Wave: Una semana después. (Review/Crítica/Primer vistazo)
Hace una semana que fui invitado a Google Wave, y durante estos días tuve tiempo de usar el servicio con algunos conocidos. Noté varias cosas sobre este nuevo servicio, autodenominado “la reinvención del email”.
Antes de empezar:
- Wave –con mayúsculas– es el nombre del servicio, y wave –con minúsculas– es el nombre dado a cada conversación o intercambio entre dos o más partes, como si fuera un email donde existe Gmail que es el servicio y el mail en sí, que es la conversación entre dos o más partes.
- Cada bloque de texto que escribe cada persona en el ida y vuelta de la conversación se llama blip. O sea, si yo te saludo con un “Hola” y lo dejo así, eso es un blip. Si vos abajo me lo respondés con un “¿Eh? ¿Vos quién sos?”, eso es otro blip. Y todos los blips componen la wave en la que estamos hablando, que sería una suerte de documento donde múltiples partes pueden trabajar simultáneamente, y editando lo que escribieron antes, además de ver en tiempo real cómo los demás van escribiendo. (Todo esto imposible actualmente usando email.)
- Una wave difiere además de un email en que puede incluir gadgets o elementos dinámicos, sean mapas, encuestas, videos de Youtube y demás. Más gadgets serán creados con el tiempo. Además se pueden compartir imágenes de la PC a una wave, simplemente arrastrándolas desde la ubicación en la PC hasta la ventana de Wave. Automáticamente irán subiendo, y serán mostradas una al lado de la otra, a modo de miniaturas con efecto polaroid. Las mismas pueden verse como un slideshow de fotos.
Al entrar a Wave lo primero que vas a pensar es “¿Y ahora qué hago?”
Creeme, no conozco una sola persona que no lo haya pensado. Y es que el servicio es tan distinto a lo conocido, y su interfaz tan nueva, que se siente… extraño. Al menos esa es la primera sensación. Conviene tomarse unas horas para explorarlo un poco, cosa de no volverse loco. (Como dije hace una semana, si te manejás bien con el inglés te conviene leer el libro online de Gina Trapani sobre Wave.)
Todos los paneles que componen la ventana de Wave son colapsables o minimizables. Al minimizarse aparecen como rectángulos en el área superior, a la derecha del logo de Google Wave preview. El primer panel de la izquierda recuerda mucho a la barra lateral de Gmail, ya que podés filtrar las waves que tengas según si están en la inbox o en la basura, o bien archivadas. Es como Gmail en ese sentido. (De hecho, si nunca usaste Gmail y te interesa Wave, quizá sería mejor comenzar a familiarizarte con Gmail primero, y luego podrás relacionar lo visto allí con lo que te encuentres en Wave.)
Abajo a la izquierda tenés el panel de contactos, que al principio sólo tendrá a la persona que te invitó al servicio. Dentro de los dos días yo recibí ocho (8) invitaciones para distribuir. Me quedé con cinco y regalé tres acá. (En realidad regalé algunas más a otros que ya las tenían “reservadas” por ser conocidos de toda la vida, o parientes.)
Estas invitaciones llegan como una wave especial que contiene un gadget consistente en un campo de texto donde escribir la dirección de mail a quien invitar al servicio, y una cuenta regresiva que te marca cuántas invitaciones tenés.
Cabe destacar que estas invitaciones no se envían instantáneamente, a diferencia de lo que ocurría con las de Gmail hace años, cuando ese servicio estaba a prueba. Las invitaciones van saliendo cada cierto tiempo, determinado por Google, para controlar la propagación del servicio. Y, con algo de cinismo, podríamos decir que esto es porque si dejaran que todos los interesados entráramos al mismo tiempo y usáramos el servicio, el servidor probablemente colapsaría intentando manejar todos nuestros tecleos continuamente. (Más que cinismo es realismo, como habrás comprobado si probaste Wave hasta ahora.)
Quizá te parezca exagerado, pero ocurre que durante estos últimos días he notado que Wave está muy inmaduro aún. Carece de elementos comunes para establecer una comunicación normal y práctica. Es decir, Wave pretende ser una suerte de reemplazo no sólo para el email, sino también para la mensajería instantánea –chau, Messenger–, los sistemas de foros, los comentarios de un blog, los posts de un blog, y alguna que otra cosilla que se me debe haber escapado. El problema de hacer mucho es que se tiende a la distracción, y al final el producto tiene a sufrir de una implementación desprolija. Hay varios ejemplos de esto en Wave.
