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  • Leonardo 11:34 am on September 15, 2009 Permalink
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    “Tu amiga Laura te invita a…”

    *Click en Delete.”

    Yo no tengo amigos. Cualquier cosa que empiece con “Tu amigo…” es SPAM.

     
  • Leonardo 2:08 pm on July 5, 2009 Permalink
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    Estoy esperando ver muertos a muchos hijos de puta con los que cursé el colegio primario y secundario. Me encantaría ver muerto a más de una de esas basuras de seres humanos. (No todos, por supuesto.)

    Y es verdad que ser feliz y tener una buena es la mejor venganza. Realmente lo es. Igualmente si tengo el poder de hacerlos mierda en caso de cruzarmelós, lo haré.

    (¿Te dije que soy muy rencoroso?)

    PD: De hecho, un compañero mío de la primaria murió de neumonía o algo así, a los 17 años. Contra él no tenía nada. Salvo una vez que fui a su cumpleaños y tuvo el mal gusto de decirme que otro ya le había regalado lo mismo que yo. Pero no me caía mal ese pibe. Y no le deseaba la muerte. La verdad, quisiera ver muertos a muchos otros en vez de él.

     
  • Leonardo 11:58 pm on May 31, 2009 Permalink
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    Hace ya más de un año que le hice la cruz a Oasis.
    Vetados de mi librería desde entonces.

    (Cuando yo me peleo con alguien, le hago la cruz para siempre)

    PD: He notado que los de leo somos gente rencorosa. Particularmente yo lo soy.

     
  • Leonardo 10:50 pm on March 14, 2009 Permalink
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    Si alguna vez viajara en el tiempo hacia el futuro, haría estas cosas.

    1) Buscaría un diario, si acaso existieran aún, para ver qué fecha exacta es y cuáles son las noticias.
    2) Intentaría aprovechar el acceso gratuito a internet que probablemente sea cosa común en ese entonces, como el agua en los bebederos de algunas plazas ahora. En internet buscaría qué fue de Google, Apple, Microsoft y me buscaría usando el motor de búsqueda de esa época.
    3) Trataría de encontrarme a mí mismo y establecer contacto.
    4) Trataría de ver si tuve hijos, nietos o parientes, e intentaría contactarlos para ver qué les pasó.
    5) Buscaría información online sobre gente que conocí, para ver qué fue de sus vidas.
    6) Buscaría en cementerios las tumbas de mis parientes.
    7) Leería la historia y los hechos ocurridos durante todos los años que transcurrieron.
    8) Observaría las costumbres, modas y acciones de la gente de la época.
    9) Vería qué cosas cambiaron. Para bien o para mal.

    Desde que era un nene siempre deseé dos cosas sobre todas las demás: ser inmortal y viajar en el tiempo. (De hecho, hay algo que siempre deseé más que esas dos, algo mucho más simple pero más importante. Se me ha concedido y estoy muy agradecido por ello.)

    Me encantaría que se me concedieran alguna de las otras dos.

    A veces yo también soy un idealista boludo, con un toque científico—porque me encantaría experimentar cosas que sólo existen en la imaginación pero que podrían existir en la realidad gracias a la ciencia, algún día, quizás.

    (No tengo arreglo, pero qué es la vida sin sueños; no sería vida)

     
  • Leonardo 8:10 am on March 11, 2009 Permalink
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    No soy una morning person.

    Lo que significa que me cuesta despertar y rápidamente retomar mi rutina matutina. Me lleva cierto tiempo y preparación.

    Necesito mi té con leche—que hoy mutó a café con leche—, leer algunos RSS de Google Reader y ver qué tengo para hacer en el día. También necesito hacer click en el botoncito de Safari que me abre las cinco pestañas que quiero ver al comenzar el día. (Mail, Reader, Calendar, estadísticas del blog, y el blog en sí.)

    Finalmente tras media hora, quizá un poco más, estoy listo.

    Y no, yo no puedo levantarme a las seis o siete de la mañana. Detesto madrugar. No soy granjero, no tengo que ordeñar a Bessy, ni me interesa izar la bandera en la plaza. O sea que no tengo obligación alguna de levantarme a esas horas ridículas.

    Por esa razón no me banco ir a la facultad a la mañana temprano. Lo hice la primera vez que cursé ese CBC puto y lo detesté cada día. Análisis matemático a las siete de la mañana. Andá a cagar. (Las caras de sueño y desorientación que había en ese aula… No te das una idea.)

    Así que mientras gozo de mi mañana—y ahora que ya estoy despierto—comenzaré a preparar las cosas de la facultad.

    (Voy a extrañar las vacaciones)

     
  • Leonardo 6:51 pm on February 12, 2009 Permalink
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    ¡Compré las Sharpie de colores!

    Mi madre me dio el dinero. (Luego de boludearme por querer comprarme lapiceras de colores “como si fuera un chico”.)

    Soy un incomprendido.

