgan en la determinadísima y caprichosa forma que yo quiero, que ya todo me chupa un huevo.

    Por otro lado, cuando algo justo sale como yo quería, me sorprende y alegra tanto, que me hago el día.

    (Y eso es lo bueno de ser cínico, pesimista, realista, etc.)

     
  • Leonardo 7:44 pm on August 21, 2009 Permalink |
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    Hoy:

    — Gracias por completar el formulario, bebé.
    — Gracias por hacerlo.

    Cuànto tiempo pasó desde el formulario. Parece que hubiera sido hace tan poco.

    Y es curioso como eso nos cambió la vida a los dos.

     
  • Leonardo 9:32 am on August 18, 2009 Permalink |
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    Ayer estaban haciendo un acto por San Martín, o algo así.

    Un montón de gente sin nada que hacer, agolpada para ver un show conmemorativo en una plaza. Estaban los mosqueteros boludos esos (los granaderos) y los infaltables desquiciados con las cámaras de fotos. No vaya a ser que se pierdan el momento mágico de la conmemoración de una muerte. La muerte de alguien que jamás conocieron pero que por alguna extrañísima razón sienten ligado a sí mismos. (En realidad lo que pienso es que fueron por inercia, porque había otra gente ahí y les dio curiosidad, no porque les interesara San Martín en lo más mínimo. Llámenme cínico.)

    Y entonces, rodeando todo ese carnaval cocolichero, continué mi caminata, pero no sin detenerme a pensar por qué tendremos esta necesidad de recordar a los muertos “importantes” de esta forma. Con actos y espectáculos, haciendo un gran escándalo y pretendiendo que gente absolutamente desconocida –que ya está muerta y comida por los gusanos– fueron nuestros amigos de toda la vida.

    Nunca lo entenderé. Si el tipo fue patriota, bien por él. Si fue una buena persona, bien por él. Si no lo fue, bueno, es un tema suyo. Sinceramente, ¿qué carajo me importa a mí la vida de San Martín? O la de Sarmiento –el animal ese que educaba bajo el lema de “letra con sangre entra”–, y otros supuestos héroes nuestros.

    Mientras tanto hay “héroes” actuales a los que nadie les da bola y tampoco son conocidos míos. (Doctores, gente que trabaja ad honorem, etcétera.) Entonces si a los vivos no les doy bola porque no los conozco ni son mis allegados, por qué deberían importarme los “héroes” del pasado que tampoco conocí ni fueron contemporáneos míos.

    El pasado pasó. Si estos próceres hicieron algo por el país, qué bien. Ahora el país es una mierda. Así que todo fue inútil. Mejor sería dejar de pretender que somos patriotas porque vamos a un acto mientras seguimos en la inercia decadente a la que estamos acostumbrados.

    Lo peor es que mientras todos se la dan de patriotas y gritan “Viva Argentina”, el país sigue siendo una república bananera de segunda. Y eso no va cambiar por más patriota que sean. Sólo cambia si se intenta progresar. Pero con la mentalidad del argentino –principalmente el porteño– eso nunca cambiará. Seguiremos matándonos entre nosotros llevados por la envidia, el resentimiento y la exclusión social.

    Me pudre este teatro patriótico anual porque siempre pienso lo mismo.

    Pero eso sí, eh: no te olvides de ponerte la escarapelita el 25 de mayo. Eso cambia todo.

     
  • Leonardo 12:08 pm on August 15, 2009 Permalink |
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    Ayer mientras viajaba con mi compañera de vida, se me ocurrió que para viajar en todos los medios de transporte se nos entrega un boleto.

    Este boleto cumple dos funciones básicas. Sirve como comprobante de que se pagó por el servicio, y también es un documento que permite reclamar legalmente en caso de sufrir un accidente.

    Ahora bien, si se lograra finalmente crear una red de plataformas de teletransportación, dada la naturaleza de esta forma de transporte inmediato, no haría falta un boleto.

    Porque si el viaje es instantáneo, no hay quien te venga a pedir la prueba de que no te colaste para viajar, es decir, el boleto. Imagino que uno se pararía en una suerte de cabina, abonaría el importe del viaje, y aparecería instantáneamente en el lugar de destino.

    Sé que suena un tanto descabellado. Pero si yo le hubiera dicho a mi abuelo cuando tenía mi edad que en el futuro existiría algo como el iPhone, también hubiera pensado que tenía una gran imaginación.