Si estás acostumbrado al molesto relampagueo del botón de Messenger cada vez que alguien te manda un mensaje instantáneo con ese servicio, verás que existe algo similar en Wave. Sin embargo está implementado por la mitad. Con esto quiero decir que si bien el servicio te avisa cuando recibís un mensaje nuevo, ya sea marcando en negrita el título de la wave determinada –como ocurre en Gmail al recibir un nuevo correo– o bien titilando el rectángulo correspondiente de la wave si ésta está minimizada arriba, no hay forma de darse cuenta en una wave con muchos mensajes si alguien te comentó algo más arriba, es decir, si existen nuevos blips más arriba de tu campo de visión dentro de la wave que tengas abierta y estés leyendo.
Como una wave no es algo fijo y estático como un email, si vos y yo empezamos a hablar y la charla dura horas, el documento irá creciendo a tal punto que verás aparecer una barra de scroll para poder moverte dentro de toda su extensión. El gran problema de Wave en este sentido es que no te dice “unos párrafos más arriba, mirá que tu contacto te respondió un blip” y como al hablar demasiado lo hablado se va empujando hacia arriba, eventualmente algún blip se te escapa y no lo ves. Esto se soluciona haciendo scroll cada tanto y viendo hacia arriba qué no leíste. Es un tanto molesto, y si hablás con alguien que siempre escribe debajo tuyo sin citar ningún blip tuyo en el medio de la charla, dudo que lo notes, pero no deja de ser molesto. También para solventar este problema Wave marca cada blip nuevo con una barrita verde vertical a la izquierda de sí mismo, cosa de que de un vistazo te des cuenta si no viste un mensaje nuevo. Pero como ya te dije, esto no ayuda cuando alguien cita un blip que está más arriba de tu campo de visión.
Algo común es encontrar mensajes de error, como que la wave “está sufriendo turbulencia y puede explotar”. O ver un aviso diciendo que estás “OFFLINE” con la opción de reconectarte. Sin mencionar algunos problemas de sincronización –imaginate lo que debe ser para Google estar trabajando sobre el mismo documento colaborativo entre muchas personas, todas al mismo tiempo, mostrando en tiempo real cómo escribe cada una a las demás; ahora multiplicalo por todos los documentos colaborativos que deben existir, es decir, todas las waves, y sumale además los gadgets, mapas, videos y demás de cada una–, la imposiblidad de recordar la posición de los paneles –los minimizás, te vas, volvés, y está todo como la primera vez que usaste el servicio, no como lo habías dejado vos; es decir, no hay persistencia–, la imposibilidad de crear más de dos columnas de lectura para las waves, la imposibilidad de configurar el servicio –esto es algo temporario– y otras limitaciones.
Por todo esto es difícil no ver en Wave un gran potencial para reemplazar muchas cosas que usamos ahora para comunicarnos. La realidad es que en el corto plazo, Wave solamente cambia la forma en la que vemos los servicios y productos que utilizamos, sin cambiar efectivamente cómo nos comunicamos. En unos años es posible que sea la forma de comunicación preferida por la mayoría de la gente y finalmente derrote al email. (Dios quiera y la Virgen; el email existe hace cuarenta años.) Lo que creo que ocurrirá es que el email seguirá existiendo como el más bajo común denominador para comunicarnos en internet por mucho tiempo aún. Quizás la prueba de esto es que para poder acceder a Wave necesitamos una cuenta de email. El día que Wave reemplace realmente al correo electrónico, deberá ser tan ubicuo como éste.
La clave de la ubiquidad es la federación. Google presenta Wave como un servicio, y un protoloco de código abierto, para que cualquiera pueda crear su propio cliente de waves. Así como la clave de la interoperabilidad del email es que cualquiera puede crear su servidor de correo y dar sus propias cuentas de correo a los demás –yo podría tener una cuenta leonardo@justleo.wordpress.com si quisiera ponerme a ver el código para hacerlo y supiera cómo, por darte un ejemplo–, la clave de que Wave triunfe y se popularice es la interoperabilidad. Es decir, que cualquier pichi pueda crear su servidor de waves y dar cuentas a sus empleados y demás, tal cual ocurre con el email. Eso está planeado en un futuro cercano por Google.
En resumen, si lo querés probar, pedile a alguien una invitación y sacate las dudas, pero si no estás seguro, mejor esperá un tiempo, al menos hasta que algunas de las mayores limitaciones sean eliminadas. El servicio no está listo aún para dar cabida a las necesidades de alguien dependiente del email en busca de algo mejor. Probablemente tome entre seis meses y un año llegar a un punto de estabilidad en el cual la gente se sienta cómoda usándolo.
Esperar parece ser algo común en Wave, pero dudo que sea en vano, el servicio promete mucho.



