    En fin, gasté $31,53 y conseguí los colores: verde, rojo, naranja, violeta, negro, celeste y azul.

    (Fantástico)

     
  • Leonardo 7:19 pm on February 11, 2009 Permalink
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    Como estoy entusiasmado por el comienzo de clases—¿de qué te reís? che, era en serio—le dije a mi novia de ir a ver lapiceras de colores en el centro, porque siempre tuve el gran sueño de tener una lapicera de cada color para hacer mi anotaciones. (Es un sueño frustrado de la escuela primaria que nunca concreté.)

    De modo que la llevé a Lavalle y entramos a Office-no-sé-cuánto, una librería re top. Era muy amplia y tenía unas cuántas góndolas pero… ¿y las lapiceras? Bien, gracias. Muy pocas. Una selección paupérrima.

    Salimos y tras caminar unos breves metros encontramos otra librería en la vereda de enfrente—aunque es una peatonal a esa altura, así que no hay vereda “de enfente” porque es todo la misma vereda, pero dejemos. En la entrada había un stand repleto de lapiceras de todos los colores del arcoiris. Lástima que eran marca Signo y no me gusta el diseño de esas lapiceras. Pero debo reconocer que los colores eran lindos. La amarilla me parecía muy clara para ser útil, pero por alguna razón me atraía. Luego vi al lado unas más caras, marca Uniball, de 9 y pico de pesos. Lindo diseño tenían, pero eran caras.

    Recorrimos entonces todo el local por más de quince minutos. “¿Esas de ahí?”—preguntaba mi novia. “No, esas son feas. Mirá el diseño”—le respondía yo. “¿Y esta te gusta?”—volvía a intentar ella. “Sí, qué linda. ¿Hay otros colores?”—preguntaba yo, interesado. “Negro, azul, rojo y verde”—sentenciaba ella. “Ah, no. Son pocos. Yo debo tener más colores. Y aparte esa debe ser cara. No, no. Así no. Sigamos viendo”—concluía yo. Soy como una mina cuando compra zapatos: hinchapelotas.

    Las lapiceras que yo imaginaba debían: ser atractivas en cuando a diseño, tener un buen trazo que no resultara demasiado seco ni demasiado líquido, ser económicas, ser todas parte de un mismo diseño en común pero tener al menos la tapa u otra característica en cuanto al color que las definiera bien unas de otras, no parecer baratas y proveerme con una gran variedad de colores.

    Sí, ya sé, es una de esas pelotudeces con las que me obsesiono. Bueno, perdoname por vivir, soy exigente con mis lapiceras. Exijo calidad y excelencia. Sino uso una Bic pedorra de 1 peso y me la meto en el culo, total con la tinta reseca que tienen, seguro ni me mancha. (No hay término medio conmigo. O lo hacemos bien o no lo hacemos.)

    Así que decepcionado una vez más, seguimos caminando. Me resultaba evidente en su carita que mi novia tenía los ovarios llenos de toda esta pesquisa “lapiceril”. “Bueno, cuando vos compres ropa y estés seis horas para probarte algo, yo no te haré drama y así estaremos a mano.”. Ese fue el acuerdo. (Igualmente ese es nuestro acuerdo tácito desde el comienzo, así que fue medio al pedo aclararlo, pienso ahora en retrospectiva.)

    Resignado, noté a unos metros un local llamado “Staples”, y recordando que en inglés staples son utensilios de oficina que no logro traducir ahora, me abalancé—agarrándola a ella también, presa de la emoción—hacia el local. “¡Bueno, bueno, ya vamos a llegar, pará!”—reclamó ella.

    Entramos y notamos muchas cosas que no pertenecían al ramo de la librería. Golosinas, llaveros USB, tarjetas de memoria para cel, estuches para iPods, y… Macs. Sí. Había Macs. “¡Mirá, bebé! ¡Tienen Macs!”—exclamé, presa del júbilo. “Pero veníamos por lapiceras..”—replicó ella, devolviéndome de mi sueño mojado hacia la amarga realidad en la que no tengo un mango. Seguimos hacia una esquina de góndola con lapiceras. Pero a pesar de encontrar algunas interesantes, no estaba yo conforme con lo que veía. Hasta que el atento guardia de la puerta se acercó para decirnos que arriba había otro piso de librería exclusivamente. “¡Gracias!”—exclamé, esperanzado.

    Subimos y con un mar de diversidad nos encontramos. Revisé toda el área de lapiceras y encontré las Sharpie. Nunca había tenido una Sharpie, pero estaba dispuesto a probarlas. Como el local tiene la particularidad de poseer en cada góndola un bloc de papel clavado sobre la parte del título de la misma para probar las lapiceras, me dediqué a testear el trazo de algunas que me llamaron la atención.

    El papel para probar las lapiceras, junto al titulo de la góndola.

    El papel para probar las lapiceras, junto al título de la góndola.