    Las ideas descabelladas de hoy son los inventos de mañana.

     
  • Leonardo 9:35 am on August 15, 2009 Permalink |
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    Ayer le comentaba a mi novia una observación que hice:

    Todos encuentran una razón para sentirse superiores. O sentirse bien consigo mismos. El que trabaja se siente superior al parásito mantenido. El pobre se siente más digno o humilde que el rico. El rico se siente superior al pobre por tener mayor acceso a la educación y recursos. El profesional se siente superior por tener un título. Abogados, contadores, todos esos hijos de puta soberbios. Luego tenés al negrito que hace un laburo de mierda. Ese se siente superior porque está en la calle o porque hace un trabajo de mierda que los demás no haríamos, o porque su vida es una mierda y sigue luchando día a día. Y luego me tenés a mí, que me siento superior a todos ellos, a pesar de que no soy nada. Es increíble. Todos nos sentimos superiores a los demás, y sin embargo, ninguno tiene motivos para sentirse así.

    Esto lo discutimos a raíz de la gente soberbia, cosa que no recuerdo cómo surgió.

    Actualización: No. Esto surgió porque ella me comentó que los hackers se creen grosos porque pueden meterse en las computadoras de otros. Y yo le dije que los deportistas se creen grosos porque tienen buen físico. Y los abogados y contadores por tener título. Y los profesionales por la misma razón. Esto derivó entonces en la reflexión de arriba, encadenando entonces con la conclusión de que todos somos unos soberbios de mierda cuando se habla de aquello que conocemos mejor.

     
  • Leonardo 10:17 am on August 13, 2009 Permalink |
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    Por qué las mujeres no suelen ser sinceras al dejar a los hombres →

    Esa pelotudés de “necesito tomarme un tiempo” es un clásico. Sí, dale. Tomateló mientras te vas a la puta madre que te parió.

    (La teoría del artículo es interesante, me gustó)

     
  • Leonardo 8:34 pm on August 12, 2009 Permalink |
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    La Fanta y su diferencia existencial con las otras gaseosas.

    Hoy compraron Fanta en casa. Hace años que no tomaba Fanta.

    Y me gusta, pero siento que con la Fanta no ocurre lo que con el 7UP y el Sprite, la Coca y la Pepsi. Lo que ocurre con estos productos es que vos podés decir claramente –si estás acostumbrado a tomar una u otra cosa– cuál es cuál. Las distinguís claramente. La Pepsi es más dulce que la Coca y pierde el gas antes. La Coca tiene un dejo a nuez moscada al final. El 7UP tiene un gas de mayor efervescencia que el Sprite. Y tiene menos dulzor.

    La Fanta no es tan así. Vos agarrás una copia de Fanta, algo bien trucho como Crush o Mirinda o alguna otra mierda de ese estilo, y no notás tanto la diferencia. Creo que esto se da porque ya desde el vamos la naranjada se siente trucha en el paladar. Se siente como algo falso. Ese sabor pedorro a naranja se parece más al gusto del Redoxón que a verdadero jugo de naranja o algo semejante a la naranja. No se siente como naranja en la Fanta, que es la más conocida. Entonces sinceramente, ¿qué esperanza les queda a las demás copias truchas? Cero. Es prácticamente la misma mierda.

    Esa es la gran diferencia entre la categoría de las naranjadas –donde Fanta es el líder–, comparadas con las limonadas y las colas.

     
  • Leonardo 1:27 pm on August 7, 2009 Permalink |
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    Con mi novia hicimos un arreglo.

    Antes de mi cumple yo le dije que quería comprar el diario de Ana Frank. Entonces le comenté que si ella quería, me lo podía regalar. Ella aceptó gustosa, agregando que elegiría la encuadernación, cosa que me gustó.

    Y entonces tenemos ahora este entendimiento de que cuando se acerca el cumpleaños de cada uno, el otro dice qué carajo quiere que le regalen. Así logramos matar esa puta incertidumbre que siempre detesté. “Ay, ¿qué le regalo?” “¿Le gustará eso?” “¿Y si ya tiene una cosa así?” “¿Y si le parece de mal gusto?” “¿Y si lo tiene que cambiar?” “¿Y si no es su onda?”