    Eran parte de un mismo diseño, tenían colores diferentes, no eran caras, y además comprobé que el trazo era de mi agrado. ¡Eran perfectas!

    Las Sharpie que me gustaron.

    Las Sharpie que me gustaron.

    Así que tomé nota y decidí que las compraré todas. Una de cada color. Claro, cuando tenga alrededor de $30, que es lo que me costaría, más o menos, comprarlas. Había celeste, violeta, naranja, rojo, negro, azul, y verde. Re bien.

    Al menos uno de mis caprichos puede llegar a ser satisfecho con unos pocos pesos. Espero que ningún sorete vaya ahora a comprarlas todas.

     
  • Leonardo 6:31 pm on January 31, 2009 Permalink
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    La impaciencia me ganó.

    Como bien sabrás, hace MESES que estoy esperando que los hijos de puta de Mozilla se dignen a liberar Firefox 3.1.

    Hoy, harto de esperar y al ver la pila de artículos y páginas que tengo para etiquetar “con una mac”, decidí ir y bajarme la beta de Firefox 3.1 de una puta vez.

    Lo hice. Seleccioné todos los favoritos que tenía que etiquetar y les puse el tag “con una mac”.

    Esto va a tardar...

    Esto va a tardar...

    Se congeló brutalmente.

    Así que lo estoy haciendo en grupos de 400 o 500 marcadores por vez. (Son más de 1400 artículos sobre Mac OS X, entre software, consejos y demás.)

    Así que si todo sale como debe, lo tendré organizado.

    (Seguro que los forros esos liberan la versión final del 3.1 esta semana)

    PD: Sí, soy impaciente.

     
  • Leonardo 9:49 am on January 13, 2009 Permalink
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    Cuando veo en Bonpler y lugares afines, ensaladas con mayonesa, me da asquito. Y siempre que estoy con mi novia por ahí, la miro a ella y pongo cara de que voy a vomitar, haciendo la representación: “uuuhhh-puaaaah…”

    Soy re expresivo, viste.

    (Sobre todo cuando algo no me gusta)

     
  • Leonardo 9:45 am on January 13, 2009 Permalink
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    Cuando voy perdiendo, el interés en el juego se esfuma.

    Lo noté el otro día jugando a las damas, ludo y dominó con mi hermano.

    (Soy poco tolerante)

     
  • Leonardo 10:47 am on January 5, 2009 Permalink
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    Te voy a contar la increíble historia de mi nuevo puntuador de canciones, hecho en Excel.

    No es secreto que soy un maniático del orden cuando se trata de organizar mi librería de iTunes. No tolero las canciones Con Cada Palabra Del título En Mayúsculas, no soporto encontrarme con temas sin puntuación en mi lista de temas a escuchar, no me banco escuchar temas que ya escuché ayer si puedo optar por escuchar otras canciones menos reproducidas, me pudre que no estén bien etiquetadas mis canciones, etcétera.

    Bueno, como las canciones que no están puntuadas no entran a mi escucha diaria, decidí tomar las riendas del asunto y ponerme a puntuar las más de 400 canciones que tengo en espera. Sin embargo, esta empresa resultó ser por demás aburrida. Nunca logro estar demasiado tiempo puntuando canciones sin terminar invariablemente cansándome y mandando toda la iniciativa al carajo.

    De modo que decidí encarar el tema de forma más agresiva. Imprimí la lista Nuevitas, que precisamente contiene las canciones que no he puntuado aún, y que, por consiguiente, no forman parte de mis sesiones de música diarias. (Porque sólo escucho lo que fue puntuado.) Eran unas cuántas páginas detallando diversos atributos de mis canciones en un feo pero simple listado que iTunes me generó automáticamente. Me senté en el comedor con la lista, un marcador y el iPod. Puntué una o dos. Algunas más siguieron, pero me harté al poco tiempo.

    Algo fallaba, y era obvio: la lista era fea.

    Y como vos sabés, a mí las cosas feas no me van. Quizá soy demasiado superficial. No sé, pero el tema es que la lista era minusválida en más de un sentido. La tipografía era muy chica y no se podía elegir otra más que la proporcionada por iTunes. (Apple nunca se llevó bien con el concepto de proporcionar opciones al usuario.) Me mostraba un encabezado con los datos de la lista, como la cantidad de megabytes y cuántos ítems la contenían, además del ícono de la lista inteligente. O sea, pelotudeces que no tenía interés en ver. Además, no me interesaba imprimir a color, sino en blanco y negro, de modo que ver íconos coloreados era particularmente al pedo.

    Al ver eso me resultó obvio que si quería una lista para puntuar canciones que estuviera bien diseñada, fuera cómoda, legible, atractiva y pensada para ser impresa en blanco y negro, debería hacerla yo mismo. Pensé en usar Excel para la tarea. 

    El primer paso era obtener los datos. ¿Cómo hacer para que iTunes le pase todo el listado de Nuevitas a Excel? ¿Cómo se comunican ambos programas? Le di click derecho a la lista en iTunes y encontré una opción para exportarla como archivo de texto plano. Hice eso, fui a Bloc de notas, me asusté al ver ese quilombo de información, rogué a Dios y la Virgen que aquello funcionara, copié todo el texto, fui a Excel y lo pegué.

    En uno de esos momentos milagrosos de la informática—y por qué no, la vida—Excel decidió ser bueno conmigo y mostrarme todos los datos en columnas, tal cual estaban en iTunes. Borré las columnas que estaban al pedo hasta quedarme con las más relevantes. Finalmente me di cuenta que sólo quería una, la del título de cada canción.

    Eran más de 400 filas, cada una representando una canción a ser evaluada. Agregué cinco columnas para la puntuación y algunas más para las etiquetas. Pero el diseño se sentía muy verde aún. Seguí mejorándolo durante una hora hasta que llegué a lo esencial. Quedaron solamente las etiquetas más importantes, el título de la canción y las cinco columnas para asignar el puntaje.

    Parecía perfecto, pero tras imprimirlo noté varias cosas que necesitaban ser mejoradas. El encabezado que me indicaba qué valor poner en cada casillero debía repetirse en todas las páginas, para facilitar el uso. De la misma forma, el tamaño debía reducirse para que la lista pudiera ser realmente portátil, pudiendo plegarse y llevarse en el bolsillo para puntuar mis temas en el colectivo o tren sin tener que estar con una enorme hoja delante mío. La tipografía debía achicarse también.

    No sabía cómo hacerlo, así que lo dejé unas horas. Salí con mi novia, y cuando estaba a unas cuadras de casa se me ocurrió—no sé qué disparó la inspiración—que si ponía los encabezados de cada columna en forma vertical, ocuparían menos espacio, permitiéndome hacer más delgada toda la tabla, y logrando finalmente mejorar su portabilidad. Llegué entusiasmado y abrí Excel. Cambié los valores de esas celdas y el resultado me encantó. Había dado vuelta la esquina, pero aún faltaba quitar más basura del medio antes de llegar a la meta.

    Algunos títulos de las canciones eran muy largos, obligándome a cortarlos con la opción de Ajustar texto. Sin embargo, esta opción no resultó ser la solución a mis problemas, porque al imprimir el archivo, descubrí que las celdas cuyo contenido era demasiado largo, aparecían en una suerte de doble renglón donde el primero se mostraba sólo en la mitad de abajo, y el segundo en la de arriba. En fin, quedaba como el culo. Imaginate además que había muchas canciones con títulos de esas características, resultando en una cagada visual absoluta. Volví al diseño.

    Busqué en internet cómo hacer para recortar automáticamente el texto de una celda en base al número de caracteres, pero nada encontré. Hasta que finalmente hallé la función Izquierda, que sirve para hacer que se muestren los valores que componen una celda desde la izquierda en base a la cantidad de caracteres. Perfecto. Hice una prueba y me fijé qué pasaba si en otra columna tomaba con la función Izquierda esa celda que contenía el título de canción, pero limitado en 29 caracteres, que era más o menos el ancho de la columna. Funcionaba de maravilla.

    Fui a chequear la vista previa a la impresión. Encontré que aún teniendo todas las celdas acotadas a los 29 caracteres, esporádicamente hacían aparición canciones que justo llegaban al borde de la columna, y a veces hasta se encimaban con la columna de al lado, tapándola. Deduje cuál era el problema.

    Los caracteres no son medidas exactas, sino variables. Es decir, hay letras que ocupan más espacio que otras. Si vos escribís diez veces la letra “m”, te va a ocupar más espacio que si escribís diez veces la letra “i”. Mirá:

    mmmmmmmmmm

    iiiiiiiiii

    Ambas estructuras tienen 10 caracteres de largo. Pero la “m” es una letra más gorda—por decirlo de alguna forma—que la “i”, lo cual hace que medir esto en caracteres sea inexacto. (Cosa que detesto.)

    Me vi entonces forzado a reducir el límite de caracteres aceptados en esa columna de títulos a 26. Tras comprobar todo el listado vi que ningún título sobrepasaba el límite de la columna ni saltaba a la siguiente. Ese problema se resolvió.

    Noté otra cosa. Al hacer la prueba de puntuar unos temas, a veces resultaba confuso distinguir claramente qué canción se estaba puntuando, confundiéndola a veces con una vecina, que terminaba siendo etiquetada por error con atributos que no merecía. Recordé que iTunes tiene filas de colores alternados y pensé en implementar lo mismo en mi hoja de Excel. Pero ponerme a colorear 200 filas de un tono gris a mano me resultaba algo estúpido y repetitivo. Así que busqué en internet cómo hacer para obtener lo que quería de forma automática.