    Todos problemas. La mejor forma de solventarlos es decir claramente “si me querés hacer un regalo, regalame esto”. Y chau.

    En los regalos, como en todos los temas de pareja, lo mejor es dejar todo bien en limpio desde el vamos. Porque las cosas implícitas sólo traen problemas a mediano y largo plazo. Nada de “yo pensé que a vos te gustaría eso”. No. Vas y le preguntás. Vas y le contás lo que a vos te gusta y lo que te enferma. Sinceramente, che, si no saben estas cosas uno del otro, ¿para qué carajo están juntos? ¿para coger y nada más?

     
  • Leonardo 10:13 pm on July 28, 2009 Permalink |
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    Cuando ves un avance de película en el cine, muchas veces te ponen esas citas textuales de críticos—generalmente de festivales—que dicen cosas como: “¡Increible! Debe verla”.

    Luego vas a verla y decís: “¿Pero esta mierda era la obra increible que recomendaban esos críticos pelotudos?”.

    Que lindo ser crítico. Te pagan por decir tu opinión y disfrazarla como una disertación académica.

    (Yo hago lo mismo desde que tengo conciencia de mí mismo, y nunca me dieron un mango)

     
  • Leonardo 9:11 pm on July 21, 2009 Permalink |
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    Arte gráfico:
    http://www.fernandacohen.com/

    Hay un par que me gustan, pero no me terminan de cerrar. Sobre todo me disgustan esos cuerpos gordos de mujer en algunos dibujos. Pero el uso del color es interesante. No del todo satisfactorio, pero interesante.

    Esto es simplemente mi opinión, no sé nada sobre arte, ni quiero saber, para serte sincero.

    Cuando encuentro algo artístico lo evalúo de la forma más elemental y simple posible: me gusta o no me gusta. Listo. El resto es palabrería de gente que quiere verse interesante ante los demás.

     
  • Leonardo 9:10 pm on July 20, 2009 Permalink |
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    El estilo de un objeto no está dado por su valor de ostentación, o en el exceso de elementos del mayor valor posible, sino en el buen gusto de saber utilizar poco de lo mejor posible.

    (Por eso me parecen ridículos los iPods bañados en oro y cargados de diamantes, por ejemplo)

     
  • Leonardo 9:32 pm on July 19, 2009 Permalink |
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    El doble o nada y el mitad o nada.

    Se suele llamar doble o nada a cuando se decide apostar de nuevo una apuesta previa, pero con el doble de valor en juego. Es decir, si estábamos apostando $100 a quién se viste más rápido, si hacemos doble o nada estaremos apostando $200.

    Esto tiene una característica particular, y es que aquél que ganó la primera ronda, si llega a perder en la segunda, está también perdiendo lo que había recaudado en la primera. Y si el que había perdido en la primera ronda vuelve a perder, está perdiendo $300 al final del día, es decir, tres veces lo apostado al inicio.

    Lo que yo propongo es otro sistema. Llamado mitad o nada.

    La idea es básicamente la opuesta. Comenzar apostando $100. Y entonces en la segunda ronda apostar $50.

    Lo que logramos con esto es que aquél que gana la primera ronda está en una situación de ventaja. Porque si el tipo gana $100 en la primera ronda, pero pierde $50 en la segunda, sólo pierde la mitad, con algo se queda. Y en el caso del vencido, si en la primera ronda perdió $100, y en la segunda ganó $50, recuperó algo de la pérdida inicial. Lo interesante será que en la tercera ronda la apuesta será de $25. Entonces cada vez será más difícil para él recuperar su dinero, porque deberá apostar más veces para llegar a recuperarlo completamente; y en caso de perder, estará perdiendo proporcionalmente menos con cada ronda. Consecuentemente, su afortunado rival le estará quitando cada vez menos dinero, a pesar de tener suerte y ganarle.

    Me parece más emocionante este nuevo sistema que simplemente estar tirando el doble y el doble, y el doble, donde en un momento podés tener todo y al siguiente perderlo absolutamente. Totalmente pelotudo es eso.

     
  • Leonardo 8:35 pm on July 8, 2009 Permalink |
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    Me parece boludo criticar a alguien por su fe.

    Así como yo no ando convirtiendo a nadie, me pudre que me quieran convertir a otra cosa. O hacer que deje de creer en algo. Y sino son los fanáticos católicos que quieren que sea más creyente de lo que soy.