    Descubrí el Formato condicional, una característica que me permitió definir una condición que busca las filas impares y las pinta de un color, dejando las pares de otro. Ahora ya estaba mejor. La facilidad de uso se había incrementado, habría menos confusiones al utilizar la lista y el espacio de la misma se había reducido bastante tras repetidos recortes de espacio en las columnas tras achicar lo suficiente la tipografía. Además el listado ocupaba ahora 10 páginas en vez de las primigenias 22, tras todos estos recortes y un agresivo recorte de márgenes.

    Finalmente obtuve una lista que se ajustaba a las condiciones que yo quería.

    Ahora puedo puntuar canciones mientras estoy viajando o en cualquier parte, sin tener que estar frente a la PC.

    el puntuador, lista vacia

    Lista en blanco

    el puntuador, lista con canciones

    Lista para usar

    A la lista la llamo: “El puntuador”.

    (Soy: exigente, inconformista, voluntarioso cuando me lo propongo, hinchapelotas, perfeccionista)

     
  • Leonardo 7:25 pm on December 6, 2008 Permalink
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    He regresado de mi salida de sábado.

    A propósito, no sé si te comenté que al aprobar ayer Análisis matemático, terminé el puto CBC, el más grande filtro de la Universidad de Buenos Aires.

    Ahora sólo faltan otros cuántos filtros para llegar a la ansiada meta.

    (Sí, soy pesimista, y?)

     
  • Leonardo 9:02 pm on November 21, 2008 Permalink
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    Fragmento de la letra de la canción Mi naturaleza, de Nek. Prácticamente mi himno:

    Es cierto que
    No echo raíces
    No es mi primera necesidad
    Persigo sólo ser yo mismo
    Ir adelante un paso más
    Así rechazo el conformismo
    Hago mi santa voluntad
    Alguno dice ‘que egoismo’
    Pero otro dice ‘es libertad’

    Mi naturaleza
    Es lo que yo soy, lo que seré
    Mi naturaleza
    Por nadie yo jamás la cambiaré
    Y si me tomas así
    Si tú me aceptas así
    Contigo siempre viviré
    Con tus alas volaré

    Exacto.

    Ese es mi sentir.

    Yo soy individualista y si me entendés, bien. Sino, salí del medio.

    (¿Algún día volverá ese gran tipo a dar un recital en este país?)

     
  • Leonardo 7:33 am on November 12, 2008 Permalink
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    Lo más cómodo del iPod Nano—que decidí llamar eNano, porque es chiquito—es llevar toda la música y los podcasts con uno.

    Con el Shuffle se trataba de ver qué llevar y elegir lo mejorcito. Con el eNano es agarrarlo y chau.

    Pero la pantalla me resulta molesta cuando estoy en un subte o colectivo, donde no tengo ganas de estar mostrándole al mundo que tengo un iPod. “Miren, chorros, miren! Acá hay uno!”. Eso me pudre. Con el Shuffle pasaba desapercibido. Pero con el eNano se vuelve más jodido. Tengo que estar mirando a mi alrededor antes de sacarlo. “Ese tipo de allá tiene cara de fascineroso, mejor no lo saco.”

    (Soy paranoico con mis gadgets)

     
  • Leonardo 5:57 pm on November 1, 2008 Permalink
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    Me embola tomar Sol.

    (Soy inquieto y estar echado sin hacer nada me aburre)

     
  • Leonardo 9:30 pm on October 26, 2008 Permalink
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    Explorando el Nano encontré que puede mostrar simples archivos de texto como notitas. Sirve para hacer listas estilo “comprar pan” y boludeces así.

    Se me ocurrió que podría llevarme la novela conmigo y leerla o revisarla en esa pantallita mientras escribo un nuevo capítulo. Intenté de varias formas y con distintas codificaciones. Nada. Finalmente busqué en las páginas de soporte de Apple y encontré que el iPod Nano te muestra archivos de texto plano como notas, pero sólo si tienen menos de 4096 caracteres.

    Pasado ese límite las corta. Como te darás cuenta, una novela tiene mucho más de unos míseros 4096 caracteres, cosa que caga toda mi premisa.

    Probé y probé pero nada logré.

    Es una pena, porque me encantaría llevarme la novela conmigo. La solución que proponen es cortar el archivo de texto grande que quieras pasarle al iPod, como distintos archivitos de menos de 4KB para poder verlos correctamente.

    Además en un foro alguien propone que en teoría, si a un archivo de audio le ponés en la parte de la letra, un texto muy largo, no debería cortarlo. Entonces el truco sería crear un archivo de audio sin sonido, que contuviera en la “letra” todo un extenso texto, que podría ser desde una simple notita a mi novela.

    Voy a probar eso si tengo ganas.

    (Soy perseverante cuando me interesa algo. Busco la forma de concretar mi objetivo, por rebuscada que sea)

    Actualización: No sirve tampoco el truco de poner las notas en la letra de la canción. Aunque sí tiene un poco más de espacio que una nota común, aparentemente. Una lástima. Tendré que poner de a un capítulo por nota toda la novela. Qué infierno.

     
  • Leonardo 9:52 am on October 22, 2008 Permalink
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    Si una banda tiene una canción que me gusta, la probabilidad de que me guste otra canción de esa misma banda es alta.

    Pero lo interesante es que a medida me gustan más temas de esa banda, la probabilidad de que me gusten el resto de sus temas crece exponencialmente.

    Es decir, si me gusta un tema, quizá me guste algún otro. Pero si me gustan dos, ya la cosa es más seria. Si me gustan tres o cuatro temas, esa banda es buena. Y si logro juntar diez o más temas que me gusten, probablemente termine conservando más temas de ese grupo a largo plazo, a medida que saquen nuevos discos a la venta.

    (Soy rebuscado hasta para elegir música, sí)

     
  • Leonardo 9:18 pm on September 24, 2008 Permalink
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    Mi versión del “Salí a comer”.

    Le dejé este mensaje a mi viejo, por si llegaba a querer usar la PC mientras me estaba duchando.

    Yo soy así.

    (Único)

     
  • Leonardo 11:57 pm on September 13, 2008 Permalink
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    No soporto a la gente que se me acerca para pedirme algo.

    Y no me refiero a los mendigos, linyeras y pobres. Para nada. No es contra esa gente que hablo. (Para serte totalmente honesto, me tienen sin cuidado.)

    No. Me refiero a la gente interesada que se acerca a mí cuando necesita ayuda, pero que cuando están bien, no tienen nada para decirme ni para ofrecerme. Gente que consume mi tiempo pero no me ofrece nada a cambio. Gente que no me da ganancia jamás. Odio a ese tipo de gente.

    Y cuando siento que estoy con alguien así, me aparto y lo dejo marchitarse solo. No sólo eso, sino que cuando resulta ser alguien realmente cercano a mí, me molesta en demasía. Creo que lo siento como una traición. Como que esa persona se acercó para sacarme algo, y cuando lo obtuvo, se fue y me cagó.

    No me banco ser objeto de nadie, y así es como me siento cuando eso ocurre.

    Y en general, la amistad es eso para mí. Dar, dar, dar y casi nunca recibir. La amistad me da pérdida, económicamente hablando. Me da déficit, porque no me llena. Porque encontrar alguien que considere mi igual me resulta una tarea abismal. Ha sido la eterna cruzada de mi vida encontrar a otra persona como yo. Otro individualista sorete y gruñón que en el fondo sólo quisiera que el mundo fuera mejor pero se hubiera vuelto cínico ante la evidencia de que eso no ocurriría durante su vida. Y hasta ahora nunca había encontrado a alguien así.

    No sé si ya lo dije antes. Los amigos nunca me llenaron al nivel intelectual o emocional que me llena una pareja. No sé por qué es. La mujer tiene una sensibilidad única que un tipo no tiene. (No todas las mujeres. De hecho, muy pocas. Las que valen la pena, claro.) Supongo que hay cierto componente maternal y a la vez femeninamente “débil” y necesitado de protección que siempre me atrajo de las mujeres. Por un lado, mi pareja es mi confesora. Por otro, es mi igual. Por otro, es alguien que protejo celosamente; pero al mismo tiempo es con quien me siento vulnerable, porque me conoce de verdad.

    Ese tipo de lazo no me lo da un amigo.

    Probablemente a otra gente sí, pero a mí no. Nunca logré llenar esa necesidad de reto o de desafío intelectual con un amigo. De sentir que estamos hablando de lo mismo, desde la misma perspectiva, o incluso desde distintas perspectivas, pero con la madurez de reconocer el lugar del otro y entenderlo también, y sentir que aunque no pienses lo mismo que él, lo respetás por tener una opinión inteligente y propia, que no le robó a nadie.

    Es tan jodido encontrar a alguien que valga la pena conocer que cuando encontrás a esa persona en tu pareja, te das cuenta de lo afortunado que sos y te sentís agradecido porque todo el sufrimiento y la angustia previos, sumado a toda la gente hueca y/o pelotuda que conociste en tu vida, de repente cobra un sentido: hacerte ver que la persona que encontraste es realmente valiosa, y que todo ese tiempo valió la pena ser esperado.

    (Soy agradecido)

     
  • Leonardo 7:44 pm on September 8, 2008 Permalink
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    Gráfico de mi librería de iTunes.

    Me encanta cómo hay 224 canciones de una estrella y a medida sube el puntaje, la cantidad de canciones cae exponencialmente.

    Esto es porque cuando yo me pongo a puntuar, soy exigente. No le pongo a cualquier mierdita tres estrellas. No, no. Se las tiene que ganar.

    Por eso sólo tengo 388 canciones, pero me gustan todas y no me tengo que bancar ninguna mediocre.