    Basta, déjenme de joder. ¿No tienen cosas que hacer? ¿No tienen laburo? ¿Por qué tienen que ir por ahí convenciendo a la gente? Dejen vivir al prójimo. Cada uno tiene derecho a creer o dejar de creer en lo que se le cante el culo.

    Sea Dios, Buda, Alá, alguna otra deidad que desconozco, o nada, o cualquier otra cosa. ¿Quién carajo son para ir por ahí jodiendo a los demás, tratando de convencerlos de que crean o dejen de creer en lo que ustedes creen o no creen?

    Váyanse a cagar.

     
  • Leonardo 9:44 am on July 8, 2009 Permalink |
    Etiquetas: pensamientos

    Cuando se trata de lidiar con gente lo único que realmente importa es algo muy sencillo: si es una buena persona o una mala persona.

    Sin embargo uno se hace un montón de drama pensando en otros factores en vez de ir directo al grano y ver lo que realmente importa: si es un sorete o un buen/a tipo/mina.

    Si es un hijo de puta pero te saluda y es educado, sigue siendo un hijo de puta. Conviene tenerlo lejos.

     
  • Leonardo 9:30 pm on June 27, 2009 Permalink |
    Etiquetas: , pensamientos

    El dilema del último capítulo del libro o el último episodio de la serie que te gusta.

    Te sentís dividido. Por una parte querés que termine porque querés ver qué les pasa a tus adorados personajes que tanto te gustan. Sin embargo, y simultáneamente, no querés verlo ni que termine porque eso significa que ya no vas a saber más de ellos. Y eso te entristece

    Es todo un tema.

     
  • Leonardo 3:18 pm on June 25, 2009 Permalink |
    Etiquetas: , pensamientos

    Creo que uno es viejo cuando todo le parece una mierda, una mentira, o ambas cosas.

     
  • Leonardo 3:18 pm on June 25, 2009 Permalink |
    Etiquetas: , pensamientos

    Las empresas son nuestras amigas por una módica suma de dinero. Nos dan felicidad. Nos acercan amistad de gente linda y cool. Nos hacen atractivos al sexo opuesto y excelentes amantes.

    Toda esta noción de que las empresas, y sus productos, son el medio a cualquiera de nuestros fines –desde conseguir un shampoo anticaspa a la búsqueda de la felicidad– me enferma.

    Alguna vez me encantaría que alguien fuera lo suficientemente sincero para decir en una publicidad: “No, no te vas a curtir a medio mundo por usar este desodorante, simplemente vas a oler bien.”

    Bárbaro. Para eso me pongo el desodorante: oler bien. No porque tenga la idea de que de alguna forma mágica me va a resultar en un medio para cogerme a todas las minas del mundo.

     
  • Leonardo 12:18 am on June 13, 2009 Permalink |
    Etiquetas: , pensamientos

    En cuanto a hábitos informáticos se refiere me considero un hombre muy cambiante.

    Es por eso que cada cierta cantidad de meses mando al carajo mi actual cuenta de usuario en Windows para crear una totalmente nueva, con un nuevo nombre, que hasta ahora no pasaba de ser Leo o Leonardo. Hace unas semanas, cuando hice esto por última vez, decidí nombrar la cuenta León, como para variar la cosa.

    Quizá la próxima vez me decida a nombrarla Gran Leo, o Monarca Leonardo. Francamente le puedo poner Roberto, si me viene en gana.

    En fin. Volviendo al punto, la costumbre que acompaña a la antedicha es la de intentar probar cosas nuevas en el nuevo usuario.

    Así es como probé usar Firefox sin extensiones. Opera como mi navegador predeterminado. La barra de tareas sin el reloj. Los widgets gadgets de Vista, por enésima vez. 7zip en vez de WinRAR. Y algo más.

    Borrar todas las puntuaciones de iTunes y empezar de cero.

    Hace tiempo venía pensando en ésto y finalmente hace cuestión de unas semanas lo llevé a cabo, no sin cierto apego a la comodidad de tener todo puntuado y ordenadito en listas inteligentes.

    Como recordarás, estimado lector interesado en cada pequeñísima nimiedad que conforma mi mundana existencia, yo usaba un sistema de puntuaciones y listas inteligentes para organizar mi librería musical de iTunes.