    (Qué feos colores del gráfico de Excel. Puaj…)

     
  • Leonardo 1:22 pm on September 6, 2008 Permalink
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    Soy la última copa de añejo oporto en la vastedad del desierto.

     
  • Leonardo 8:40 pm on August 15, 2008 Permalink
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    Viendo la portada del libro «1984» que compré hoy, noté que aparecen unas cabezas grises mirando masificadamente una pantalla.

    Y de repente me di cuenta.

    El anuncio de la primera Macintosh, a ser lanzada a la venta en 1984, mostraba un grupo de gente vestida de igual forma y mirando una pantalla enorme que les decía qué pensar y hacer.

    Una mujer, vestida diferente, lanzó un martillo hacia la pantalla, rompiendo el televisor, y liberándose—y al resto—de la masificación de las palabras del gran líder.

    Y la leyenda decía que en 1984 Apple presentaría la Macintosh, y el mundo sabría por qué 1984 no sería como 1984.

    Lo que quisieron decir fue que no sería como el libro 1984, donde la gente está masificada bajo un yugo opresor.

    Acá tenés el video.

    (Qué deducción, carajo. Soy magnífico)

     
  • Leonardo 12:50 am on August 14, 2008 Permalink
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    Vi la publicidad de Personal, “Infla la mermelada”.

    Qué pelotudés, por el amor de Dios. Pero me hizo reír porque es algo que siempre pensé: traducir la letra de un tema en inglés al español hace que suene como el culo.

    De cualquier forma, lo que deja pensando esto es si realmente este tipo de publicidad sirve de algo. Después de todo, lo único que hacen es criticar algún aspecto de la realidad u observar algo curioso de ella.

    O sea: lo que hago yo en este blog.

    Si quieren ideas para publicidades, dénse una vueltita por las etiquetas Observaciones, No lo entiendo, Críticas y Pensamientos, que están en la barra lateral.

    (Y lo mejor es que yo no trato de vender celulares ni estafar a nadie. Lo hago porque soy así)

     
  • Leonardo 9:22 am on August 13, 2008 Permalink
    Etiquetas: soy   

    Soy el mejor promotor de mí mismo.

    (Porque si espero que alguien me dé una mano…)

     
  • Leonardo 2:36 pm on August 9, 2008 Permalink
    Etiquetas: soy   

    Soy imbancable cuando me enfermo.

    (Me pudro a mí mismo. Con eso te digo todo)

     
  • Leonardo 7:56 pm on July 29, 2008 Permalink
    Etiquetas: soy   

    No tengo orden para consumir los productos.

    Si por mí fuera habría tres paquetes de pan lactal abiertos por la mitad, junto a dos mermeladas y tres panes de manteca a medio terminar.

    (Soy desordenado)

     
  • Leonardo 7:57 pm on July 25, 2008 Permalink
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    ¿Te conté que la bailarina de la que me enamoré hace mucho tiempo y que luego me dejó para después volver conmigo a otro infructuoso intento de amor que termino en no hablarnos más, me había dado un Rosario durante nuestro primer noviazgo?

    Y cuando me dejó la primera vez—antes del infructuoso reintento de amor—lo tiré desde el centro del Puente de la mujer.

    Fue una catarsis.

     
  • Leonardo 11:23 am on July 17, 2008 Permalink
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    Parte de mi obsesión con la música que poseo y disfruto, es la eterna búsqueda de la herramienta que me permita ajustar todas mis canciones al mismo volumen exacto.

    Quiero los mismos decibeles en cada canción que tenga el honor de ser reproducida ante mis tímpanos.

    Desgraciadamente encontrar tal cosa me ha llevado años, pero quizás ayer haya dado con el programa adecuado: MP3Gain.

    Un tema me revienta los oídos, al siguiente no lo escucho, el otro tiene un volumen normal. Es un puterío. No quiero quedarme sordo, pero sí quiero tener la opción de aumentar el volumen a un sonido muy alto si así lo deseo. Y iTunes no me deja hacer eso porque “me cuida”. ¡No necesito una niñera! ¡Yo sé qué volumen es bueno para mí!

    Así que estoy ajustando 740 temas a 102 decibeles. A ver si así termino de una buena vez con el problema de la música con bajo volumen en el iPod.

    (Soy un obsesivo de mierda)

     
  • Leonardo 5:49 pm on July 14, 2008 Permalink
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    Intento poner ejemplos o hacer ciertas cosas en números impares.

    Simplemente porque me gustan más y soy un maniático de mierda, no por cábala ni otras boludeces del estilo.

     
  • Leonardo 10:17 pm on July 10, 2008 Permalink
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    Contrataría un grupo de bailarinas para que dancen a mi alrededor de acuerdo a la música de mi iPod, que estaría conectado a unos parlantes grandes, que a su vez serían llevados por un par de tipos.

    Toda esta troupe me seguiría a cada lugar.