    Al comenzar de cero hice solamente un puñado de listas. De hecho, al principio hice sólo dos: No puntuadas, y Sí puntuadas. ¿Por qué no la nombré Puntuadas? Porque así se llamaba una lista de idénticos criterios en mi antiguo usuario. Y la idea es dar la ilusión de algo nuevo. Aparte me entretiene cómo suena No puntuadas y Sí puntuadas. Tengo un humor muy particular, lo sé.

    Distinto a mi antiguo proceder de jamás escuchar en el iPod música que no estuviera previamente puntuada en una lista de canciones no escuchadas en la última semana –la lista que yo llamaba Fresquitas–, ahora me tomo la cosa de manera más light. Escucho música de No puntuadas, y si algo me gusta le asigno la cantidad de estrellas correspondiente y en la próxima sincronización iTunes lo moverá a Sí puntuadas. A largo plazo todo terminará puntuado. O al menos eso diríamos desde un punto de vista optimista.

    Lo que en realidad creo que ocurrirá es que cada vez habrá más música por puntuar, porque sigo obteniendo más, y sólo quedarán puntuadas aquellas que me hayan llamado la atención. Las que no, tardarán más en ser eliminadas, ya que debo tomarme el trabajo de marcarlas con el iPod y luego buscarlas con iTunes y eliminarlas. Lo hago, pero no es tan cómodo como simplemente puntuar un tema que me gusta. Entonces preveo que siempre habrá mierda por puntuar en esa lista.

    Esta anarquía musical es interesante porque el orden que impongo tiene otras reglas. Reglas distintas con cada reintento. Podríamos decir que lo que más me gusta del orden es destruirlo y comenzar de cero. Supongo que soy naturalmente renuente al orden.

    Incluso al mío.

     
  • Leonardo 9:57 pm on June 10, 2009 Permalink |
    Etiquetas: pensamientos

    Hoy de repente me sentí viejo.

    Estaba en medio de una clase, creo, o esperando que comenzara una clase, y repente me sentí viejo. Luego recordé que en unos cincuenta y pico de días cumpliré veintidós pirulines, así que no estoy ni cerca de la mediana edad ni nada de eso. Pero me sentí viejo.

    La noción de estar sentado en un aula con un montón de pendejos (la mayoría son dos años más jóvenes que yo porque hicieron el CBC en menos tiempo, debido a que yo me rasqué para completarlo) se me antoja un tanto pasada. Siento que esto es algo que uno hace a cierta edad y luego no lo hace más. Lo cual en cierta forma veo corroborado al observar que casi todos los que estamos en la facultad tienen a lo sumo veintidós o veinticinco, pero casi nunca cincuenta o algo similar.

    Y aunque estoy ciertamente dentro del momento en la vida donde uno generalmente o está laburando por primera vez o está estudiando en la facultad, me siento levemente fuera de lugar.

    Quiero creer que será una sensación temporal. Porque no pienso dejar la carrera.

     
  • Leonardo 1:01 am on June 7, 2009 Permalink |
    Etiquetas: pensamientos

    Hoy chateando con mi novia estuve pensando en un error conceptual de interpretación en la frase “los opuestos se atraen”. Estábamos diciendo que nuestros signos astrológicamente están opuestos.

    Entonces pensé que a eso se refiere la frase. No se refiere a que se atraen dos personas totalmente diferentes por el simple hecho de ser distintas. (De hecho, eso siempre me pareció completamente descabellado. ¿Cómo carajo podrías relacionarte con alguien totalmente distinto a vos?) Se refiere únicamente a los signos. En el caso de los signos, estar en puntas opuestas no significa que sean cosas distintas. De hecho, los dos signos son similares en muchas cosas.

    Es la única explicación que le encuentro a esa frase que muchos repiten sin saber por qué.

     
  • Leonardo 12:24 pm on June 3, 2009 Permalink |
    Etiquetas: , , pensamientos

    Cuando “ayudar a la señora” es opuesto a cumplir las reglas.

    Ayer, camino a la facultad, fui a la parada del colectivo. Como de costumbre, un mogólico estacionó su camioncito de reparto justo detrás de la parada, dejando un escaso margen para poder bajarse uno del cordón y subirse al colectivo. De cualquier forma, me paré justo al lado de la parada, sobre la calle, como acostumbro siempre.  (Jamás logré formarme la costumbre de esperar sobre la vereda.)

    Pasaron unos minutos y vi asomarse desde atrás del camión una señora grande. (Grande en edad. Era petisa, como toda vieja.) La señora me observó levemente y se dio vuelta, mirando hacia la dirección desde la cual el colectivo vendría. Y se quedó ahí. No hizo el esfuerzo de caminar desde su erróneo lugar de espera, que era detrás del camión, o sea a unos tres o cuatro metros más atrás de la parada de colectivo; y venir hasta donde estaba yo, que era donde estaba la parada.

    El colectivo dobló la esquina y tanto ella como yo le hicimos el gestito con la mano para que se detenga. “A ver dónde para este hijo de puta…” pensé. Y pesimista como soy, deduje que en vez de hacer lo correcto y detenerse en la parada, se detendría en donde estaba la vieja, a pesar de que ella no sólo estaba mal, sino que encima llegó después que yo.

    Eso fue exactamente lo que ocurrió.

    El tipo le paró a ella. Yo tuve que caminar desde donde estaba, en la ubicación correcta, hasta el encuentro de la vieja y el colectivero, la ubicación errónea. Ergo: me cagaron.

    Y eso que hice las cosas bien. (Bah, como si eso fuera garantía de que no te van a cagar en este país bananero de décima…)

    Un par de cosas sobre esto.

    La primera es que si la situación hubiera sido inversa, si yo hubiera estado esperando el colectivo alejado de la parada y la vieja hubiera estado bien, el tipo me cagaba de vuelta a mí y detenía el colectivo en la parada, para “ayudar a la señora mayor”. Y yo no tendría derecho a queja, porque la vieja hubiera estado bien, esperando el bondi al lado de la parada, como se debe. (Cosa que en la vida real no hizo. Yegua.)

    Mientras pensaba esto en el viaje, escuché en mi mente un argumento opuesto a mi queja. “Bueno, está bien, vos tenés razón. Pero la vieja es una señora mayor, no se puede mover con facilidad. Está más cerca del cementerio de Chacarita que de la parada. ¿Qué te cuesta dejársela pasar? Si total cuando seas viejo los jóvenes te lo van a dar a vos el asiento, o te van a dejar pasar que los cagues.”

    Sin embargo ese argumento está fallado.

    Primero, yo no tengo forma de saber las dolencias de la vieja. No le voy a ir a prenguntar: “¿A usted le duele cuando camina? ¿Era mucho laburo venir hasta la parada?” No. O sea que yo no tengo forma de saber si a ella realmente le duele caminar. Por ahí es sorda, pero la piernas le andan bien. Entonces caminar no es un problema para ella.

    Segundo, esperar a que yo sea viejo para conseguir retribución sobre esto no es una solución. La justicia no puede ser a largo plazo. Tiene que ser inmediata. Si te roban, querés que el chorro sea atrapado pronto, no dentro de cuarenta años. “En el largo plazo estamos todos muertos” es una frase común en la economía. A mí no me sirve esperar a ser viejo para que me den el asiento en el colectivo, o para que me dejen pasar el hecho de que soy un pobre pelotudo que se caga en los demás y no hace la cola en la parada como es debido. Porque además, cuando yo sea viejo, no planeo cagarme en la parada. Planeo cumplir con el acuerdo tácito de “si tenés que esperar un colectivo, hacé la fila en la parada, boludo”, a diferencia de muchos.

    Entonces la vieja me cagó. Por varias razones.

    Me cagó porque se coló. (Yo llegué primero.) Me cagó porque el colectivero le paró a ella, que estaba indebidamente parada, para hacerle el favor, perjudicándome a mí que había parado bien. Me cagó porque cuando yo sea viejo no quiero ser otro sorete que se caga en todo por el simple hecho de ser viejo.

    ¿Entonces cuál es la solución?–pregunta la voz en off.

    Lo correcto hubiera sido:

    1. Parar donde estaba yo.

    2. Esperar a que la vieja moviera el culo hasta donde estaba el colectivo y subiera.

    3. Que el colectivero le dijera: “Señora, por favor espere el colectivo en la parada la próxima vez.”

    Sí, ya sé que es re Disney pretender que en esta ciudad se cumpla algo o se hagan las cosas como corresponde, pero esto hubiera sido lo correcto.