    (A veces soy escandaloso)

     
  • Leonardo 9:55 am on July 8, 2008 Permalink
    Etiquetas: soy   

    El Zoo Tycoon 2 me hartó hace como una semana.

    Era lindo, pero me canso rápido de las cosas.

    (Soy cambiante, supongo)

     
  • Leonardo 3:28 pm on July 2, 2008 Permalink
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    Hago y deshago las reglas a mi antojo.

    Esa es una frase que adopté de mi profesor de Geografía del secundario, Tony Gradilone, que se hacía el malo en clase pero era muy simpático en realidad.

    En fin, lo que significa—al menos para mí—es que puedo hacer un gran plan o defender algo pero si me doy cuenta que estaba errado o que mi gran plan no va a funcionar, chau, cambio las reglas del juego para reacomodarlas según caprichoso criterio del momento.

    (Soy cambiante)

     
  • Leonardo 10:05 am on July 1, 2008 Permalink
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    Hoy cancelé todas mis subscripciones de lanacion·com

    Al encontrarme con esa ventanita molesta que me preguntó por qué cancelaba, busqué el motivo más próximo a mi realidad y al no encontrarlo elegí la opción Otros, en la cual aclaré: “Me cansé de revisar el correo todos los días para ver si me llegó el chiste de Nik. Creo que es medio boludo, y por eso lo dejé. Pero a no desanimarse, eh! Vamos, vamos, ánimo!”

    Si me preguntás por qué, te digo por qué. Nada de andar verseando.

    (Soy directo)

     
  • Leonardo 11:33 pm on June 27, 2008 Permalink
    Etiquetas: , , soy   

    “¿Y cómo te está yendo con el blog, gran Leo?”

    Vamos a decirlo así.

    Si mi vida fuera una empresa (se llamaría Leocorp *) con cotización en la bolsa, los accionistas estarían contentos de saber que el blog aumenta en popularidad semana a semana.

    Esta semana, que culmina el domingo, está por sobrepasar a la semana 23 con un nuevo récord de visitas/usuarios. [Actualizado: ya es la semana récord.]

    Me enferma la gente chupamedias, así que voy a decir simplemente que te lo agradezco. (Sinceramente)

    (* Sí, yo leía cómics de Batman y Superman. Y Lex Luthor fue una gran inspiración en mi vida. Si vos creés que yo soy un egocéntrico de mierda, tené en cuenta que Lex Luthor es un personaje que vive en una torre con forma de L y nombra cada empresa que tiene con el prefijo “Lex”. Una gran inspiración.)

     
  • Leonardo 5:44 pm on June 27, 2008 Permalink
    Etiquetas: , soy   

    Soy hombre de costumbres.

    Para mí la pizza es de muzzarella.
    Las empanadas, de carne.
    Y los sandwiches de miga, de jamón y queso.

    Listo. Pará de contar.

     
  • Leonardo 11:25 am on June 20, 2008 Permalink
    Etiquetas: , soy   

    Cuando algo me gusta, lo compro.

    Me importa tres carajos si es bueno, si es malo, si es caro o barato, si me envenena o si es el mejor producto creado por la humanidad.

    ¿Me gusta? Sí. Entonces lo compro.

    Punto.

    (Me cago en la salud a la hora de comer, por ejemplo)

     
  • Leonardo 10:20 pm on June 19, 2008 Permalink
    Etiquetas: , , soy   

    Me acuerdo que una ex me reclamó en nuestra última charla que yo era un egoísta y no demostraba interés en su vida. Claro que ella tampoco había cambiado y seguía contándome sus boludeces que me importaban tres carajos.

    Sí, ya sé, soy un insensible. ¡Pero era una ex! ¿Qué carajo me importa a mí la vida de mis exs? Ya las doy por muertas prácticamente.

    (Supongo que sí soy insensible después de todo)

     
  • Leonardo 9:55 pm on June 19, 2008 Permalink
    Etiquetas: , soy   

    Traté de retocar el diseño de mi página personal agregando el nuevo logo, que es el que uso acá en el blog, pero al final quedó mal y mandé todo a la mierda.

    (Soy impaciente)

     
  • Leonardo 2:33 pm on June 17, 2008 Permalink
    Etiquetas: soy   

    Siempre pateo para mañana o el día siguiente lo que puedo hacer hoy.

    (Soy dejado)

     
  • Leonardo 5:01 pm on June 15, 2008 Permalink
    Etiquetas: , soy   

    Hoy mientras bikeaba por ahí tratando de evaluar las canciones del álbum nuevo de Coldplay, evité calles con músicos y colectivos ruidosos.

    No puedo permitir que contaminen mis oídos con sus sonidos mundanos mientras trato de evaluar mi música nueva.

    Para mí evaluar música es importante, no tengo temas al pedo para “poner de fondo mientras me rasco el culo”. Yo disfruto mi música y si algún tema no me llena, chau, lo borro. No me sirve.

    (Soy muy exigente)

     
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