    La mentalidad detrás de las cosas debería siempre ser: el que cumple con las cosas siempre debe beneficiarse más.

    Si yo estaba bien, porque me tomé el laburo de caminar hasta la parada, yo tendría que haber sido beneficiado. No la vieja que no respetó un carajo y por ser vieja se lleva al mundo por delante.

    Beneficiar a la vieja es ir contra lo correcto.

     
  • Leonardo 12:09 am on June 1, 2009 Permalink |
    Etiquetas: pensamientos,

    Durante estos días estuve leyendo sobre Google Wave y aunque en un primer momento me pareció fascinante —devoré ese video introductorio de más de una hora con el mismo interés que suelo prestarle sólo a una keynote de Steve Jobs— creo que no es el fin del email. Ni es una suerte de Mesías hecho servicio web.

    Es interesante, pero llama lo atención por lo poco similar a otros productos de Google. Como leí por ahí, se parece a algo que hubiera hecho Microsoft: ambicioso, enorme, lleno de ideas maravillosas, e incompleto.

    Microsoft se convirtió en IBM y Google está en camino a convertirse en el nuevo Microsoft circa-’90.

    (La historia se repite)

     
  • Leonardo 12:25 am on May 30, 2009 Permalink |
    Etiquetas: , pensamientos

    Los elementos que le hacen falta a la informática de hoy.

    • Conectividad WiFi o WiMAX gratuita a lo largo de las ciudades, pagada por los contribuyentes de la misma ciudad.
    • Altas velocidades de conexión a internet. T1 como mínimo.
    • La capacidad de ver o trabajar con el mismo archivo, película o música desde distintos dispositivos, recordando en qué punto se estaba. Esto es, si estaba a mitad de una película, y quiero seguir viéndola en el iPod, simplemente seleccionarla y continuar viéndola automáticamente desde donde la dejé en la TV u otro dispositivo. Sincronización instantánea.
    • Almacenamiento SSD. O sea, discos de estado sólido. Que en realidad no son discos. Son memoria flash como la del iPod o cualquier pendrive, pero en mucha mayor capacidad. No más discos rígidos que fallan, giran, se cagan, hacen ruido y deben defragmentarse. No más.
    • Almacenamiento online gratuito de gran capacidad. Pensá que si ahora SkyDrive te da 25GB, en cinco o diez años, bien podrían ser 2 o 5 TB. Si así fuera, la importancia de un disco duro en tu PC sería muy poca. Y con eso en mente todas tus cosas podrían estar en un disco online, sin problemas de backup ni de perdida de información. Además del increíble beneficio de poder trabajar con los mismos archivos desde múltiples dispositivos.
    • Globalización económica de internet. Con esto me refiero a poder comprar desde Argentina o Mongolia o cualquier parte del mundo cualquier producto de cualquier otra parte del mundo y recibirlo en no más de unos pocos días en mi hogar. Esto requeriría también una mayor integración logística de los diferentes sistemas postales, posiblemente.

    Esas son las cosas que veo que hacen falta, pero seguro hay más. Si todo esto se diera, la informática nos haría la vida mucho mucho más cómoda.

     
  • Leonardo 12:26 pm on May 25, 2009 Permalink |
    Etiquetas: , , pensamientos

    Me enferma la gente que nombra los archivos como si fuera 1990.

    ¡Se pueden usar más de 8 caracteres para nombrar un archivo!

    Ponen algo como “tpteo030509″. ¿No sería más comprensible nombrarlo “Teoría contable – Trabajo práctico – Mayo 2009″? Si acaso la fecha fuera necesaria. O sino, más resumido: “TP Teoría contable – Mayo 2009″. O sino directamente “TP Teoría contable”.

    ¿No es más claro? ¿No es más coherente?

    Jamás podré entender cómo alguien que supuestamente dice querer ser docente para educar no es capaz de comprender que confundiendo no educa a nadie.

    Y en general, ¿no es más lógico pretender que el otro te entienda? ¿Para qué se la complicás?

    No los entiendo.

     
  • Leonardo 10:57 am on May 21, 2009 Permalink |
    Etiquetas: , pensamientos

    SkyDrive me dice que bajar un archivo EXE puede potencialmente dañar mi computadora.

    Esto es como si al abrir la puerta del auto, una voz me dijera que conducir puede potencialmente matarme.

    Sí, ya lo sé. ¿Y?

     
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